Dios y fe

¿Qué es teísmo? ¿Qué es deísmo? Definiciones, características, significado, diferencias. Creer en Dios, no creer, tener dudas. Más un examen del agnosticismo.

Confundir teísmo con deísmo es común. Las palabras son iguales excepto por las letras t y d, más aún, tienden a usarse con descuido.

Para saber acerca de teísmo y deísmo, iré paso por paso.

Primero, definir ateísmo

Es muy claro lo que propone el ateísmo: Dios no existe y por eso no hay nada sobrenatural, todo es material. Dios es una invención. No es real.

Segundo, definir agnosticismo

Este propone otra cosa distinta: es posible que Dios exista y es posible que Dios no exista. Eso es algo que no podrá saberse jamás —no merece la pena hablar del tema. Nunca se sabrá.

Tercero, dos propuestas acerca de Dios

En el ateísmo y el agnosticismo se agrupan a las personas para las que para todo propósito práctico Dios no existe.

Las personas que en cambio creen que Dios sí existe pueden dividirse en dos tipos: deísmo y teísmo.

Deísmo

El deísmo propone que Dios sí existe y que ha sido él quien ha creado al mundo, pero hasta allí. Dios no interviene en el mundo, ni se ha revelado a las personas. Bajo esta óptica, ninguna iglesia ni religión tiene sentido. Existe, pero no sabemos nada de él.

Teísmo

Esta posición del teísmo propone también que Dios existe y que el mundo es su creación. Pero una creación en la que él interviene, en la que se ha revelado al hombre y lo llama a una vida futura junto a él

Por tanto

La distinción entre deísmo y teísmo es sencilla de ver.

Para los dos, Dios existe, pero para el deísmo Dios no interviene en nuestra vida, aunque para el teísmo Dios sí interviene.

Así de simple, aunque en estos terrenos las posturas tienen sutilezas que crean grupos dentro de cada concepto.

Escala de intensidad

Para mayor recordación de estas ideas, ellas pueden ser colocadas en una escala de intensidad de creencia en Dios.

La mayor intensidad de creencia en Dios es el teísmo pues cree en la intervención de Dios en la vida humana.

A lo que sigue una posición de intensidad mucho menor, el deísmo, que afirma que Dios existe, pero que no interviene en la existencia humana.

Con una intensidad aún menor está el agnosticismo que simplemente declara que no puede saberse si Dios existe o no.

Y al final, con una intensidad nula está el ateísmo que niega que Dios exista.

Los milagros

Una buena manera de distinguirlos es pensar en los milagros. Esos sucesos que son tan extraordinarios que no tienen una explicación basada en la razón humana y sus conocimientos.

Para el teísmo, los milagros son reales y se deben a la intervención de Dios. Para el deísmo los milagros sencillamente no existen y si algo extraordinario sucede, ello debe tener una explicación.

Para el agnosticismo, los milagros son posibles quizá, pero nunca se sabrá si lo son o no. Y para el ateo, los milagros no existen.

El uso de la escala de intensidad de creencia en Dios tiene cierta utilidad para comprender algunos fenómenos religiosos. Por ejemplo, quienes creen en la Biblia como una revelación de Dios pueden clasificarse como teístas. Serían deístas los que niegan que ese libro sea una manifestación de Dios.

De unos pocos siglos para acá, se ha registrado un movimiento secular que ha movido la intensidad de la creencia en Dios hacia posiciones que son más deístas sobre todo. Ellas siguen afirmando la creencia en Dios pero la conciben fuera de la religión establecida y más como un fenómeno de experiencia personal subjetiva con muchas posibles manifestaciones.

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Y otra cosa más…

Debe verse:

Las alternativas y sustitutos de Dios

Otras ideas relacionadas:

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Para entender mejor al teísmo, al deísmo, al ateísmo y al agnosticismo

Por Leonardo Girondella Mora

Primero definir unos pocos términos:

• Teísmo es el creer que existe un Dios que ha creado al mundo, en el que interviene y actúa —y, más aún, creer que no hay más dioses que este Dios.

• Deísmo es el creer que existe un Dios, que creó al mundo pero que se abstiene de intervenir en lo que allí sucede —como un creador que ha abandonado su creación.

• Ateísmo es el creer que no existe Dios, ningún ser perfecto que haya creado el mundo —todo lo que existe es material, nada hay sobrenatural.

• Agnosticismo es el creer que no hay modo de saber si Dios existe o no y que posiblemente nunca pueda ser sabido. No es negar a Dios, sino negar la posibilidad de saber si existe o no.

Argumentos del teísmo

En lo que sigue intento exponer uno de los argumentos usados por el Teísmo principalmente —aunque podría ser usado por el Deísmo— para intentar convencer a los ateos y agnósticos de que es posible demostrar que Dios existe.

Suele ser conocido como el argumento ontológico y es curioso en sí mismo porque no tiene como punto de partida el usual —no toma como base hechos sobre el mundo material que se conoce. No considera la percepción de los sentidos.

Lo de ontológico significa que su punto de partida es solo la razón, sin necesidad de elementos físicos o tangibles —en esta exposición me baso en la ya hecha antes, por Tom Morris, un filósofo estadounidense.

Comienza con una noción, la de la existencia de dos campos —uno es el campo de las cosas que existen y son reales; el otro campo es el de las ideas y pensamientos.

Con esta aclaración, es posible pensar en lo dos posibilidades.

Primero, es posible tener ideas de cosas irreales, que no existen —Morris usa el ejemplo de unicornios y hadas.

Segundo, es igualmente posible que existan cosas reales, que sí existen y de las que no tenemos ideas —no se conocen esas cosas reales y, por eso, es natural que los humanos no tengan un concepto de ellas.

De lo anterior, debe aceptarse que se tenga una idea de algo, cualquier cosa, que pueda ser real o que pueda no serlo —es el problema de una idea sobre algo cuya existencia real se desconoce.

Es un problema de ignorancia que puede ser resuelto examinando la realidad para determinar si existe o no.

Bien, hasta aquí la situación es evidente y sencilla

Es posible tener una idea sobre algo que no se sabe si existe o no existe —y la forma de resolver la situación es buscar en la realidad si esa idea existe o no.

Ni el ateo, ni el agnóstico tendrán problema hasta este momento y coincidirán con el deísta.

El anterior sería el sistema estándar de determinar si una idea en el campo de los pensamientos tiene correspondencia con una cosa en el campo de las cosas reales —en este momento surge el argumento ontológico: al menos hay algo, una idea, en la que no hay necesidad de buscar en el campo de las cosas reales.

Es una idea especial —es la idea de Dios— una en la que solo por medio de la razón es posible probar la existencia de Dios. Una en la que no es necesario buscar entre las cosas reales para determinar si la idea existe o no.

Las cosas se complican

Este es el momento en el que comienzan las dificultades —y seguramente el agnóstico y el ateo hagan un gesto de incredulidad. Esta bien, es natural, pero no deben detenerse y aunque sea por curiosidad deben ver lo que sigue.

Todo comienza aquí con la idea de Dios —la que en esencia lo entiende como lo mayor que puede existir, no hay cosa igual, ni más grande. La clave está en esto precisamente.

📌 Por definición, se crea o no en él, él es la idea del ser mayor y único, la mayor posible existencia en toda posible existencia.

En un caso normal se estaría en una situación clara —la de tener una idea de Dios y no saber si existe esa idea en el campo de la realidad. Es decir, hay una posibilidad de que exista, al menos bajo ciertas circunstancias. Bajo otras circunstancias quizá no existiera. Tendría que verse la realidad para solventar el asunto.

Pero, en este momento, se retorna a la definición de Dios como la existencia mayor, el ser más grande posible —una idea que por definición lleva a la conclusión de que Dios existiría bajo todas las circunstancias posibles.

El ser mayor, la más grande existencia no puede estar limitada a ciertas condiciones.

De allí que Dios exista necesariamente —es una idea que por su propia definición prueba su existencia real. No importan las condiciones, ni las circunstancias, en todas ellas existiría el ser más grande, la existencia mayor de todas.

Si Dios pudiera existir bajo ciertas condiciones, pero no bajo otras, no sería Dios realmente, sino otra cosa. Su grandeza hace necesaria su existencia bajo cualquier circunstancia.

Conclusión

Mostrar el argumento ontológico tiene la intención de lograr un mejor ambiente para las discusiones sobre la existencia de Dios —las que creo suelen acudir más a la terquedad de ambas partes, que a la capacidad de razonar que tienen todos.

Por mi parte, el argumento aunque no es final, tiene mucho peso y abre la puerta a una posición sana —la de considerar que la existencia de Dios es una posibilidad real y que, además, es una discusión en la que es posible tener adelantos.

No es una posibilidad que deba desecharse sin más, ni un conocimiento imposible.

No es el ontológico el único argumento a favor —y hay varios argumentos en contra. El tema puede ser tratado con respeto mutuo y buenos modales, si se usa la razón.

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Más sobre el agnosticismo

Por Eduardo García Gaspar

El agnosticismo es antes que nada una postura mental, una posición filosófica, en el campo religioso.

Según ella, la existencia de Dios, su naturaleza, es algo que no es accesible a la mente humana. Solamente lo que puede ser demostrado por medio de la ciencia puede ser entendido, nada de lo demás puede serlo.

Es decir, el agnosticismo establece un límite al conocimiento humano: no puede tenerse un conocimiento de lo sobrenatural, por lo que es imposible saber si Dios existe o no. Si existe o no, eso es un asunto fuera del conocimiento humano.

Todo lo que los humanos podemos tener es el conocimiento que se origina en la experiencia de los sentidos.

No es ateísmo

Antes de seguir, es necesario establecer muy claramente que el agnosticismo no es lo mismo que el ateísmo. El ateísmo es la postura filosófica que niega la existencia de Dios. Afirma que Dios no existe. El agnosticismo no lo niega, simplemente afirma que no puede llegarse a ver si Dios existe o no.

Las creencias del agnosticismo pueden tener diferentes intensidades. Un agnosticismo ligero podría postular que tal vez existe un ser supremo pero del que nada o poco puede saberse. Un agnosticismo clásico se negaría a tratar el tema porque no tiene ningún sentido hablar de algo que es imposible conocer.

Problemas del agnosticismo

El agnosticismo, como postura filosófica, tiene sus problemas.

• Tiene su fundamento en una limitación severa del poder de razonamiento humano, al que constriñe a poder usar solamente medios empíricos, pero jamás medios de razonamiento abstracto.

Esto presenta una contradicción, pues la idea de que Dios no puede ser conocido es algo que no puede ser probado por medios empíricos. Es decir, el agnosticismo utiliza un medio abstracto para probar que ese tipo de medios no sirve. No es una dificultad pequeña.

• El agnosticismo, en una de sus manifestaciones, es una resistencia a creer en aquello que no puede verse ni tocarse. Una resistencia al trascender más allá de lo que es físico y sensual, de lo que no puede ser sujeto a estudios de laboratorio y verificación.

Sin embargo, hay conceptos e ideas que el agnosticismo acepta que tampoco son sujetos fáciles de estudios de laboratorio: paz, odio, compasión, bondad, amor…

• El agnosticismo se sostienen es la creencia esencial de que es imposible conocer absolutamente nada acerca de Dios. Sin embargo, el firmar que es imposible conocer nada acerca de Dios significa que sí se conoce al menos algo: esa imposibilidad de conocerlo.

📌 Esta es otra contradicción latente en el agnosticismo y que lo debilita notablemente. Si no se puede conocer absolutamente nada acerca de Dios, entonces tampoco se podría saber que no se puede conocer a Dios.

Afirmar que no se puede conocer a Dios significa que se sabe algo acerca de él. Saber que es un ser muy lejano y muy distante, pues si no lo fuera conoceríamos más acerca de él. Saber que es un ser al que no le preocupamos mucho, pues de lo contrario supondríamos que trataría de comunicarse con nosotros.

• El agnosticismo para todo propósito práctico tiene una posición filosófica que es exactamente la opuesta a la que se muestra en la Biblia. En el libro cristiano, Dios es muy cercano a las personas, a quienes ha dado medios para conocerlo.

Es decir, el agnosticismo se opone radicalmente al Cristianismo, así como a otras religiones. Lo que significa que el agnosticismo sí reconoce saber algo acerca de Dios, saber que es exactamente lo opuesto a lo que dicen otras creencias religiosas, por ejemplo, la Biblia.

De los puntos anteriores puede concluirse que el agnosticismo, que supone que es imposible saber nada acerca de Dios, en realidad reconoce saber bastante acerca de él. Esta falla debilita al agnosticismo, al que le hace aparecer más como una decisión personal de “no quiero saber del tema”.

Esto es lo que representa al verdadero peligro del agnosticismo, el convertirse en una herramienta que crea un límite artificial para el uso de la razón, cuando niega que pueda lograrse conocimiento sin no es por medios científicos. Una herramienta que además pueda utilizarse para justificar prejuicios personales.

[La columna fue actualizada en 2020-05]