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Los que han sido llamado milagros económicos de gran prosperidad prolongada, en realidad no lo suelen ser nunca, son más bien milagros políticos. Hechos inusuales e infrecuentes que muestran a políticos que sí saben cómo funciona la economía.

En los EEUU, 1861 a 1865, sucedió la Guerra de Secesión. Eso se sabe, pero hay algo fascinante después, en las tres décadas siguientes. Un boom económico notable, algo como la primera revolución industrial en el continente americano.

«Así, en términos “reales” (en dólares de 1879 constantes), la producción total de productos básicos aumentó en tres veces y media desde 1869 a 1899». Rothbard, Murray. The Progressive Era (p. 91). Ludwig von Mises Institute. Kindle Edition. Mi traducción.

Las cifras son espectaculares. Las manufacturas crecieron 6 veces; la agricultura 2.6; la minería 8 veces. En términos reales los salarios crecieron 13% y el costo de vida descendió 31%. Se redujo la jornada de trabajo, el salario promedio real se elevó 64%. 

En fin, un crecimiento notable, realmente notable. Un milagro económico en palabras actuales.

Otro caso notable, más reciente, el de la República de Corea, con cifras de crecimiento que han sido constantes por décadas. Incluso vista como un caso de milagro económico. Al final de la guerra de Corea era un país tan pobre como los de Latinoamérica.

El «milagro económico»

Las palabras clave con ‘milagro económico’ y han sido aplicadas a varias situaciones, como el caso alemán a partir de los años 50. También el de Japón y hasta en México, Argentina, Brasil. 

¿Es un milagro económico que algunos países tengan un desempeño muy bueno? La expresión parece calificar a la expresión como algo excepcional, que no es la regla general. Crecer mucho y sostenidamente en economía, entonces, ¿es un milagro?

Creo que bien vale una segunda opinión para proponer que crecer económicamente no es un milagro, al contrario, es algo que todos pueden hacer.

Todos los países tienen a su disposición el conocimiento de lo que debe hacerse para que su economía crezca. Crecer y prosperar no es ningún milagro.

Los crecimientos económicos, por espectaculares que sean, difícilmente pueden ser vistos como milagros, esos sucesos extraordinarios que no tienen explicación racional, pero sí una sobrenatural. Ha sido definido así:

«Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino. Suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa». dle.rae.es

Mi punto es que el crecimiento económico tiene una explicación racional y no sería extraordinario que suceda. No puede ser un milagro pues tiene una explicación conocida por todos.

Los milagros económicos son en realidad milagros políticos

Los milagros económicos son sucesos y cosas raras e infrecuentes por otra razón. El real milagro, inusual y desusado, es que los gobernantes entiendan lo que deben hacer para crecer económicamente.

No son milagros económicos los que suceden, son milagros políticos. Y consisten en gobernantes que sepan cómo funciona la economía.

Un suceso extraordinario que desafía a la realidad política acostumbrada. El que el gobernante conozca, acepte y haga lo que se sabe que hará crecer a la economía. Este es, mucho me temo, el milagro real del crecimiento. No es un raro suceso económico, sino un inusitado acontecimiento político. 

Es algo realmente excepcional, extraordinario y único que en un país cualquiera un gobierno electo implante eso que produce crecimiento. Más milagroso es aún el que se continue y mantenga lo implantado.

Tomo un ejemplo mexicano. Después de leer las propuestas económicas del ganador a la presidencia, pensé que el país necesitaría un milagro para crecer. Pero no un milagro económico, sino uno político. Ese extraordinario portento y prodigio que sería un cambio en la manera de pensar.

Es ese milagro que no ocurrió en Cuba, ni en Venezuela, ni está sucediendo en España, ni en Argentina, ni en tantas partes. El que sí sucedió en Alemania hace poco, el mismo de Hong Kong.

En fin, los milagros económicos son en realidad milagros políticos que por alguna maravillosa razón hacen que los gobernantes hagan lo que deben hacer para crecer.

La prosperidad y cómo lograrla es un conocimiento disponible. Esta en cualquier biblioteca, o en cualquier librería. Tan solo hace falta seleccionar los libros correctos.

Termino con una cita que recuerda a Bastiat y La importancia de las cosas que no se ven:

«El arte de la Economía consiste en considerar los efectos más remotos de cualquier acto o medida política y no meramente sus consecuencias inmediatas; en calcular las repercusiones de tal política no sobre un grupo, sino sobre todos los sectores». Henry Hazlitt, La economía en una lección