Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dilema del Interrogatorio
Eduardo García Gaspar
13 febrero 2008
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
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Ayer fue conocida una noticia. Se dijo que hoy serían acusados varios presos en Guantánamo de los cargos de los ataques del 11/09. Entre ellos está Khalid Sheikh Mohammed el confeso organizador de ése y otros atentados. El juicio será largo y cubierto con amplitud. La reputación de Guantánamo, no necesito decirlo, está manchada con alegatos de abusos y detenciones equivocadas fuera de la ley.

El asunto es complejo. Sin duda, la parte acusadora tratará de mostrar el alcance de al-Qaeda y buscar la pena de muerte para los acusados. La defensa, seguramente, alegará abusos de prisioneros y confesiones inválidas. Más aún, habrá discusiones sobre si realizar cortes marciales o juicios civiles, por no mencionar la posibilidad de uso de abogados defensores célebres. Y, desde luego, existirá la oportunidad de campañas de ONGs y críticos de ambas partes.

Al respecto tengo dos puntos.

• Uno, no ver con simplismo el suceso. Me refiero a cosas como Botero y sus pinturas de Abu Ghraib, que aunque sobre un suceso diferente no hacen aportaciones importantes al entendimiento de las cosas.

• El otro es ver el tema de los abusos de esos prisioneros examinando la disyuntiva que se presenta.

No quiero defender ninguna posición en el asunto de Guatánamo y el juicio que viene, sólo enfatizar la decisión a tomar.

Póngase usted en el caso de ser el último responsable de tomar la decisión de usar métodos fuertes de interrogación a prisioneros que son claros sospechosos de haber realizado actos de terrorismo en los que han muerto civiles. De usted depende el método de interrogación a usar.

Hay dos opciones claras y una de ellas tiene variaciones grandes.

• La opción primera es la de tratar a los sospechosos de acuerdo a las leyes civiles que evitan confesiones obtenidas por medios forzados, requieren abogados defensores y usan juicios públicos. En otras palabras, usted trataría a los sospechosos de atentados terroristas exactamente igual que al acusado de matar a una persona.

• La segunda de las opciones es tratar a los sospechosos de otra manera, aceptando que no son criminales comunes nacionales, sino extranjeros sospechosos de pertenecer a una banda terrorista que ya ha cometido atentados. En este caso, los métodos de interrogación son más fuertes y pueden llegar a ser extremos, aunque con variaciones muy grandes: desde privación de sueño hasta toques eléctricos en los genitales y aún más (como Saddam Hussein lo acostumbraba).

Entre esas alternativas usted debe decidir y, si opta por la segunda, debe decidir los métodos a usar, que clasificaremos en débiles, medios y extremos. Para tomar esa decisión se requieren criterios que la orienten y la ley criminal tiene objetivos muy claros: castigar al culpable retirándole la posibilidad de que repita su conducta y reducir la probabilidad de que otros hagan lo mismo por el ejemplo que se da al resto.

Pero hay más en este caso: si el sospechoso se niega a confesar usted enfrenta un dilema. Si por medio de la confesión se obtiene información que lleve a prevenir ataques futuros, eso salvará vidas de civiles inocentes. ¿Usará los medios normales de interrogación, o los más fuertes en cualquiera de sus variaciones?

Es la pregunta de fondo que debe contestarse. Cuando planteé esta disyuntiva a una cierta persona, se salió del problema y comenzó a hablar de la guerra en Irak, del petróleo y otras cosas alejadas del tema. No quiso responder o no supo o no entendió los riesgos de cada opción.

Los riesgos son los siguientes.

• Si el método civil normal no da información, se amplían las posibilidades de otros ataques con quizá cientos de víctimas inocentes a las que el gobierno debería proteger, pero se cumple a la letra la ley criminal.

• Si los métodos más fuertes sí dan información que lleva a evitar futuros ataques posibles, se prevendrá la muerte de muchos civiles inocentes, pero no se respetarán los derechos legales de los sospechosos.

¿Qué haría usted? Al responder, no es válido salirse por la tangente y evadir la responsabilidad. Lo que sea que usted decida tendrá consecuencias y usted debe aceptarlas.

Post Scriptum

En diciembre del año pasado, esta página publicó Pena de Muerte: el Dilema donde se planteó una decisión similar, la de aplicarla o no dependiendo de sus efectos y consecuencias. En septiembre de 2005 hubo otra publicación con un tema similar, La Bomba y su Análisis examinó la decisión del uso de la bomba atómica examinando las consecuencias de no hacerlo en el caso de Hiroshima.

Esas dos publicaciones, más ahora ésta, muestran lo superficial de adoptar posiciones que son clisés, sea para defender una u otra posición. Las decisiones merecen un análisis más complejo. Y son buenos ejercicios mentales para una conversación entre amigos o incluso para análisis de los alumnos en una clase.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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