Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Comercio y Aranceles
Leonardo Girondella Mora
15 febrero 2017
Sección: ECONOMIA, EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Estos días han presentado con frecuencia asuntos de libre comercio —y dentro de ellos, las noticias han hecho referencia continua a la posibilidad de imponer aranceles a importaciones.

El caso más conocido es el gobierno actual en los EEUU queriendo gravar las importaciones a ese país —sin gravar las exportaciones— para que de esta manera se (1) reduzca o desaparezca su déficit comercial y (2) se creen empleos dentro de ese país.

Nada de esto es realmente nuevo —son concepciones ya conocidas y que han producido más problemas que los que han resuelto —lo que, por lo visto, no obsta para que las medidas sean de nuevo implantadas esperando que haciendo lo mismo ahora se tengan resultados distintos.

Buena parte de la inspiración para implantar aranceles a las importaciones tiene su origen en creer, erróneamente, que el déficit/superávit comercial es una medida del fracaso/éxito del libre comercio. La realidad es que esa es una confusión que lleva a políticas equivocadas.

&&&&&

Quiero, sin embargo, colocar la atención en los aranceles —que son impuestos o cargas fiscales que se imponen solamente a bienes que cruzan fronteras; lo que en inglés se llama tariff.

Una buena definición es esta:

«Derecho de aduana que grava las mercancías importadas por un país y que constituye el instrumento por excelencia del proteccionismo, favoreciendo a los productores nacionales. […] Tarifa de impuesto que grava la importación o exportación de bienes y servicios». economia48.com

Lo que busca la implantación de aranceles a las importaciones es reducirlas por medio de un aumento de su precio —una reducción de su demanda que provoque un aumento de la demanda de esos mismos productos pero producidos dentro de la nación y que creará más empleos nacionales.

Y seguramente logrará esas metas, pero también tendrá efectos adicionales, entre los que pueden mencionarse los siguientes, los que detallo con el caso de los aranceles a las importaciones:

• La reducción de, por ejemplo, las importaciones estadounidenses significa una reducción de las exportaciones de otros países, por ejemplo, México —y ello ocasionará un efecto colateral no previsto: ahora los mexicanos que importaban bienes estadounidenses tendrán menos posibilidad de hacerlo, dañando a los exportadores de EEUU, a sus industrias y a sus empleos.

«Las exportaciones de maíz amarillo de Estados Unidos a México aumentaron cinco veces desde la entrada en vigor del TLCAN para llegar a 17 mil 700 millones de dólares anuales. Las ventas agropecuarias de México a Estados Unidos, principalmente hortalizas y frutas, se han elevado más y alcanzan los 21 mil millones de dólares anuales. Por eso los productores a ambos lados de la frontera están temblando ante las amenazas al TLCAN» elimparcial.com

• El arancel impuesto a las importaciones tendrá, entonces, un efecto no previsto en la composición de las industrias del país que las aplica —cambiando el número de empleos de un sector a otro, haciendo crecer a unas industrias y empequeñecer a otras.

Crecerán las industrias protegidas por los aranceles y los empleos que ellas crean, que es lo que busca el arancel —pero también reducirán a las empresas que exportan a los países cuyas mercancías han sido afectadas por los aranceles; a las empresas y a los empleos que crean.

El resultado neto de esos dos efectos de los aranceles hará que el objetivo buscado por ellos sea mucho menor al esperado —incluso quizá negativo o se mantenga igual.

• Las importaciones significan bienes que otros en otros países se producen con ventajas que son aprovechadas por el país importador —un beneficio claro general para los habitantes de los dos países.

Al imponer aranceles e incentivar la fabricación nacional que sustituye a las importaciones, se promueve a los productores locales no eficientes —los que solo existen por razón de los aranceles, no de su eficiencia.

• Los aranceles, al tener el efecto colateral de disminuir las exportaciones del país que los implanta, ocasionan que las industrias eficientes nacionales —las que exportan— disminuyan junto con los empleos que ofrecen.

Este efecto y el anterior, en conjunto, muestran otra consecuencia colateral de los aranceles: incentivan a las industrias menos eficientes y desincentivan a las industrias más eficientes —algo que es sumamente dañino para la economía general del país que impone aranceles a las importaciones.

• Lo que sea que se recolecte por medio de los aranceles pasará a manos del gobierno —lo que significa una reducción del monto de recursos en manos de particulares para su consumo e inversión en empresas y sus ampliaciones.

&&&&&

Con lo anterior he querido demostrar que la implantación de aranceles para proteger a algunas industrias nacionales y los empleos que ellas crean tiene efectos colaterales no deseados que ponen en seria duda la conveniencia de hacerlo.

Más ampliamente, las políticas económicas de los gobiernos deben ser evaluadas no solamente en cuanto a sus objetivos inmediatos en un sector de la economía —sino en sus efectos de largo plazo en todos los sectores.

«A largo plazo, [un arancel] siempre reduce salarios reales porque reduce a la eficiencia, a la producción y a la riqueza» H. Hazlitt.

Otra manera de comprender el error de los aranceles es verlos como subsidios —un incentivo artificial que justifica la inversión en una industria sin considerar su eficiencia bajo condiciones normales.

Concluyendo, los aranceles son una mala idea económica por sus efectos colaterales indeseables a largo plazo para toda la economía —y solamente tienen una justificación utilitaria política en plataformas electorales que buscan popularidad de candidatos capitalizando la ignorancia económica.

Addendum

Debo apuntar otra cosa, el caso de aplicar el complemento natural del arancel —el dar subsidios a las exportaciones, es decir, vender más barato al importador para incentivar a algunas industrias nacionales y fomentar el empleo. H. Hazlitt escribe que hacer eso es «estúpido».

J. Stuart Mill (1806-1873) lo ha expresado de esta manera:

«Un país obtiene cosas [importaciones] que no pudo haber producido en absoluto, o que debió haber producido a un mayor costo de capital y trabajo que el costo de las cosas que exporta para pagarlas. Obtiene así una oferta más amplia de las mercancías que quiere, por el mismo trabajo y capital; o la misma oferta, por menos trabajo y menos capital, dejando el excedente disponible para producir otras cosas. La teoría vulgar ignora este beneficio, y considera que la ventaja del comercio reside en las exportaciones: como si no fuera lo que un país obtiene, sino aquello de lo que se deshace, por su comercio extranjero, lo que se supondría como su beneficio». Principles of Political Economy with some of their Applications to Social Philosophy. Book III, Chapter XVII. On International Trade.

En menos palabras, el beneficio real del libre comercio para un país para sus habitantes está en las importaciones y no en sus exportaciones —en la satisfacción que a sus ciudadanos producen los bienes que importa, no en los bienes que a otros vende.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Facebook
Extras

AVISO

Dejaremos de publicar desde el lunes 18 de diciembre y reanudaremos la publicación a partir del martes 2 de enero. ¡Feliz Navidad!