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La diferencia entre leyes justas e injustas. ¿Cómo diferenciarlas? ¿Qué distingue a una de otra? La respuesta es el acuerdo o desacuerdo de cada ley con un estándar superior de justicia.

Introducción

Es conocida como «La Carta de la Cárcel de la Ciudad de Birminghan». La escribió Martin Luther King en 1963. Fue una respuesta a la declaración de varios clérigos que pedían suspender las protestas en contra de la discriminación racial en el lugar.

King había sido encarcelado por participar en ellas. La defensa de su actuación es un argumento moral, sustentado en la diferencia entre leyes justas e injustas. Es el tema de la disyuntiva entre el respeto a la ley y la desobediencia civil.

La idea fue encontrada en Bennett, W. J. (1993). The Book of Virtues: A Treasury of Great Moral Stories, Simon & Schuster, pp. 258-262.

El punto de partida

En la primera parte, King describe su situación en ese momento. Está en Birmingham por causa de una injusticia en el lugar, fuera de su ciudad. Lo hace porque siente obligación de llevar el «evangelio de la libertad» a otras partes.

No puede quedarse en Atlanta sin hacer nada porque la injusticia en un lugar es una amenaza a la justicia en todas partes. Lo que afecta a unos directamente en un lugar afecta indirectamente a otros en otros lugares.

Considera que las protestas son desafortunadas, pero aún más lo son las circunstancias que las provocan. No había alternativa para la comunidad negra en probablemente la ciudad más segregada de los EEUU.

A partir de allí, entra al tema, eso que diferencia a las leyes justas de las injustas.

El dilema de King

Es en verdad un motivo de preocupación el violar la ley. Más aún, ¿Cómo es que el mismo King que ha pedido el respeto a la ley pide ahora violarla? En 1954 pidió respetar la decisión de la Suprema Corte prohibiendo la segregación y en 1963 viola una disposición legal.

La razón de eso que parece una conducta contradictoria es la existencia de leyes justas y leyes injustas. Lleva esto al problema de saber distinguir entre ambas.

Su definición es directa y no tiene ambigüedades.

Una ley justa es una ley humana que coincide con la ley moral o la ley de Dios.

Una ley injusta, por el contrario, es una ley que está «fuera de la armonía» con la ley moral.

Y acude a Santo Tomás para justificarse: una ley injusta es esa que no tiene raíces en la ley eterna y en la ley natural. No es la primera vez que acude a ideas de otros.

En la carta, antes ha hablado de San Agustín, de San Pablo, de los Evangelios. Refina King su idea sobre la diferencia entre ellas: las leyes justas elevan a los humanos, las injustas los degradan.

La segregación racial es injusta porque altera el alma y lastima la personalidad. La segregación no tiene sentido económico, ni político, ni sociológico, tampoco tiene sentido moral. Ella es moralmente mala y pecaminosa.

Esta es la razón por la que pidió respetar la decisión de la Suprema Corte desegregando escuelas en 1954. Y es la misma por la que pide desobedecer las leyes de Birmingham en 1963.

Justicia e injusticia en la ley

Hay injusticia en la ley que aprueba una mayoría obligando a una minoría a cumplir con ella, sin que la ley obligue también a la mayoría. En esta aprobación, la diferencia se hace legal.

Del otro lado, hay justicia en una ley que aprueba una mayoría y que obliga a la minoría a cumplirla, pero que también aplica a esa mayoría. En esta aprobación, la igualdad se hace legal.

Más aún, es injusta una ley que se aplica a una minoría que no pudo participar en su elaboración porque se le ha negado el derecho al voto. La legislatura de Alabama que emitió esas leyes no fue elegida democráticamente.

Hay, también, leyes que son justas, pero que se aplican injustamente. Dice King que fue arrestado por desfilar sin permiso, una ley que él aprueba, pero que es injusta cuando solo se aplica para propósitos segregacionistas.

Lo anterior es lo que le lleva a concluir que no propone ni evadir ni desafiar a las leyes, como lo haría algún segregacionista alocado, porque hacerlo conduciría a la anarquía.

Quien sea que quiera violar una ley injusta, debe hacerlo sin ocultarse, con disposición para aceptar el castigo, y de esa manera hacer ver al resto la injusticia en esa ley y, también mostrar su más alto respeto a la ley.

Ser por lo anterior calificado como un extremista no es el punto. Lo importante es saber qué tipo de extremista se quiere ser.

¿Extremista por amor o extremista por odio?, es la pregunta que hacia el final plantea King. ¿Extremistas por el mantenimiento de la injusticia o extremistas por la aplicación de la justicia?

Concluyendo

Martin Luther King logra en lo anterior una gran claridad en la comprensión de lo que diferencia a las leyes injustas de las injustas. Una distinción que puede disgustar a muchos, la que provee una ley moral superior a la humana y con la que ésta debe coincidir.

Visto de otra manera, la ley humana tiene límites, los marcados por principios mayores de más jerarquía y que se basan en la naturaleza humana.

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Y unas cosas más…

Para completar la idea debe verse al menos una de estas dos:

Los límites de las leyes humanas
La razón de ser de la ley: proteger personas

Otras ideas relacionadas

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Leyes injustas: el problema

Por Leonardo Girondella Mora 

Es una posibilidad, menos remota de lo que parece, la existencia de leyes injustas —lo que plantea el problema expresado por San Agustín: una ley injusta no puede considerarse ley. O sea, no obliga a su cumplimiento.

En lo que sigue exploro el tema de las leyes injustas y su diferencia con las leyes justas, en las siguientes observaciones.

Una posibilidad y su definición

El tema trata una posibilidad real —un riesgo siempre presente y que aumenta conforma crece el aparato gubernamental, por lo que en estos tiempos cobra importancia tratarlo.

La posibilidad de una ley injusta —de juzgarla como tal—, es únicamente posible si existe algo que sea otra ley, otro tipo de disposiciones de mayor jerarquía y que las leyes humanas deben acatar.

Algo superior, más elevado, con un rango superior. Ese algo de mayor grado y autoridad es el estándar contra el que se compara la ley emitida por un gobierno, juzgándola justa cuando es congruente con ello — e injusta, cuando lo contradice.

La definición de una ley injusta es directa: una ley humana que contradice al estándar superior de normas que está por encima de esa ley. La ley justa, por el contrario, es acorde con ese estándar de mayor jerarquía.

El gran centro de la discusión es conocer ese estándar superior de normas que son superiores a las leyes humanas y que no pueden ser violadas por acto legislativo —eso que todo legislador debe respetar.

Ese estándar superior de justicia

La determinación de ese estándar superior contiene a su vez dos áreas en las que puede exponerse su contenido —siguiendo un poco las ideas de Aquino (1225?-1274).

  1. El área del bien humano, en donde se encuentran las nociones centrales de lo que constituye ese bien: su vida, sus libertades, su individualidad, sus intereses y posesiones, su dignidad igual en todos. Ninguna ley puede ir contra esas nociones.
  2. El área de lo divino, en palabras de Aquino, lo que haría injusta a una ley que obligara a adorar a dioses diferentes al propio —las que no deben obedecerse bajo ninguna circunstancia, sigue diciendo. La idea deriva de la creación del ser humano a semejanza de Dios, lo que lo hace digno, valioso y merecedor de respeto.

En general, ese estándar que está por encima de la ley humana es una concepción sobre el ser humano y lo que es bueno/malo para él.

Si se valora su vida en este plano, la ley no puede ser justa si autoriza ejecuciones sumarias sin juicio previo, o permite el robo de propiedades, o trata con desigualdad a la persona, como en un apartheid.

Por igual, serán injustas las leyes que no respeten las libertades y los derechos que están contenidos en ese estándar de mayor grado que la ley —como la censura de medios que niega la libertad de expresión.

Las complicaciones que siguen

Por supuesto en el momento que una ley en específico sea evaluada con ese estándar superior, las cosas se complican notablemente —en mucho por los casos limítrofes y poco claros, como por ejemplo:

• Los impuestos progresivos, con tasas crecientes para los mayores ingresos, podría alegarse que es una ley injusta —viola el principio de la igualdad, tratando a unos de manera discriminatoria. Sin embargo, se practica en muchas partes.

• Un ley de extensión de poderes al ejecutivo, que le permite emitir leyes y decretos sin autorización legislativa, es otro caso de ley injusta —uno que viola la igualdad colocando al gobernante por encima de todos.

• Una ley que obligue a la educación en planteles oficiales será también injusta —al violar la libertad educativa de los padres. Sin embargo, es costumbre establecida en varios países.

• Una ley que trate a los creyentes de una religión como ciudadanos que no tienen derechos completos, es claramente injusta —está violando la libertad de creencia de todos por igual. También, se aplica en varios países.

• Una ley que permite el aborto viola el derecho a la vida —y por eso es injusta.

Concluyendo

Con lo que llego al final: los desacuerdos sobre leyes injustas tienen como origen otros desacuerdos, sobre lo que constituye el bien del ser humano.

Las discrepancias sobre ese estándar superior a la ley es lo que causa la existencia de leyes injustas que, sin embargo, son emitidas e implantadas.

Ese estándar normativo superior a la ley es la defensa mayor que puede tenerse contra los abusos de autoridad —los que suceden cuando se violan los preceptos mayores, o bien, con el mayor peligro de la actualidad, cuando los gobiernos asumen la función de (re)definir ese algo superior a la ley.

[La columna fue actualizada en 2020-05]