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Ambientalismo Inmoral
Selección de ContraPeso.info
19 enero 2005
Sección: ECOLOGIA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info tiene el honor de publicar un texto de E. Calvin Beisner Ph.D. y el rabino Daniel Lapin. Como pocos, este escrito representa el ideal de la información que ContraPeso.info ambiciona presentar, en el sentido de mostrar el otro lado de una discusión que más se ha regido por las relaciones públicas que por la ciencia y la razón. Más aún, las ideas de ambos autores ejemplifican el síndrome de los efectos no intencionales, un ángulo tristemente ignorado por la mayor parte de las argumentaciones políticas y prácticamente desconocido por los medios noticiosos.

El Dr. Beisner es profesor asociado de teología histórica y ética social en el Seminario Teológico de Fort Lauderdale, Florida. El rabino Lapin es presidente de la Toward Tradition.

Las consecuencias mortales de las políticas verdes son con frecuencia ignoradas. Las protestas de Greenpeace en acción Los grupos ambientalistas con frecuencia reclaman, y se les concede, un nivel moral superior que al mismo tiempo fomentan una agenda política partidista.

Antes de aceptar literalmente esos dogmas, los ciudadanos deben examinar más de cerca la credibilidad de las organizaciones que los proponen. El Sierra Club, la Liga de Votantes Conservacionistas y otros grupos eco-activistas, por ejemplo, insisten que el gobierno de Bush no sólo está desorientando, sino que es inmoral.

La esencia dogmática es que la ‘W’ significa ‘world killer’, ya sea con el ‘hacer la guerra al medio ambiente’, colusión con los ‘contaminadores’, o con leyes ambientalistas destructoras. Sería normal esperar impecables estándares éticos de estos críticos, pero la noción que ellos tienen de la ética deja a muchos de nosotros boquiabiertos. Se oponen, virtualmente en todas partes, a la perforación petrolera, por ejemplo, y afirman que sólo debemos conducir autos pequeños.

Desafortunadamente, la reducción del tamaño y el peso de los autos para satisfacer estándares de kilometraje tienen un costo en vidas. De acuerdo a la Academia Nacional de Ciencias, aproximadamente de 1,300 a 2,600 muertes al año y diez veces más accidentados que si se tuvieran carros más grandes.

Y en el caso de que todos los coches fueran de tipo económico, aún así se tendrían miles de accidentes innecesarios y muertes anuales en colisiones con autobuses, camiones, árboles y bardas.

Peor aún, el impacto de esto sería sentido mayoritariamente por los pobres, quienes son los que menos pueden pagar los artefactos de seguridad propios de los últimos modelos de lujo. Ellos están obligados a comprar los coches más viejos y con menos dispositivos de seguridad.

Resulta curioso cómo los ambientalistas demandan dosis bajas de arsénico en el agua potable para prevenir así docenas de muertes anuales teóricas por cáncer, pero al mismo tiempo hacen de lado esta real matanza en nuestras carreteras, demandando aún más estrictos estándares de kilometraje y también la eliminación de los vehículos SUV.

Muchos norteamericanos seleccionan carros más grandes para tener un margen de seguridad más alto, para remolcar embarcaciones, transportar niños, o llevar herramientas de construcción. En lo que se refiere al calentamiento global, que según los ambientalistas radicales empeora por causa de esos SUV, se dice que nuestro planeta ha elevado su temperatura un grado desde 1900.

Sin embargo, las teorías catastróficas de cambios ambientales provienen de modelos computacionales poco fiables y mediciones de temperatura alteradas por el calor urbano.

No tienen respaldo de observaciones satelitales ni de globos aéreos, las que muestran muy poco calentamiento reciente. Tampoco tienen el apoyo de 1,800 científicos que han firmado una petición diciendo que ellos no ven ‘evidencia convincente de que los humanos están alterando el clima de la tierra.’

Poco o nada importante se logrará para estabilizar los gases de invernadero ni para reducir el calentamiento global por medio del tratado de clima de Kyoto, ni de otras ‘soluciones.’

En el futuro, rachas de frío y ondas de calor podrán causar la muerte de millones debido al costo prohibitivo para muchos de calefacción y aire acondicionado, en especial las minorías y los de mayor edad. El costo de ese tratado sería, en los EEUU, de tres millones de empleos, según estudios del gobierno de ese país y una coalición de empresarios de minorías, incluyendo a 800 mil afroamericanos y 500 mil hispanos. Los ingresos de las familias de minorías caerían 2 mil dólares.

¿El resultado de pagar ese precio? Las temperaturas globales se elevarían 0.2 grados menos que si el tratado jamás se hubiera implantado, de acuerdo con los estudios reportados en la revista Nature y la Agencia de Información de Energía de ese país.

Los pueblos más pobres y débiles están ya en riesgo causado por políticas que tienen como propósito impedir un cambio teórico de clima. Aún no cuentan con electricidad 2 mil millones de africanos, asiáticos y latinoamericanos.

Los activistas les dicen que deben contentarse con generadores de viento y paneles solares en sus chozas, ya que los combustibles fósiles causarían calentamiento global, las plantas hidroeléctricas dañarían vistas escénicas de ríos y la energía nuclear es sencillamente tabú.

Organizaciones ‘socialmente responsables’ como el Banco Mundial, Citigroup y Bank of America han sucumbido a estos reclamos y ahora se rehusan dar créditos a esos proyectos.

Es así que millones de personas mueren anualmente en esos países por enfermedades pulmonares, debido a que tienen que quemar madera, hierbas y estiércol. Millones más mueren por causa de agua contaminada, ya que no hay electricidad para purificar y transportar agua pura, ni operar clínicas.

Los verdes ‘éticos’ también se oponen a pesticidas que reducirían fuertemente las tasas de malaria e impiden así el adelanto en contra de una enfermedad que infecta a 300 millones.

Pelean también contra la biotecnología, ignorando los beneficios que así se tendrían. Mientras tanto, la mala nutrición golpea a millones de niños al año, y deja a otros demasiado débiles como para sobrevivir otras enfermedades. Estos son asuntos trascendentales. ¿Por qué no son discutidos por los ambientalistas? ‘No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti.’

Esta Regla de Oro es repetidamente violada por los activistas y políticos que gozan de buena salud y llevan una buena vida, con el pretexto de proteger de peligros distantes, especulativos y pequeños, al mismo tiempo que impidiendo a los ciudadanos del Tercer Mundo enfrentar los peligros reales e inmediatos que literalmente los están matando a ellos y a sus hijos.

Los ambientalistas que hacen caso omiso de los efectos no intencionales de las políticas que proponen, fallan al valorar adecuadamente las implicaciones éticas de esas medidas. Es necesario que llevemos honestidad, ética y humanidad de nuevo a los debates ambientales.

Un primer paso para ayudar a los más pobres entre nosotros, para que ellos ocupen el lugar al que tienen derecho entre los sanos y prósperos de la tierra, es el rechazo del autoritarismo verde, tanto en los EEUU como fuera.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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