Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tienen la Solución, Dicen
Eduardo García Gaspar
17 junio 2013
Sección: GOBERNANTES, SALUD, Sección: Una Segunda Opinión
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México ya rebasó a Estados Unidos en el problema del sobrepeso: una cuarta parte de los hombres y un tercio de las mujeres son obesos… entre las mujeres de 20 a 49 años, el promedio del tamaño de la cintura es de 91.1 centímetros, más de 10 por encima del ideal”. El Informador, 10 abril 2013.

La frase tiene su gracia. La tiene porque muestra un padecimiento de nuestros tiempos.

Ella dice que nada hay peor que un gobernante con un dato estadístico. Lo va a convertir en un problema que sólo él puede resolver.

Él y nadie más que él.

Y su solución será directa, comprensible para todos, simple: prohibirá algo o creará un impuesto/multa.

En el caso de la obesidad, la regla aplica. Se han propuesto prohibiciones publicitarias y de venta en escuelas, más por supuesto, impuestos especiales a la comida chatarra.

Examinar este modelo de decisión gubernamental (y de muchos otros también), bien vale una segunda opinión.

Sigamos con el caso de la obesidad. ¿Es un problema? Depende de su incidencia y en este caso parece no haber mucha duda. Aceptemos que es un problema que debe resolverse.

La gran pregunta es la que sigue, la de cómo resolverlo. En una mente primitiva, el brinco es obvio. Ella se salta la etapa de análisis del problema y corre detrás de las soluciones más obvias. Ellas son las de siempre, prohibir y crear impuestos nuevos.

En este caso, la obesidad pretende ser solucionada con varios métodos.

Esos que ya mencioné, los de prohibir la distribución en escuelas, prohibir su publicidad y ponerles un impuesto mucho mayor. Se piensa que así la obesidad será solucionada. ¿Lo será? Es muy posible que no. Les falta el análisis previo al encuentro de las soluciones.

No soy experto en el tema e la obesidad, pero hay ciertas cosas de mero sentido común. La obesidad es el efecto de varias causas, no de una sola como la existencia de ciertos alimentos.

Por ejemplo, el sedentarismo que por falta de ejercicio crea gordura. Entonces ya no es la comida, sino también la falta de ejercicio. También, puede ser, la ignorancia de los padres cuyos hijos son obesos: no saben comer. Y los bajos ingresos: los alimentos que más engordan suelen ser muy baratos.

En fin, no es un problema de una sola variable, la de la existencia de comida chatarra que engorda. Es mucho más complejo que eso, mucho más.

No se va a remediar enfocando las baterías a la publicidad de esos productos, ni imponiendo impuestos. Una solución tan primitiva como ésa, creará problemas adicionales.

Creará mercados negros, alterará empleos, complicará los impuestos, fomentará la venta de productos ilegales… en fin, no resolverá el problema, y creará otros. Este es precisamente mi punto: el peligro del gobernante con una estadística convertida en problema que él cree poder resolver con prohibiciones e impuestos.

Es lo mismo que sucede con las prohibiciones de fumar y los impuestos al tabaco. Lo mismo que sucedió con la Prohibición y los impuestos al alcohol.

Le digo, en la mente simple del gobernante, todo se resuelve con más prohibiciones y más impuestos. Por supuesto eso es demasiado pueril, pero aún así él se lo cree y no es poca la gente que se traga el mismo engaño.

Un amigo tiene una opinión que es digna de compartir. Dice él que buena parte de esa mentalidad simplista del gobernante es su concepción del mundo como una caricatura en la que hay víctimas y villanos. Un mundo en el que el gobernante se nombra a sí mismo el héroe salvador.

Los villanos son casi siempre los sospechosos usuales, las grandes empresas, los intereses internacionales, que deben ser atacados sin piedad en defensa del pobre ciudadano que es un tonto incapaz de hacer nada por él mismo. Y entonces, la solución del problema es un duelo entre el villano culpable y el héroe todopoderoso.

No está alejado de la realidad mi amigo. En el fondo eso es lo que sucede en muchas mentes gubernamentales.

Ellos tienden a entenderse como héroes salvadores del mundo sin necesidad que hacer otra cosa que acabar con un villano que es el culpable de todo lo malo que sucede.

Post Scriptum

No puedo dejar de mencionar lo que un gran médico me dijo años atrás, cuando tenía yo un problema de cierto exceso de peso: “Coma la mitad de lo que acostumbra y haga ejercicio cuatro o cinco veces a la semana. Ah, y olvídese de dietas especiales”.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Prohibiciones.

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