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¿Cuáles son los límites de un gobierno? Esas fronteras más allá de las cuales no debe pasar. La respuesta es razonable y clara, los límites de la libertad y la justicia. Las fronteras naturales del uso de su fuerza.

Introducción

Bastiat dice que el mundo es una creación armónica, pero que también existen desarmonías y desajustes que solo pueden explicarse por la falta de libertad y de justicia.

Esta idea sirve al autor para desarrollar una concepción sobre los límites de la autoridad política y en eso descansa la importancia de esta idea.

El mundo es en esencia armónico y si en él hay desarmonías ellas se deben a las carencias de libertad y de justicia. Al analizar esta idea puede concluirse algo sobre los límites de la función gubernamental.

La idea de esta carta fue tomada de la obra de Bastiat, Frédéric, Economic harmonies (George B. de Huszar). Irvington-on-Hudson, N.Y. Foundation for Economic Education, «To the youth of France», pp xxxiv a xxxvii, que es la parte introductoria.

Libertad y armonía

El punto de partida de Bastiat para examinar los límites de un gobierno, es un principio que él acepta. Las leyes de la Divina Providencia para nuestro mundo son armónicas solo si se respeta la libertad.

Es cuando no hay respeto por la libertad que sufrimos desajustes y esas leyes ya no operan. La conclusión de pensar así es obvia.

Si vemos que existe algo y que no es armónico en nuestro mundo, entonces esa falta solo puede ser atribuible a la falta de libertad o de justicia.

Por ejemplo, al ver una situación de un robo, se entiende que allí hay falta de armonía. Lo mismo sucede con quien oprime, lastima, o desprecia la justicia.

Estas son desarmonías causadas por el no respetar a la justicia ni a la libertad.

Gobierno sí importa

Bastiat, a continuación, menciona que esta idea de examinar los límites del gobierno no implica el debilitarlo. Tampoco hacerle perder su existencia. Al contrario, esta idea eleva la importancia de la autoridad política.

Es claro que lo que Bastiat persigue es aquí hacer una reflexión de las causas de las desarmonías y que en su explicación los limites del gobierno juegan un papel importante.

Esta es la entrada al tema de los límites de la intervención gubernamental.

Esa es precisamente la función de la ciencia política, la determinación de lo que debe hacer y que no debe hacer el gobierno. La definición de sus límites de acción.

Y en este análisis siempre hay que tener en cuenta que el gobierno actúa por definición con el respaldo de la fuerza. Es decir, la coerción física es siempre un atributo de la acción gubernamental.

Los límites del gobierno: el uso de su fuerza

Lo que lo anterior significa es por tanto sencillo y lógico.

Para determinar los límites del gobierno lo que hay que hacer es definir las cosas que los hombres pueden imponerse unos a otros por la fuerza.

El gobierno está formado necesariamente por hombres. Por tanto, al averiguar qué es lo que los hombres tienen capacidad de obligarse a hacer por la fuerza se tiene resuelto el problema de los límites de la acción gubernamental.

Bastiat dice con claridad que los hombres pueden imponerse por la fuerza unos a otros una cosa solamente, la justicia.

Por ejemplo, a nadie puedo imponer yo mi religión. Nadie puede imponer sobre mi actos de caridad, ni educación siquiera.

Pero lo que sí puedo imponer a otros es la justicia, fundamentada en la legítima defensa personal. Desde luego, puedo yo imponer a otros la limitación de no robar mis propiedades y la de no lastimarme.

Es decir, el límite de la acción de la autoridad política es la justicia, eso que yo mismo tendría derecho a defender por la fuerza en caso de no haber gobierno.

Lo único que puedo hacer usando la fuerza es la defensa de mi persona y de mis bienes.

Lo mismo para el gobierno, pues ya que él usa la fuerza, la única razón para usarla tiene que ser la misma que tendría yo sin haber gobierno.

La igualdad de las personas

Bastiat añade que es un imposible que en la sociedad existan personas superiores a otras, ni grupos que tengan más derechos que otros. Todos son iguales en cuando a sus derechos.

Si aceptamos esto con una verdad, ello nos obliga a obtener una conclusión clara y natural.

El uso de la fuerza está legitimado exclusivamente en las ocasiones en las que una persona sola pueda usar la fuerza también.

La conclusión de Bastiat

Lo que lleva a concluir de que el gobierno únicamente puede actuar para mantener el orden, la seguridad y la justicia. Es decir, esas mismas cosas que por legítima defensa podría imponer una persona sobre otras.

Esos son los límites del gobierno. Toda acción que va más allá de esa defensa del orden, la seguridad y la justicia, debe ser vista como un ataque a la inteligencia de la persona, a su conciencia, su individualidad y su libertad.

El punto de Bastiat deja pocas dudas, lo que él desea es defender el ámbito de la libertad personal de los ataques gubernamentales. La acción de la autoridad política no puede rebasar esos límites de la defensa del orden, la seguridad y la justicia.

Esta es la única posible manera de dar una garantía a la libertad de cada persona y de permitir, entonces, el libre juego de las leyes armónicas de Dios. Las que él ha creado para nuestro desarrollo y progreso.

¿Los límites del gobierno lo debilitan?

¿Perderá un gobierno por actuar dentro de esas limitantes que impone Bastiat? ¿Será ese gobierno una entidad débil y menos estable?

La respuesta es negativa. Un gobierno limitado dentro de esas fronteras no se debilita, ni pierde estabilidad, sino todo lo contrario.

Parece algo evidente que la restricción de un gobierno a funciones correctas y esenciales, significa en la realidad ganar aceptación y respeto por parte del ciudadano.

Y cuando esto sea entendido, será difícil que existan esas situaciones sociales que han enseñado a las personas a acudir al gobierno para pedir todo.

La cuestión es permitir que las leyes armónicas de la Creación Divina tengan una oportunidad de funcionar para evitar así los conflictos y las desarmonías. Cuando esto se logre, habrá menos guerras y menos crisis económicas.

Desaparecerán entonces las causas de las agitaciones y las fricciones, las envidias y los desórdenes, porque los gobernantes estarán trabajando a favor y no en contra de la armonía universal.

Los asuntos de esta naturaleza no son cosas sujetas a los misterios de la Revelación Divina.

Son cuestiones que pueden ser dejados a la razón, al análisis, a la investigación y a los juicios de los hombres. Dios creó al mundo físico y también a las leyes que lo rigen, sin haber permanecido ajeno al mundo de lo social.

Cree el autor que la sabiduría de Dios también llega a los hombres libres, que él ha llevado a vivir en sociedad y a moverse en armonía.

Bastiat dice también creer que el hombre, por ser libre, puede asegurar su progreso paso a paso, sin violencias, pacíficamente, no porque eso lo dicten sus deseos, sino porque se lo dicta la razón y la reflexión.

Por naturaleza los intereses de los hombres son armónicos, la solución de los conflictos que se ven radica en una sola palabra, libertad.

Dejar a los hombres libres para que ellos actúen en un medio ambiente de respeto a la justicia. Esos son los límites de los gobiernos.

[La columna fue revisada en 2019-08]