¿Qué es extremismo? La definición y elementos de una posición mental de intransigencia que no admite análisis y suele acudir a la violencia.

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Extremismo: preguntas y respuestas

¿Qué es extremismo?

Ss una posición mental de intransigencia total que no admite análisis ni argumentaciones y dispuesta a acudir a la violencia para imponer sus creencias.

¿Cuáles son los tema más frecuentes de extremismo?

Los políticos, económicos, religiosos, morales y sus subtemas. Más, muy destacadamente, las ideologías que suponen tener respuestas universales.

¿Hay extremismo de derecha?

Por supuesto, como también lo hay de izquierda. No hay tema que no tenga la posibilidad de tener posiciones extremistas.

¿Qué causa el extremismo?

Creencias y opiniones claras y específicas cuyos partidarios no admiten cuestionamientos y usan la violencia contra sus opositores. Es producido por una certeza absoluta en las ideas propias adicionada a la idea de buscar imponerlas en quien no piensa igual.

¿Es extremista tener ideas claras de las que se está convencido?

Desde luego que no. El problema del extremismo es su negativa a cuestionarlas civilmente y su amenaza de imposición por la fuerza.

Extremismo, su connotación

La definición del término es sencilla de dar en su superficie. Es la posición de opiniones, ideologías y doctrinas que se coloca en un lado final y extremo, el más alejado de cualquier punto medio dentro del tema tratado.

Las palabras asociadas son: límite, orilla, borde, excesivo, sumo, exagerado, intenso. Sus opuestos son: mesura, comedimiento, templanza, sensatez, juicio.

Por supuesto, todo tema tratado puede tomar dos puntos extremos y alejados de lo que podría verse como un moderado punto medio —o al menos, sin llegar a exageraciones.

El extremismo es una posición mental de intransigencia total que no admite análisis y dispuesta a acudir a la violencia para imponer sus creencias.

Extremismo, sus características

Los terrenos usuales

Las expresiones comunes del término suelen ser usadas en terrenos políticos, económicos y sociales. Donde describir posiciones mentales en cualquiera de los dos extremos usuales posibles.

Por ejemplo, frases como las siguientes: extrema derecha o izquierda, extremismo democrático, extremismo religioso. O cualquier otro casi siempre considerado reprobable. Por ejemplo:

«El pánico moral ante el avance de la extrema derecha en toda Europa (incluido ahora también España) conduce a menudo a sobrestimar su potencia». politicaexterior.com

«El irresponsable líder de extrema izquierda, Pedro Manuel Iglesias, se confiesa orgulloso de los estudiantes y feministas que, de forma violenta, se manifiestan en Sevilla, Cádiz y Granada». larazon.com

Una acusación

Es muy común que el término sea usado como una acusación —como algo que es indeseable. Lo que puede verse en las citas anteriores.

Hay una fuerte connotación negativa en los términos extremismo y extremista, que se asocia a terquedad mental, fundamentalismo, intransigencia, fanatismo y similares.

Esto debe convertirse en una advertencia para quien quiere evitar información inexacta y falsa. Demasiadas veces el término se usa como insulto injustificado y constituye una falacia clásica.

Una ubicación mental

El término tiene un empleo frecuente en la calificación o juicio de personas, grupos e instituciones por causa de sus ideas y creencias a las que se quiere ubica en uno de los dos límites posibles de un asunto concreto.

Incluye, por tanto, un elemento subyacente que la mayor cantidad de veces permanece oculto. La suposición de que la posición media entre ambos extremos es la mejor —lo que constituye una llamada a la moderación de puntos medios, pero no necesariamente mejores.

Esto añade un elemento moral que de manera instantánea acusa de inmoral a la posición «extremista» y califica como moralmente buena a la posición «moderadaÎ. Sin que exista un análisis mayor del tema.

Hay casos claros de extremismo

Casos prácticamente irrefutables de esa posición son los actos terroristas, ya sean fundamentados en creencias políticas o religiosas. En ellos se percibe sin dificultad lo grave de cometer actos de violencia indiscriminada.

Caso como estos son los que han dado ocasión para el uso de otro término con equivalencia similar: radicales. Es decir, personas y creencias igualmente colocadas en límites en los que hay intransigencia.

Intransigencia y sinrazón

Lo anterior permite apuntar a otra característica clara del extremismo: su intransigencia a toda prueba. Esto lo lleva a actitudes de obstinación, tozudez y da pie al uso de calificativos de radicalismo político.

Las palabras asociadas con este elemento son: intolerancia, inflexibilidad, empecinamiento, fanatismo, terquedad, obstinación. Siendo antónimas: comprensión, condescendencia, respeto, comprensión, flexibilidad.

Si las personas muestran actitudes no tan extremas, ya no pueden ser calificadas así. Esto puede verse en casos en los que se ofrecen razonamientos y evidencias para sostener la creencia que alguien cree que es «extremista».

Uso de la fuerza

También, el término contiene otro elemento esencial para que lo sea integralmente: el uso del poder, de la fuerza para la imposición de sus creencias.

Es decir, la violencia, en alguna dosis, está en la naturaleza misma del extremismo. Su inflexibilidad le conduce a la necesidad de imponerse en quienes están en desacuerdo, usando coerción. Sin embargo, el pacifismo exagerado jamás usaría la violencia.

¿Creencias arraigadas?

Las creencias arraigadas, las ideas firmemente creídas, no pueden ser ser sujetos de ser calificadas como extremistas cuando no se sostienen con esos dos elementos de obstinación y violencia.

Una persona cualquier puede ser la más empecinada en creer cierta una idea cualquiera, como los libres mercados o los mercados intervenidos, sin que eso califique con nada más allá de una testarudez extrema.

Abuso del térmimo

El uso irrestricto del concepto tiene un efecto colateral reprobable. Hace concluir engañosamente que la creencia correcta se encuentra en algún punto medio entre los dos límites. Algo que no necesariamente es cierto.

Si, en un ejemplo muy usado, se considera a la cobardía un extremo y a la valentía el otro, podría llegarse a la conclusión de que un punto medio entre ambos sería lo más deseable. Pero otra cosa sucederá si en un extremo está la cobardía y en el otro, la temeridad.

O más claro aún, si en un límite está la vida y en el otro está la muerte, resultaría difícil aprobar como moralmente superior al punto medio.



En resumen

El extremismo, por tanto, consiste en llevar al límite una creencia personal con elementos de terquedad absoluta, violencia potencial y cerrazón al razonamiento y análisis de la creencia.

Es decir, llevar a una creencia a su límite no es en sí mismo considerado extremismo si esa creencia está acompañada de apertura al razonamiento, a la presentación de pruebas y la renuncia implícita al menos de violencia.

Contiene actitudes personales claras adicionales. Las predisposiciones a negar diálogos con quienes piensan diferente. La posición a ser absolutamente intolerante de las posiciones distintas. El no aceptar disidencia interna y a tener una seguridad absoluta en la posición propia.

Es algo que debe aceptarse que el extremismo, dadas sus connotaciones negativas, se ha convertido en una acusación estándar entre personas de opiniones contrarias. Esto le ha hecho perder el valor de un concepto claro.

Se ha convertido en un epíteto negativo que ha hecho del extremismo una idea relativista con poco significado. Lo que he querido remediar con las ideas en esta columna.

Se hace bien en separar al extremista de lo que puede llamarse personas con ideas claras y firmes. Esas que suelen ser calificadas de extremistas y radicales por quienes no tienen opiniones claras o se guían por el síndrome de la mente abierta.


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[Actualización última: 2021-07]