La que no incluye las respuestas acerca de las preguntas más profundas que podemos hacernos. No incluir esto es igual a tener una educación mutilada, que tiene consecuencias. El problema de los educados a medias. La educación incompleta.

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Introducción

La educación incompleta y sus consecuencias. El tema sobre el que Chesterton hace consideraciones. Y critica a quienes crean ambientes educativos tendientes a encontrar esas respuestas estrechas en campos no destinados a responderlas. Los educados a medias y el problema que crean.


La idea fue encontrada en Chesterton, G. K., Ensayos. México. Editorial Porrúa, «El objetivo religioso de la educación», pp. 17-21.


Punto de arranque

El punto de partida del ensayo es una aseveración muy directa. Chesterton dice que colocar separadamente a la educación de la religión es producto de una severa estrechez mental.

Aunque en algunos casos puedan existir justificaciones razonables, la educación sin religión es limitativa.

Buscar explicaciones

Las personas estamos interesadas en conocer el mundo en el que vivimos y las explicaciones de nuestra vida en ese mundo.

No satisfacer esa curiosidad sería igual a proveer una educación poco satisfactoria. Es posible que el instructor desconozca la respuesta y entonces no responda a la pregunta que le hacemos.

Es posible también que tenga creencias al respecto, las que sean, y que se niegue a trasmitirlas y así será un instructor incompleto.

El caso que trata el autor es directo. La educación debe no debe ser incompleta y eso significa responder preguntas que tenemos sobre nuestro mundo y las razones de nuestra vida en ese mundo.

Una educación que no provee esas respuestas no puede considerarse completa.

En otras palabras, las creencias religiosas contienen respuestas a las preguntas más importantes que nos hacemos, por lo que desechar a las religiones significa también desechar a las más importantes interrogantes de nuestra vida.

Los asnos religiosos

Sigue su exposición ahora refiriéndose al adjetivo «asnos», el que es usado para describir a quienes mantienen las creencias religiosas. Ellos son acusados de una visión estrecha en sus explicaciones del mundo y de nuestra vida.

Pero, dice, ese adjetivo es más aplicable a los críticos de quienes tienen creencias religiosas.

Todo porque si alguien educa con creencias impuestas que responden a esas preguntas de fondo, al menos no considera esas cuestiones con una visión limitada.

Al contrario, las trata y toma en cuenta, lo que no hacen sus críticos. No ha reducido intencionalmente su visión. Aún se inquieta por contestarlas y no adopta la actitud de quien no hace esfuerzo por responderlas en la educación que se vuelve incompleta.

Estrechez mental

El contraste que hace Chesterton es notable: diferencia a quienes sí se plantean esas cuestiones en educación de quienes las ignoran voluntariamente.

Es la mente más estrecha la que las pone de lado. Es más amplia la mente de quien no las ignora y las trata, así sea con palabrería y sus ideas, que son lo más serio para él, nos parezcan meras ilusiones.

El real asno en esto es el del instructor que deliberadamente reduce su visión. El que siendo ilustrado hace esfuerzos tensos para darle la vuelta al tema y no hablar de las cosas que conoce y que resultan ser las de mayor interés para las personas desde el inicio del mundo.

De nuevo, es señalado el error y las consecuencias de la educación incompleta que pone de lado las cuestiones de importancia y se concentra en los terrenos comparativamente menos relevantes.

Nuestro mundo, la razón de nuestra vida, todas estas cuestiones de fondo quizá puedan llegar a conocerse o tal vez no, pero eso no obsta para que ellas dejen de ser materias dignas de estudio.

Estudiando a un farol

Chesterton ahora acude a una comparación. Los estudiantes se dan cuenta de que existe fuera de ellos un mundo objetivo en el que por ejemplo, existe un farol.

Ese farol puede ser conocido y estudiado: un ciclista puede chocar contra él, un borracho lo puede usar de apoyo; pero es natural preguntarse la razón del farol.

La educación seglar es la que ignora la luz del farol y mantiene la vista sobre el pavimento sin preguntarse nada más elevado.

La luz del farol, sin embargo, es la que permite ver al resto de las cosas, como la fe que permite conocer más. Incluso aunque la luz del farol sea ocultada por neblina, ese farol sigue existiendo a pesar de que se le perciba como un poste sin luz y por eso sin sentido.

Entre quienes conocen la finalidad del farol y quienes la desconocen, hay una diferencia que es grande.

Las grandes preguntas de la vida

El mayor de todos los conocimientos que podemos tener es el de saber el sentido del mundo, su finalidad, y el propio sentido de nuestra vida.

Quienes piensan que pueden tener las respuestas deben hablar de ellas como un asunto de importancia tratado más allá de ser un simple materia de estudio adicional. Cubre más allá de eso.

El autor señala que algún instructor se preocupará de que los alumnos tengan conocimientos adecuados de lo que es un marsupial. Pero al mismo tiempo que no le preocupará en lo más mínimo si el alumno tiene un conocimiento adecuado del mundo.

El contraste que ahora señala está colocado entre el conocimiento sin duda útil de la instrucción escolar seglar y la instrucción que satisface la curiosidad personal sobre el sentido o significado de la existencia, lo que sin duda afecta a las personas.

Como cuando la niebla rodea al farol, es posible que se tengan ciertas ideas vagas al respecto del significado de la luz, pero esas ideas resultan poco en relación a las de quienes poseen un credo completo al respecto. Tener una educación sin considerar a la luz del farol es tener una incompleta.

Darwin y las protestas

Ahora Chesterton hace referencia a un suceso: las protestas religiosas al respecto del darwinismo. Hay primitivismo en las posiciones de ambos bandos.

Llama «trasnochado» al protestantismo que se manifestó en contra y que no puede representar a la religión. Pero usa el mismo calificativo para el darwinismo que siente representar a toda la ciencia.

Su punto, al respecto, es aprovechar la controversia para señalar que la ciencia también tiene significado, más allá de lo que ella establece. Por eso es que hay diferencia entre una instrucción evolucionista y otra basada en la evolución.

Es decir, se tiene el riesgo de que una clase enteramente científica pueda ocultar un ambiente materialista.

Puede existir la voluntad del instructor de convertir a su materia en una explicación de la vida, una filosofía que con estrechez pretende contestar las grandes preguntas.

El autor, manteniendo el mismo tono amigable y que explícitamente dice ser no polemista, apunta que no se refiere a la educación laica y su indiferencia con respecto a la religión.

Se refiere expresamente a la educación científica, la que es indiferente a la ética. Y establece así el peligro de un ambiente educativo opuesto a la moral. Algo que produce una educación incompleta.

En resumen

Las ideas de Chesterton en ese breve ensayo, señalan una falla tan enorme que puede no ser vista: la educación laica tiene consecuencias, es una educación incompleta por ignorar temas que son los más importantes que podemos plantearnos.

El vacío dejado, peor aún, es llenado por la ciencia salida de sus límites y que presupone un mundo sin nada más allá que la ciencia misma.


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[Actualización última: 2021-11]