Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Frenesí Ambientalista
Leonardo Girondella Mora
13 agosto 2007
Sección: CIENCIA, ECOLOGIA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Mi más profunda intuición me obliga a tratar con mucha cortesía y hondo escepticismo las creencias que han recibido un tratamiento de adoctrinamiento —que Al Gore adopte una idea, que ella merezca conciertos musicales, que sea sujeta de programas del Discovery Channel, que casi todos los medios caigan en una agitación publicitaria: todo eso provoca mi escepticismo.

No es diferente a otra situación, la de los hijos que piden llegar tarde arguyendo que “a todos sus amigos los dejan hacer eso”. Hay algo que se rebela cuando se razona circularmente —el calentamiento global es cierto porque todos creen en él. La ciencia no es una cuestión de opinión pública.

Y mi sensación de inconformidad se acrecienta cuando se publican encuestas que dicen que más del 80% de las personas en los EEUU piensan que el calentamiento global es un problema serio. Muy bien, eso se piensa ahora —pero no significa que lo sea: las encuestas no son una prueba científica.

Las cosas empeoran con la existencia de opiniones opuestas —las que afirman que ese calentamiento no existe o que las medidas propuestas son inadecuadas. Bjorn Lomborg, autor del The Skeptical Environmentalist critica al Protocolo de Kyoto —si se implanta su efecto sería imposible de medir, exenta a muchos países y su costo sólo en los EEUU equivaldría al financiamiento de un programa de dotación de agua en el mundo que evitaría un par de millones de muertes anuales.

Igualmente, ha sido publicado (Revista Time, 9 abril) que uno de los blancos favoritos del ecologismo es el automóvil, pero que existen otras realidades distintas a las del frenesí de los medios —nuestro consumo de carne implica la existencia de reses y ellas producen estiércol y flatulencias, con efectos mayores a los del auto.

Una vez escuché la historia de una petición ambientalista, la de cambiar el empaque de un producto porque era contaminante —se cambió efectivamente ese empaque por otro, pero resultó que la producción de ese nuevo empaque contaminaba más que el original.

Algo similar se ha dicho de algunos automóviles nuevos, como el Prius que tiene una admirable eficiencia —pero al que le sucede algo como lo del empaque: fabricarlo crea más contaminación que un Hummer andando. Necesita minas de zinc al que debe transportar para refinación, luego para ser transformado en las baterías que el auto necesita. El auto beneficia a la zona en la que circula, pero los costos de su limpieza ambiental son sufridos en otras partes: China, Gales, Canadá. Japón.

Al transformar un tema científico, sujeto a pruebas y análisis, en un asunto obsesivo sujeto a campañas políticas y delirio mediático, se pierde la oportunidad de razonar al respecto —el Protocolo de Kyoto es un arrebato que sólo acepta una postura correcta, la de aprobarlo sin pensar. El calentamiento global es una bandera política que no acepta análisis.

Quien disiente o sospecha ya no es bienvenido, sino visto como un ser inapreciable que no entiende una verdad declarada como tal por sus partidarios.

Quizá sea esto una manifestación más del signo de nuestros tiempos —el olvido de la razón y el uso de la indoctrinación como forma de llegar a acuerdos. El que grita más es ese a quien debe asistir la verdad, aunque sea el que usa la razón alguien que no acostumbra vociferar.

Creo que parte de la responsabilidad que Dios nos ha dado es el cuidado de nuestra casa, entendido en el más amplio sentido —pero también es parte de nuestra responsabilidad el pensar y razonar cómo debemos cuidar esa casa.

NOTA DEL EDITOR

A lo anterior puede añadirse la idea de Roberty Wagner:

Most people do not realize that agriculture is a major contributor to atmospheric CO2. Further, different types of agriculture have very different CO2 emission profiles. The widespread adoption of modern agricultural biotechnology products have allowed farmers to maintain yields while reducing CO2 emissions…

Some have suggested a complete conversion to organic agriculture. But, on average, organic agriculture produces 30 percent less per hectare than conventional farms. If we were to convert entirely to organic agriculture, we would need at least 30 percent more farmland. Significant amounts of the remaining wilderness would have to be ploughed under to maintain current food production levels.

The conversion to organic farming would also require a tremendous increase in animals to generate manure fertilizer. Anyone who has ever been near the back end of a cow knows this would significantly increase a different greenhouse gas…

Organic farming practices generate significantly greater CO2 emissions while producing less than conventional agriculture. On the other hand, growing genetically modified crops allow the farmer to reduce CO2 emissions while maintaining yields…

• También es de notar el reporte de MRC:

Two nights after NBC blamed hot summer temperatures on global warming, and on the very day a new scientific report cast doubt on a key assumption behind global warming forecasts, CBS on Thursday evening held global warming culpable for “oppressive August heat” that killed a man in East St. Louis. For an expert assessment, CBS reporter Kelly Cobiella turned only to the Weather Channel climatologist who last year suggested the American Meteorological Society should withhold credentials from any member who dares doubt the man-made global warming mantra: “Dr. Heidi Cullen is a climatologist for the Weather Channel, and sees a definite connection to global warming.” Cullen maintained: “The heat wave that we’re seeing now is completely consistent with what we expect in a warmer world because all of our models show us that heat waves will become intense, more frequent, and they’ll last longer.”

The CBS Evening News skipped, as Rush Limbuagh predicted the media would, a new study in which, as outlined in a press release, “the widely accepted (albeit unproven) theory that manmade global warming will accelerate itself by creating more heat-trapping clouds is challenged this month in new research from the University of Alabama in Huntsville.” The posting on the university’s site summarized the study published in a scientific journal: “Instead of creating more clouds, individual tropical warming cycles that served as proxies for global warming saw a decrease in the coverage of heat-trapping cirrus clouds, says Dr. Roy Spencer, a principal research scientist in UAHuntsville’s Earth System Science Center.”

• Es notable una nota que establece que,

“The warmest year on record is now 1934. 1998 (long trumpeted by the media as record-breaking) moves to second place.  1921 takes third. In fact, 5 of the 10 warmest years on record now all occur before World War II”.


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