Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Virtud y Los Detalles
Selección de ContraPeso.info
1 julio 2007
Sección: EDUCACION, Sección: AmaYi
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La idea de que la prudencia es la cualidad que más se necesita en un gobernante no es nueva y quizá tenga a su más claro e insistente proponente en E. Burke, por no mencionar a Aristóteles. Un gobernante enfrenta decisiones de consecuencias serias, que afectan a miles y millones de personas.

Lo menos que puede esperarse de él es una valoración consciente de las consecuencias de su decisión. Las decisiones de un gobernante que se basan exclusivamente en sus buenas intenciones no son prudentes —un tema muy relacionado con la teoría de los efectos no intencionales.

Gilson presenta la concepción de la prudencia de acuerdo con Aquino. Es una concepción que va más allá de esa definición tradicional de la prudencia que la hace ver como una virtud que usa la razón para seleccionar los medios adecuados en la búsqueda de metas.

La prudencia está ligada a la aplicación práctica de las virtudes y es un arte cuyo uso requiere la intención consciente y constante. Tanto que para adquirirla es necesaria toda la vida y evitar así sucumbir ante versiones engañosas de prudencia.

La idea reportada en esta carta es de la obra de Gilson, Etienne (1994). The Christian Philosophy Of St. Thomas Aquinas. Notre Dame, Ind. University of Notre Dame Press. 0268008019, Part II, Chapter 1, No. 4, Sec. III The Personal Life, pp 287-288.

En estas páginas, el autor presenta la concepción tomista de la prudencia usando razonamientos sencillos y de mero sentido común. Es una lectura en extremo placentera y refrescante. La porción presentada a continuación abarca exclusivamente lo tratado acerca de la prudencia —el resto de esa capítulo incluye una atractiva explicación sobre otras virtudes, como fortaleza, paciencia, perseverancia y otras que es agradable recordar.

La porción del libro inicia con una aseveración. La vida moral de las personas es equivalente al mayor desarrollo posible de las potencialidades de la naturaleza humana, lo que significa actuar sin excepción bajo el mando de la razón.

La afirmación es engañosamente simple y significa más el regular las acciones ordenándolas de acuerdo a la razón que en deducir conocimiento.

Hay una ciencia moral, con principios, pero a ella debe ser añadido un elemento adicional, la habilidad para aplicarlos a la vida cotidiana.

Esta habilidad es un arte, según el autor y en esto la prudencia juega un papel central, pues es la que guía al resto de las virtudes en la tarea de seleccionar los medios que lleven a sus metas.

La prudencia es definida de esta manera y hacerlo no tiene gran dificultad.

El problema real de la prudencia no es saber lo que ella es, ni aplicarla, sino volverla algo adquirido, una parte de uno mismo. Toma toda una vida convertirla en un hábito.

Y más aún, solemos llamar prudencia a la experiencia diaria que muchos tienen, pero esto en realidad está muy alejado de la real prudencia. La prudencia exige tener la intención consciente de serlo.

La prudencia necesita, desde luego, de la experiencia, pero también de la memoria. Una memoria entrenada para no olvidar y con información aplicable.

Pero el punto principal es el de la intención; la persona debe tener la vocación de la prudencia y ejercitarla como forma de vida en esa selección de medios para llegar a fines, esa decisión de lo que en cada caso debe hacerse al inicio de manera que se alcancen las metas buscadas.

Es una habilidad de lucidez y perspicacia de lo que debe hacerse y eso es un arte, insiste el autor.

Por ejemplo, la situación en la que me enfrento a una persona de cierta naturaleza y bajo ciertas circunstancias y hacerlo de manera que no salga él lastimado ni humillado. Este es el tipo de problema que la prudencia resuelve.

Va más allá de tener principios de conocimientos y de tratar de aplicarlos a un caso específico. Es necesario el hábito interiorizado para moverse entre los detalles del caso y estar acostumbrado a hacerlo con soltura y experiencia; una especie de sentido singular que tiene la mente acostumbrada a eso cuando resuelve los problemas cotidianos.

Es una misión total, que absorbe por entero a la persona, que necesita habilidades como el saber escuchar y el seguir consejos de quienes tienen la capacidad de darlo.

Aquí hay un elemento de docilidad, necesaria pero no suficiente, que va más allá de esa capacidad de aprender de otros.

También debe aprenderse por uno mismo, descubriendo sobre nuestras acciones y sus resultados.

La prudencia demanda una mente capaz y bien entrenada, que pueda descubrir los intrincados detalles de cada caso, que pueda anticipar las consecuencias de las acciones posibles.

Esto es circunspección, la habilidad de valoración de los elementos de cada situación, de opciones de acción y de precaución para evitar que las buenas intenciones terminen produciendo más mal que bien.

La prudencia incluye habilidades y hábitos de mente entrenada, previsión, precaución, circunspección, pues sin ellos no existiría.

Dice el autor que en general la prudencia depende de la libertad de la persona y que le permite sopesar los detalles de la situación, valorar la moralidad de las acciones y establecer su importancia.

Lo que altere el balance de los hábitos y habilidades que la prudencia requiere, la disminuye impidiendo su aplicación.

Entra así el autor en el terreno de eso que altera a la prudencia, diciendo que son los placeres de los sentidos los que más que otra cosa lo hacen.

Este punto es central. La prudencia sólo es necesaria en una situación de libertad, dentro de la que la persona puede decidir. Sólo de manera libre puede serse prudente, siempre bajo el riesgo posible de otra por lo contrario —y lo opuesto, según Aquino, con los placeres de los sentidos.

Dice que el apetito carnal es el peor enemigo de la prudencia: con una capacidad de juicio cegada resulta imposible actuar bajo el imperio de la razón. La imprudencia en todas sus manifestaciones tiene como causa este apetito.

La sensualidad anula la capacidad de pensar sabiamente con circunspección y da paso al apremio y la ligereza. Quien cede al apetito carnal, dice el autor, pierde poder de deliberación y adquiere hábitos de desidia e volubilidad.

No hay una oposición entre los sentidos y la prudencia, sino un peligro que consiste en dejar que lo sensual impida el uso de la razón.

La prudencia, requerida en todo tiempo y lugar, con frecuencia aparece en versiones adulteradas y falsas de las que debe estarse prevenido para evitarlas.

Está la prudencia de la carne, que es la que coloca como el más alto bien a las cuestiones de los sentidos, creyendo que son las metas de la vida humana y haciendo caso omiso de la razón.

Similar es el pensamiento que hace de la prudencia un hábito para la obtención de bienes para la satisfacción de las necesidades temporales; también está el temor de no contar con lo necesario para la vida, que olvida que al buscar el bien espiritual el resto viene por añadidura.

Hay quienes viven una vida en estado de preocupación sempiterna acerca de lo que vendrá mañana. La equivocación de esta falsa prudencia está en la confusión de sus fines.

También existe falsa prudencia en la equivocación de los medios empleados. Incluye esto al dolo o engaño y lo que pretende crear apariencias falsas. Se trata de formas de avaricia, que siempre está deseando la posesión de bienes descuidando las cosas de mayor importancia.

La prudencia como arte presupone libertad de la mente y un control completo sobre todas las pasiones. Es especial supone control sobre la pasión que es la más destructiva del juicio de la razón, el temor.

Gilson, a partir de ese momento expone el pensamiento tomista sobre el resto de las virtudes en una lectura que resulta refrescante y bienvenida. Queda el lector invitado insistentemente a leer el resto de esa parte de la obra.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.





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