Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Mundo Gratuito
Eduardo García Gaspar
2 noviembre 2015
Sección: ECONOMIA
Catalogado en:


Considerar como dado al mundo. Creer que es natural y suponer que es gratuito. Que está allí para nosotros y sin que requiera hacer para merecer.

Imagino que esta mentalidad sea común y lleve ya varias décadas.

Pongámosle un nombre, el «síndrome del mundo gratuito».

Es el darse cuenta de que se vive en un mundo adelantado, avanzado, con comodidades y abundancia; un mundo claramente rico, muy rico, mucho más que hace, digamos, 200 años. Esta realidad de riqueza, sin embargo, puede convertirse en un padecimiento.

El padecimiento de suponer que esa riqueza y abundancia es natural, gratuita; creer que es regalada, que está libre de pago, que eso es lo natural y obvio. Que uno no tiene otra cosa que hacer que estirar la mano para recoger; que no hay más papel personal que el de exigir recibir esa abundancia.

Existe el padecimiento, o mejor, dicho, la equivocación, por ejemplo, en esta idea de la ONU:

«El 28 de julio de 2010, a través de la Resolución 64/292, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos.»

En el mundo gratuito hay poco más que hacer que «reconocer derechos» y, por supuesto, redistribuir.

Con la abundancia tomada como una realidad natural, lo único que puede hacerse es pensar en redistribuir esa riqueza. No sorprende que la mentalidad del mundo gratuito favorezca las propuestas de agencias redistribuidoras y órganos emisores de derechos.

J. Ortega y Gassett (1883-1955) lo expresó muy bien en 1930 (La Rebelión de Las Masas)

«Porque, en efecto, el hombre vulgar, al encontrarse con ese mundo técnica y socialmente perfecto, cree que lo ha producido la naturaleza, y no piensa nunca en los esfuerzos geniales de individuos excelentes que supone su creación».

El contraste es obvio, aunque poco reconocido, el de un mundo gratuito y natural contra un mundo que ha costado esfuerzo lograr y al que han contribuido especialmente personas excepcionales. Es el agudo contraste entre lo gratuito y lo que cuesta.

La suposición del mundo gratuito tiene consecuencias. Una de ellas es la expansión de apetitos y necesidades y aspiraciones sin límite. En el mundo gratuito, todo es posible y solo se necesita hacer respetables las peticiones llamándolas derechos. Y cuando ellos no son satisfechos, se reclama injusticia.

Pero también, el mundo gratuito produce lo opuesto al agradecimiento, produce ingratitud. La idea del aprecio y la estima de otros desaparece. Surge el egoísmo del que siente que lo merece todo sin sentir que tiene que hacer algo para ello. Si el mundo es gratuito, no tiene sentido la idea del tener que ser digno.

El mundo gratuito, además, produce una mutación gubernamental significativa. Del gobierno que crea y mantiene las condiciones más favorables posible para producir riqueza, se va al gobierno que es un agente distribuidor de riqueza (dañando usualmente las condiciones que facilitan la producción).

El gobierno muta y se concierte en una agencia caritativa que toma como responsabilidad y justicia social a sus redistribuciones.

Además, creer en el mundo gratuito anula el espíritu de trabajo y esfuerzo en la población. Lo que ha creado a la riqueza es el esfuerzo de otros, anteriores, y a la que ya no hacen aportaciones los presentes. Eso produce estancamiento y decadencia.

Los reclamos de igualdad son una consecuencia también de la creencia en el mundo gratuito.

«La desigualdad es hoy el problema “más urgente” que debe afrontar América Latina y el Caribe, dijo a Efe  la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena», en 2013 y eso se ha repetido una y otra vez.

En fin, lo que he querido hacer es llamar la atención sobre la hipótesis del mundo gratuito, uno en el que las cosas se dan naturalmente por sí solas, sin necesidad de trabajo. Un ejemplo concreto de la idea de que algo no tiene costo:

«En marco de la sesión de este martes en la H. Cámara de Diputados, se presento [sic] al pleno de la asamblea por parte del Dip. Jaime Bonilla Valdez, la iniciativa con proyecto de decreto que adiciona un segundo párrafo y recorre los subsecuentes del Artículo 6o.- de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Esta iniciativa refiere a que el Estado deberá garantizar el acceso gratuito del servicio de Internet en todo el territorio nacional».

El acceso gratuito universal a Internet necesariamente supone que no tiene costo, qque es algo que existe ya y que no ha costado producir.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “El Mundo Gratuito”
  1. ESTRATEGIAS PARA CREAR RIQUEZA | Jeroda's Blog




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