Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Balanza (Des)Favorable
Leonardo Girondella Mora
28 noviembre 2016
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Ver al comercio internacional como una actividad de suma cero entre naciones encamina a políticas que suponen que la ganancia de la otra nación implica una pérdida para la propia, y viceversa.

La inexactitud implícita en esa suposición es lo que produce definiciones cargadas:

«[B]alanza comercial desfavorable [...] en la que el valor de las importaciones de bienes excede del valor de las exportaciones de bienes. [B]alanza comercial favorable [...] en la que el valor de las exportaciones de bienes excede del valor de las importaciones de bienes» economia48.com

La confusión tiene su origen en la desafortunada selección de las palabras ‘favorable’ y ‘desfavorable’ —que admite la idea de tratarse de un juego de suma cero, en el que lo que uno gana el otro pierde.

Y eso se confirma en el uso continuo de ‘superávits’ y ‘déficits comerciales’ —otros términos con carga positiva y negativa implícita y fuerte.

Pensando de la manera anterior, los ánimos son propicios para implantar políticas económicas que intenten tener un máximo de exportaciones y un mínimo de importaciones —y así se logrará una balanza comercial favorable, es decir, son superávit.

La nación que registre, por el contrario, una balanza desfavorable, deficitaria, padecerá la idea de que ha perdido en el comercio internacional —lo que seguramente incitará a su gobierno a implantar medidas que transformen al déficit en superávit, infundiendo en otras el deseo de hacer lo mismo en un ciclo vicioso.

Si la tendencia continuara sin alteración, las naciones finalizarían en un estado de aislamiento comercial entre ellas, algo como una reclusión nacionalista que convierte a cada país en una isla económica sin contacto con el exterior —cada país, por ejemplo, tendría que crear sus propios sistemas operativos para computadores.

Llevando el error hasta extremos, se produciría la secesión de regiones internas del país si entre ellas se calcularan balanzas comerciales favorables y desfavorables —incluso hasta el borde descabellado de aceptar que el mejor estado personal es el producir individualmente todo satisfactor necesario, incluyendo las medicinas para remediar jaquecas.

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De ese nivel individual es posible disponer de un punto de partida para captar el error de las balanzas favorables y desfavorables.

Un individuo cualquiera puede ser sujeto de ese cálculo y disponer de su propia balanza comercial.

Esa balanza personal será desfavorable con gran cantidad de entidades exteriores —como doctores, supermercados, tiendas de ropa, distribuidores de autos, servicios de transporte y muchos más.

De todos ellos recibirá «importaciones» —cosas que la persona no produce— y, si quiere tenerlas no podrá de otra manera que «exportando» lo que esa persona produzca y otros lo «importen».

En este nivel de persona puede entreverse con escasa dificultad lo que sucede al reunir en una sola suma las acciones de millones que «exportan» lo que producen e «importan» lo que necesitan.

Y sucede que entonces se hace una clasificación artificial: las compras y ventas de las personas dentro de un país son catalogadas de manera distinta a las realizadas entre personas de países diferentes —llamando a estas últimas importaciones y exportaciones, sin razón alguna de peso más allá que una linea fronteriza sin fundamento económico.

Ya que la unidad última de la economía en cualquier parte es la persona, sin que tenga relevancia el lugar en el que se encuentre, la noción de balanzas favorables y desfavorables carece de significado.

En ninguno de esos actos de comercio existe una suma cero de beneficios —al contrario, en cada acto de comercio entre personas, el resultado final es una suma positiva, es decir, ambos ganan.

De lo que se sigue que en la suma de acciones de comercio, en los que existe suma positiva, no puede haber resultados negativos para nadie —sino todo lo contrario, la suma de acciones dará una suma favorable para todos, expresada en el monto total de ventas entre ellos.

La idea general que he querido establecer está bien resumida:

«En muchas ocasiones hemos escuchado que el país debe tener una balanza comercial favorable, esto es, que el país debe exportar mas que de lo que debe importar. Esta consideración obedece a una arbitraria identificación de las exportaciones como positivas y las importaciones como negativas dando pie a un mal entendido concepto de balanza comercial favorable.

«La realidad es que el comercio es una actividad que implica intercambio pacífico de productos por otros de similar valor. Pero el conjunto de todas las importaciones que realiza un país no serían posibles si antes no se ha creado riqueza suficiente para costear estas importaciones. Es decir, para que existan importaciones necesariamente antes debieron existir exportaciones». Danny Ayala Hinojosa

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