El tratar al homosexualismo en varias columnas anteriores, me valió recibir una carta de un amable lector, la que reproduzco a continuación completa con los comentarios del lector, en negritas, y míos.

Con todo respeto me dirijo a Usted, después de haber leído su nota editorial [reciente].

E igualmente me dirijo yo a usted, como a cualquier lector, con el máximo respeto en todo lo que escribo.

Y me permito comentar mi opinión acerca de la misma, particularmente me llama la atención que es la segunda ocasión que comenta sobre el tema de la legalización de “matrimonios” homosexuales donde Usted expone sus respetables puntos de vista pero de forma negativa hacia la aprobación de estas uniones.

Sí, dos o tres veces lo he hecho recientemente. Creo que se trata de un tema muy serio, muy de fondo, que merecía ser tratado en esas ocasiones, aunque otros tópicos hayan sido tratados con mucha mayor frecuencia. Por otro lado, veo que usted es igual de analítico que yo y usa eso de irse punto por punto. Felicidades.

Veamos esto por partes.

1.- Creo que solamente las personas que dominan una materia son los que de forma “válida” pueden opinar acerca de esta materia, en este caso yo me atrevo a responderle porque soy homosexual y vivo dignamente, conozco, sé de lo que le estoy hablando y no opino de algo que otros viven. O acaso Usted fue homosexual, pudo “curarse” y ahora puede alegremente opinar de esto?

Este argumento suyo es totalmente inválido, aunque común. Si se sigue su razonamiento, sería imposible escribir sobre Napoleón a menos que sea uno mismo Napoleón. Ningún libro de historia antigua podría ser escrito. Tampoco de sucesos modernos. Nadie podría reportar lo hecho por el presidente Bush que no fuera él mismo. Muchos no religiosos han escrito sobre religión. Usted no necesita ser un átomo para escribir sobre partículas atómicas.

2.- Usted en su nota pone ejemplos descabellados comparándolos con la práctica sexuales homosexuales, los cuales nada tienen que ver con lo que es la legalización de las uniones homosexuales que es lo que se esta aprobando por diversos gobiernos.

Supongo que se refiera al ejemplo que utilicé, extremo, para ejemplificar que no todo lo que sucede en la alcoba debe ser sancionado por el gobierno. El uso de la reductio ad absurdum es una herramienta de razonamiento, válida, que no supone la realidad del ejemplo usado.

Mi ejemplo, por absurdo que sea, es válido para mostrar que en lo que sucede dentro de una alcoba una autoridad poco tiene que hacer, ni para aprobarlo ni para desaprobarlo (con las obvias limitantes de daño a las personas).

Y le explico por qué.

a) El ser homosexual no es una característica de libre elección, esto es, no soy homosexual porque yo libremente escogí ser homosexual. Soy Homosexual porque así “NACI”, desde que tengo uso de razón lo soy, no lo escogí yo. Nadie puede escoger ser blanco, moreno, negro, alto, chaparro, gordo, flaco, bonito o feo, homosexual o heterosexual, así se nace.

En las opiniones que solicité a otros, encontré que existe una clasificación de personas homosexuales. El consenso de las opiniones es que un grupo de ellas seleccionó libremente el serlo como una decisión personal de gusto que es aceptada voluntariamente.

Hay otro grupo que muestra esa inclinación de manera involuntaria, muy posiblemente por una situación física de nacimiento. Desde luego, ésa es una de las muchas opiniones que pueden existir, aunque yo la encontré razonable.

En este sentido, me parece que la clave es el aspecto de “voluntariedad”, es decir, de un acto consciente, libre, ante el que la persona decide. Desde luego, las variables que entorpecen esa libertad de decisión tienen un peso enorme.

Mis comentarios, debe ser obvio, son contrarios a lo que supone una decisión libre y consciente de la persona. En otros terrenos, muy diferentes, igual comentario hice sobre el heterosexual que decide llevar una vida de promiscuidad. De hecho, habrá usted notado que insistí en el punto de que la promiscuidad me parecía negativa, sin importar si era homosexual o no. Ése fue uno de mis principales comentarios.

Un consejo. No use el argumento de que así nací. Se lo van a destrozar con lo siguiente: la otra persona le podrá decir “yo nací miope, pero me puse lentes” o “yo soy sordo pero uso un aparato para sordera”. El fondo de ese argumento implica la renuncia a la voluntad propia de corregir algo malo o de aprovechar algo bueno.

b) El ser homosexual no implica ser degenerado, amanerado, irresponsable, inmoral, ni mucho menos un mal ejemplo para la niñez como Usted lo hace ver en su nota. Por azares del destino felizmente he tenido que educar y ayudar en la crianza de varios sobrinos y ahijados, y créame señor que ninguno se ha “hecho” homosexual por mi cercanía y amor hacia ellos, todos ellos son niños y hombres de bien, además heterosexuales.

Jamás afirmé eso. De hecho, si usted recuerda, dije que eran personas que no merecían discriminación por esa razón. He conocido a varios homosexuales. La mayoría de ellos, gente correcta, igual de decente que el promedio.

Nadie es perfecto, por definición y la vida nos presenta ocasiones de todo tipo que capitalizan debilidades y fortalezas. Su actitud y conducta con sobrinos y ahijados me parece en extremo loable. Sobre el tema de mal ejemplo a la niñez, lo trato más tarde.

Añado una realidad que me parece innegable. Los desfiles de orgullo gay, al menos como los reportan en los medios, son terriblemente dañinos a personas como usted, pues crear connotaciones extremas y desviadas.

c)Desde niños los homosexuales sufrimos discriminaciones y rechazos en la escuela, vecindario, y en nuestra propia familia, ¿por qué cuando somos adultos tenemos que seguir siendo discriminados por la sociedad, en nuestros trabajos, o por las leyes?, por algo que nosotros NO elegimos ser.

De nuevo trato aquí la idea de la selección voluntaria o decisión propia. Lo que dije allá aplica aquí. Creo que usted mezcla aquí dos puntos en extremo interesantes para discutir.

Uno: discriminación en la escuela. Recuerde usted la crueldad de muchos niños, tratada en El Señor de las Moscas muy gráficamente. A esas edades se sufren “ataques” por cualquier motivo. De mí se burlaron un tiempo por usar anteojos.

De un amigo, por ser muy chaparro. Los niños nos burlamos de todo lo que encontramos o imaginamos. La homosexualidad es una de esas situaciones. Todos o casi todos salimos de esas situaciones con algún recuerdo amargo. No es usted el único. Otro amigo aún tiene un apodo que la cae muy mal, simplemente por el hecho de haber cometido un error en una clase.

Dos: discriminación posterior. Este es un asunto en extremo complejo. Supongo que lo que usted menciona es el ser puesto de lado en situaciones en las que ser homosexual es una variable irrelevante; me puedo imaginar la contratación para un trabajo de, por ejemplo, abogado o de menor o menor jerarquía en el que esa variable es no pertinente.

En este sentido estoy de acuerdo con usted, no debería suceder. La ley puede intentar impedir eso, pero el asunto es terriblemente complejo. Mi sentir es muy sencillo. La homosexualidad, como dice usted, es una variable similar a la de la raza o religión, aunque el “aterrizaje” al caso concreto es muy complejo.

d) Usted compara la legalización de las uniones homosexuales con la figura del matrimonio heterosexual, y eso no es lo que se está buscando. Es lógico que dos personas del mismo sexo no pueden concebir hijos; Así que este no es el fin de una unión homosexual, lo que buscamos es:

-Que podamos darle seguridad social a nuestra pareja.

-Derecho a la herencia del cónyuge.

-Que el estado reconozca y defienda la unión de dos personas homosexuales mayores de edad y que por voluntad propia acepten el contrato civil de esta unión, al igual que lo hace con las parejas heterosexuales, porque todos pagamos impuestos y cumplimos las leyes al parejo.

Este parece ser el punto central. En una pareja homosexual ahora mismo, sin legalización de por medio, se le puede heredar sin limitación alguna. Se le puede dejar un seguro de vida. Se puede vivir juntos de facto. No veo limitaciones legales a esas parejas, excepto porque no son reconocidas legalmente como matrimonio, al igual que cualquier estado de concubinato.

Mi oposición es a considerar a la unión homosexual con una figura legal equivalente al matrimonio. Eso es todo. En la realidad existen y no quiero prohibirlas legalmente, ni perseguir a los homosexuales, como lo dejé claro.

Todos somos personas dignas, con defectos, pero dignas. Mis razones para no darle un reconocimiento legal formal es la inevitable equiparación con el matrimonio heterosexual, cuya naturaleza es esencialmente diferente. En cuanto a la posibilidad de adoptar hijos por parte de esas parejas homosexuales, me parece que una vez aprobada la unión homosexual ése podría ser un paso siguiente indeseable.

La familia normalmente formada es un transmisor fuerte de valores que se perdería así, con una infancia bajo una situación no matrimonial entre mujer y hombre.

e) Sin meter las creencias religiosas en este tema, creo que es muy importante la tolerancia hacia los que son diferentes a nosotros, en el mismo periódico Noroeste de este día, aparece un artículo elaborado por Diana Laura Arroyo titulado “Alto a la intolerancia”, es un artículo muy bueno, le recomiendo leerlo, en el mismo dice:”Que Rechazamos?” Podemos sentir rechazo hacia: “ Las acciones. Generalmente cuando creemos que lo que alguien realiza o prefiere no es correcto o esta mal solo porque nosotros no lo haríamos, optamos por rechazarlo y cerrar nuestra puerta a su persona…… Las creencias. Todos creemos tener la verdad absoluta y pocos son los que reconocen la aceptación a los demás…”

Definitivo es que no propongo la intolerancia. Es un argumento demasiado gastado el que se expresa así. La promoción de la tolerancia implica necesariamente la existencia de un valor absoluto, la verdad absoluta que ésa o cualquier autor pregona.

Lo que lógicamente demuestra que existen valores absolutos que las personas debemos llevar a situaciones concretas. Si esa persona niega validez a quienes supuestamente no son tolerantes, ella misma está siendo no tolerante, lo que niega su argumento. Intolerante sería si propusiera que se persiguiera a la homosexualidad, que los homosexuales fueran metidos a la cárcel.

Jamás he pensado así. Le digo, mi punto es sencillo, no pienso que existe razón para legalizar las uniones homosexuales.

f) Por último ninguna familia es igual a otra, hay familias tradicionales “papá, mamá e hijos”, pero también hay familias con una sola madre, un solo padre, con dos padres o con dos madres pero todas tratan de darle lo mejor a sus hijos, la adopción de niños por parejas homosexuales no quiere decir que estos niños adoptados se van a convertir en homosexuales, yo mismo soy hijo de una pareja heterosexual, así como todos los gays que a la fecha conozco son hijos de heterosexuales.

Otro asunto complejo. La existencia de familias no tradicionales es considerada no deseable en lo general por los efectos en hijos, lo que puede suceder aún en familias tradicionales. Mi punto es sostener la idea de una familia con padre y madre que sea transmisora de valores morales con ambos jugando ese papel.

La adopción de hijos por parte de parejas homosexuales, por diseño, aísla a los hijos de la visión de dos sexos desde el inicio de su vida con efectos impredecibles. El tratar de dar lo mejor a los hijos es una frase gastada que no tiene un significado aceptable. Sin embargo, su punto es interesante.

g) La unión homosexual no atenta contra el matrimonio heterosexual ya que estos son integrados por diferentes personas, no compiten. No por el hecho de que no se aprueben las uniones homosexuales los matrimonios heterosexuales van a aumentar o en caso contrario a disminuir.

No es una cuestión de competencia, sino una de leyes morales, aplicables a todos, homosexuales o no.

En fin espero no haberlo aburrido con mis comentarios y le agradezco el tiempo que se halla tomado en leerlos, esto lo hago con el fin de que personas que tienen el poder de escribir en un medio tan influyente en las masas, por lo menos sean tolerantes y antes de dar una opinión se pongan en los zapatos de los demás.

Atentamente.

(nombre no revelado en esta copia).

Al contrario, considero un honor que usted se haya tomado la molestia de escribir y sostener una tesis que no concuerda con la mía. De esas situaciones no puede salir otra cosa que no sea positiva, mientras ello se haga con el respeto del que usted ha dado una gran muestra en su tono y en su contenido.

Tolerante lo soy por definición, pues considero a la libertad el valor mayor de los humanos y la libertad produce mucho más de lo que nos imaginamos. No me diga que no me pongo en los zapatos de otro, pues mi papel no es hacerlo, sino crear textos lógicos y razonados que expresen opiniones sólidas hasta el límite de mi inteligencia.

Si intento ponerme en los zapatos de todos nunca acabaría, lo que no quiere decir que deje de considerar posiciones contrarias, pues lo hago por sistema.

Al final, termino con el resultado de una discusión muy vieja que tuve hace tiempo sobre el mismo tema y que resumo de la siguiente breve manera. Todos nacemos con defectos, ésa es nuestra naturaleza humana, aunque también con grandes virtudes.

Lo que nos distingue como humanos es la capacidad de pensar y de sobre eso, tomar decisiones. Yo nací con defectos, muchos, mi deber conmigo mismo es remediarlos sin que valga el argumento de que así nací, porque aceptarlo sería renunciar a mi libertad haciendo que algo me dominara.

Igual, otras personas que participamos en esa conversación, confesaron otros defectos, como una de ellas que dijo tener un cierto defecto desde muy pequeño. Todos llegamos a la conclusión de que ésas cosas eran parte de la vida personal y que sí eran buenas debíamos aprovecharlas o intentar combatirlas si no eran convenientes.

Mis respetos

Eduardo García Gaspar

ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas de palabras y personajes que no existían. Eran muy breves. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada antes, con textos más amplios.