Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Igualdad y Consecuencias
Selección de ContraPeso.info
1 septiembre 2016
Sección: ETICA, Sección: AmaYi
Catalogado en:


La preocupación con la igualdad de las personas es una realidad actual. Una actitud que los partidarios de la igualdad convierten en acciones de justicia distributiva: la igualación de condiciones materiales.

¿Tienen razón? No, al menos según la idea de Derek Parfit. La idea fue encontrada en Bruce, Michael, and Steven Barbone. 2011. Just the Arguments: 100 of the Most Important Arguments in Western Philosophy. Wiley-Blackwell, capítulo 66, Parfit’s Leveling Down Argument Against Egalitarianism, de Ben Saunders.

En tema es muy actual, es el reclamo de igualdad, que entiende a la desigualdad como algo injusto.

Ello lleva a consecuencias, como la propuesta de políticas de igualación de condiciones materiales de las personas, al menos de la desigualdad que ellas no se han producido.

Esto produce discusiones sobre los bienes que deben ser igualados, o si deben ser igualadas las oportunidades, o los resultados. Del otro lado de la discusión, hay quienes dicen que la igualdad en sí misma carece de significado moral.

Por ejemplo, ha sido dicho que no se siente la necesidad de «igualar a los millonarios con los multimillonarios», lo que demuestra que lo que importa no es tanto la diferencia, como el tener lo suficiente. Es decir, el problema es la pobreza, no la desigualdad.

Parfit, según Saunders, ha ido más allá de lo anterior, hasta un argumento que se dirige a mostrar las «perversas consecuencias» de la igualación, lo que indica que es algo que debe rechazarse.

La idea comienza con la noción de que quien sea que proponga la igualación en sí misma debe admitir antes que admitir a la desigualdad es mejor reducir a todos a un nivel inferior (leveling down). Aceptar que es mejor bajar a todos que tener desigualdad, aunque nadie en realidad salga beneficiado al hacer esa igualación.

Eso es algo «perverso». Un ejemplo, el de personas que nacen con dos ojos sanos, mientras que otros nacen con un ojo enfermo o ciegos. Haciendo de lado a posibles cirugías, no hay manera de remediar la situación de los enfermos, excepto aceptando que podría haber igualdad si a todos se quitara un ojo, o los dos.

Otro ejemplo del autor. Para un igualitario sería mejor el mundo en el que todos tuvieran cuatro unidades de un bien, que otro en el que unos tuvieran cinco y otros siete.

No es que los partidarios de la igualación realmente acepten lo anterior, pues no solo piensan en igualdad, sino que como igualadores tendrían que aceptar que eso es lo que verían como bueno, aunque fuese absurdo.

Parfit no permanece inmune a las desigualdades, pues piensa que moralmente debe ayudarse a otros y cuanto peor sea su situación más ayuda merecen. Esto no significa que la igualdad importe, aunque la ayuda tenga un efecto igualador.

Entre dos personas en mala situación, es la que que está en la peor situación la que merece la ayuda primera.

Para los partidarios de la igualdad, ella tiene un valor en sí misma, es decir, la desigualdad es vista ampliamente como algo indebido. Esto produce situaciones absurdas, como la de considerar mejor a un mundo en el que todos viven mal e igual, a otro en el que todos viven mejor pero con desigualdad.

Remover a la desigualdad no lleva a un mundo mejor. Empeorar la situación de unos sin mejorar la de otros no tiene sentido.

Esto puede verse más analíticamente.

La desigualdad puede ser solucionada de dos maneras. Llevando hacia arriba a quienes están mal, o llevando hacia abajo a los que están bien. Estas dos maneras son consideradas por los igualitarios como buenas en sí mismas.

Pero llevar a abajo a quienes están arriba no mejora la vida de nadie, lo que indica que esa nueva situación igualitaria no es mejor que la situación desigual anterior. No puede aceptarse, por tanto, que el deseo de igualar sea aceptable para mejorar una situación de desigualdad.

El argumento anterior contra las propuestas igualitarias es sólido y muestra las consecuencias indiscriminadas de pensar en la igualdad como una meta deseable en sí misma. Esto es algo que en su más mínima consecuencia resulta muy riesgoso.

Existen otras discusiones sobre la igualdad que tienen alguna similitud con la anterior. Por ejemplo, la de Robert Nozick.

Hay una adición interesante, la posibilidad de mejorar la situación de los menos favorecidos por la vía de elevarla sin que ello reduzca la posición de los que están en mejor posición. Esta posibilidad sí lograría un mejor mundo en el resultado final, sin que la desigualdad sea el factor crucial.

Lo que el argumento de Parfit, explicado por Saunders, aporta es en extremo valioso: la fijación obsesiva con la desigualdad impide ver consecuencias negativas y otros medios con mejor resultado.

Nota del Editor

Esta página ha dedicado una buena cantidad de columnas a la noción de igualdad y que pueden ser vistas en ContraPeso.info: Igualdad.

Entre ellas, es especialmente aconsejable La Buena Desigualdad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural. Cree en la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección Grandes Ideas en ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras