Un examen de opiniones contrarias a las creencias en lo sobrenatural. Acerca de la guerra, de las contradicciones en textos sagrados, en conductas reprobables de ministros y oposición a la ciencia. Argumentos contra la religión y su análisis.

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Introducción

La columna cita y examina cuatro argumentos en contra de la religión en general. Cuatro razonamientos que critican a las iglesias, en especial al Cristianismo.

  • La religión causa guerras y violencia.
  • Los textos religiosos contienen contradicciones sustanciales.
  • Las conductas de ministros religiosos es reprobable.
  • La oposición entre la ciencia y la religión

Cada uno de esos argumentos contra la religión es analizado por separado en lo que sigue.

1. La religión es causa de guerras y conflictos

Este argumento contra la religión en general puede ser explicado de la manera siguiente:

La historia de la humanidad muestra a las religiones como una causa de guerra y violencia. La creencia en un dios es tan fuerte que lleva a los creyentes a atacar a los infieles hasta que ellos se rinden.

Las Cruzadas y otros sucesos bélicos confirman esto: donde la religión manda la violencia sigue y la sangre fluye. Si se pudiera vivir sin religión y sin creer en dios, esa violencia dejaría de existir.

📌 La idea central es sencilla: sin religiones no habría guerras ni conflictos, con religiones sí los habrá. O, al menos, donde no hay creencias religiosas, las guerras disminuirán mucho.

Argumentar así es atractivo y puede de inmediato crear simpatía. Las Cruzadas son siempre una buena mención en este asunto. Pero el argumento no se sostiene.

Supone que las guerras son causadas por la religión y no por otra cosa, algo muy dudable si se consideran, por ejemplo, las dos guerras mundiales, en las que la creencia en Dios no jugó un papel.

Es dudable también por otra razón. Supone que la naturaleza humana es de una pureza roussoniana previa a la religión. No es un argumento sólido, aunque sí llamativo para el inexperto.

Tampoco es un buen argumento porque oscurece una avenida de análisis prometedores. La de las versiones y momentos en los que los llamados religiosos sí han sido efectivamente causas de situaciones bélicas y violencia y su similitud con otras creencias no religiosas, pero con las que comparte algún elemento peligroso: el fanatismo extremo, muy propio de la URSS a pesar de su ateísmo, y también del terrorismo islámico actual.

El argumento de la religión como sembradora inequívoca de violencia tiene otro defecto serio. Hace de lado la otra realidad, la de instancias en las que la religión ha sido motivo de paz: las vidas de los santos cristianos son ejemplos claros de esto que no puede ser dejado de considerar.

⚠️ ¿Es razonable esperar que en un mundo sin religiones ya no existirían guerras entre naciones ni conflictos violentos internos? ¿No hay acaso otras muchas razones por las que se han declarado guerras y cometidos actos violentos?

2. Los textos religiosos contienen contradicciones

Algunos de los ataques a la religión se centran en la cristiana. Ese argumento contra la religión va más o menos así.

La historia de la humanidad muestra a las religiones como la Biblia está llena de contradicciones y situaciones absurdas.

Exalta la violencia con la ley del talión, manda matar hijos que luego prohibe, habla de un dios bondadoso pero cruel que causa violencia en los demás.

Es una colección de escritos sin sentido ni dirección que puede ser interpretada con facilidad para justificar la violencia.

📌 La idea central es un tanto sesgada. Los textos bíblicos son complejos y contienen muchas otras cosas además de esas de guerras, violencia, venganza y muerte.

Por tanto, la respuesta debe ser también compleja. Si bien es cierto que existen episodios violentos en la Biblia, su mensaje central es otro.

El decálogo y el sermón de la montaña contienen elementos centrales que conminan a exactamente lo opuesto: el amor por el prójimo sustentado en un Dios que ama a su Creación.

Cuando mucho, podría argumentarse que la Biblia contiene historias y pasajes que solo pueden interpretarse en conjunto y no individualmente, y que esa interpretación no es ciertamente una tarea sencilla. Esto es absolutamente diferente a afirmar que la Biblia exalta a la violencia.

Esa visión parcial del Cristianismo y que presupone un punto de partida negativo es incompleta al no considerar la influencia en la creación y desarrollo de la idea del valor único de cada persona como creación personal de Dios.

Esta creencia lleva a concluir la gran aportación cristiana a valores de libertad, igualdad y amor entre las personas en las que se sostienen conceptos políticos.

Estos valores, ciertamente, son opuestos al uso de la violencia y revelan que han sido esos mismos mandamientos cristianos los que han sido usados para reprobar los casos de exceso de algunas acciones religiosas indebidas.

⚠️ ¿No sería acaso más razonable considerar la totalidad de textos bíblicos que poner atención solo en una parte de ellas? Más aún, sería ventajoso considerar también la tradición interpretativa de los textos y su aplicación histórica.

3. Ministros religiosos cometen actos reprobables

Los ataques a la religión, además, suelen estar construidos usando situaciones particulares. Casos específicos que no son la regla, pero que se usan para razonar de la manera siguiente:

Existen casos de sacerdotes pederastas, deshonestos, que llevan vidas que son contrarias a la religión que ellos profesan y de la que son misioneros.

Obispos y sacerdotes, además de Papas, llevan vidas reprobables, se entrometen en asuntos políticos que no son de su incumbencia y promueven la intolerancia hacia otras religiones y creencias.

📌 La idea central es tomar realidades innegables de conductas en extremos reprobables de ministros religiosos, en especial de casos actuales descuidando otros también ciertos de épocas pasadas. Y, si existen esos casos, la religión entera debe ser echada por la borda.

De nuevo, se trata de un argumento crítico general, que contiene un error serio: proyecta las excepciones como casos generales. Sí existen sacerdotes pederastas, sí existen los deshonestos y los que hacen declaraciones desafortunadas y no sólo en la religión católica, sino en todas.

¿Es esto suficiente como para legitimar la anulación del Cristianismo o de otras religiones? Más bien es una razón para la existencia necesaria de ellas. No sería lógico aceptar cancelar la existencia de todos los contadores y financieros porque algunos de ellos han cometido fraudes y engaños.

La imperfección humana es un fenómeno de todos y los ministros religiosos no son la excepción. Sería una anormalidad que ninguno de ellos cometiera falta alguna. El Cristianismo está plenamente justificado por eso, por los pecadores para llevarlos al arrepentimiento y la salvación. Son los mismos mandatos religiosos los que reprueban la conducta de esos ministros que fallan terriblemente.

⚠️ ¿Es razonable esperar que todos los creyentes tengan siempre conductas intachables, incluyendo a los ministros religiosos? ¿No es acaso una iglesia de pecadores que buscan ser salvados?

4. La religión y la ciencia están en oposición

También se ha mencionado como justificación del abandono de la religión un argumento que la contrasta con el conocimiento científico. Ese argumento contra la religión puede ser expuesto así:

La oposición entre religión y ciencia es absoluta. Nada de lo que se conoce como real y comprobable demuestra la existencia de Dios, ni de lo sobrenatural.

Más aún, son notables las contradicciones que existen en la Biblia, la que contiene errores demostrables en sus narraciones. Igualmente, existe contradicción entre lo que se conoce de la evolución del mundo y la visión creacionista de la religión.

📌 La idea central es sostener que las creencias religiosas son contrarias a los descubrimientos de la ciencia. Y ya que la ciencia es verificable, debe concluirse que la religión es falsa.

El tema es muy viejo y ha sido visto desde otra perspectiva. Tanto ciencia como religión son dos formas distintas de ir en pos de lo mismo, la verdad y, por lo tanto, no sorprende que en algunos momentos los niveles de conocimiento que se tienen sean opuestos.

Lo que importa es que llegará un momento en el que ambos caminos lleguen al mismo punto. Los asuntos naturales y los sobrenaturales no pueden ser tratados con los mismos métodos. Las contradicciones en las narraciones bíblicas, que son reales, son una crítica severa a la interpretación literal y es por eso que existe la tradición como método interpretativo.

Conclusión

Todo lo anterior lleva a hacer deseable una distinción que los razonamientos anteriores dejan de lado, o mejor dicho dos:

🩸 La diferencia que existen entre las enseñanzas auténticas y justas de una religión, y las que no lo son

Este es el terreno de los teólogos y en el que no pienso entrar. Tan solo apunto que debe existir un principio general que, sustentado en el amor al prójimo o la regla de oro, pueda distinguir entre ellas: lo que conduzca a la violencia y al odio, no puede ser llamado propiamente religión.

🩸 La diferencia que existe entre sociedades religiosas y las seculares

Es otra de las distinciones que el deseo de anular a las religiones impide examinar. Es el campo de abandono de valores y creencias acerca de la razón de la existencia y la vida. Sin la religión, estos asuntos son llevados al terreno de las opiniones humanas y por eso mismo hacen de esos valores y creencias un asunto variable que llegaría a hacer legítimo y moral a sistemas como el nazismo o el comunismo.

Es decir, se trata en última instancia del abandono de la libertad para creer en lo sobrenatural y absoluto como explicación de la vida, lo que ocasionaría una pérdida del sentido integral del vivir y caería irremediablemente en la búsqueda del placer inmediato y del abuso del poder. Nada habría ya de freno para entender la distinción entre lo que debe o no hacerse.

Si las creencias religiosas son atacadas por dogmáticas, debe entenderse que esos ataques cometen el mismo error que critican. Son también dogmáticas en el sentido de no querer emplear a la razón para comprender. Sería una mejor estrategia el adoptar uno de los valores cristianos, el de la humildad que haría reconocer que poco se sabe y que no deben descartarse creencias que al menos tienen la solidez de haber existido por milenios. El escepticismo es más aconsejable que la inflexibilidad antireligiosa.

No he tratado de demostrar la verdad de la religión, en especial de la mía. Lo que he tratado de hacer es mostrar que esos reclamos de destruir a la religión son débiles y escasamente razonados. Si en verdad debe abandonarse toda religión, sus críticos no han solucionado el problema siguiente, el de entonces qué hacer y en qué creer para guiar a la conducta humana.

Si pretenden que esas creencias y valores que sustituyan a los religiosos provengan de los filósofos, los científicos, las frases políticamente correctas, o la opinión pública, ellos habrán erigido otra religión basada en la opinión del día.


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Más de cuatro décadas de escribir columnas de opinión y análisis políticos en periódicos y en línea. Autor de tres libros.