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Mi Marcha Es Más Grande
Selección de ContraPeso.info
12 septiembre 2008
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
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Fue en junio pasado —un par de noticias reportaron lo que lleva varios años sucediendo: “la comunidad gay” de alguna ciudad realizó un desfile “del orgullo” que tuvo como propósito el pedir que sus miembros no sean discriminados, que sus vidas sean respetadas. La marcha incluye llamados a la pluralidad, la diversidad y la tolerancia de lesbianas, gays, bisexuales, travestis y transexuales.

Las fotografías y videos que suelen acompañar esos reportajes muestran más que una posición personal, una ocasión de protesta mezclada con carnaval cuyo objetivo general es muy posiblemente el que los demás vean a los de la comunidad gay y estos, por su parte, se atrevan a que los vean.

Es una especie de aparador en ambos sentidos —que en medio de los llamados a todo lo que caiga bajo el paraguas de lo políticamente correcto, trate de llamar la atención todo lo posible. Después de todo, no es un evento que tenga mayores pretensiones que las de llamar la atención: cuanto más personas se vean en ambos lados, mejor.

Estos desfiles son una ocasión de reclamos a derechos —derecho a no ser discriminados, a que sean tolerantes con ellos, a tener legisladores gay, a vivir en libertad. Son eventos como muchos otros a lo que las personas de estos tiempos están acostumbrados: marchas, desfiles, eventos, que se crean para llamar la atención sobre algo, como el día de no fumar, de plantar un árbol, de la causa social que alguien trata de impulsar.

Sú éxito esta muy determinado por la cobertura de medios —razón por la que se ven forzados a realizar acciones que llamen la atención, como el uso de mujeres desnudas para protestar contra los abrigos de pieles.

Lo que quiero señalar es un punto solamente —el de afirmar que si la comunidad gay da soporte a su posición utilizando como defensa herramientas de difusión masiva, eso es una defensa en extremo débil de lo que pretenden defender. Llaman, por ejemplo, a que el resto de las personas sean tolerantes con ellos, pero no explican más. Un ladrón de carteras podría hacer lo mismo, haciendo llamados a la comprensión de que ése es su estilo de vida.

No digo que sea lo mismo un homosexual que un ladrón, pero sí digo que si el carterista hiciera una marcha de protesta, la diferencia entre ellos sería nula. La defensa de una posición cualquiera, si se sustenta en un desfile anual de sus partidarios, es tremendamente débil —se reduciría a ser aprobada o no dependiendo del éxito del evento, como quiera que sea definido. Quien se oponga al homosexualismo tendría que oponerse sólo de una manera, realizando un desfile de oposición.

Reduciendo esto a su absurdo: las diferencias de opinión entre Platón y Aristóteles tendrían que ser dirimidas con cada uno de ellos haciendo desfiles que llamen la atención por las calles de Atenas —la posibilidad de conversar al respecto, al estilo de Sócrates, sería una necedad. Cada uno de esos grupos tendría un reto frente a sí, no él pensar sobre su posición y la de sus contrarios, sino la de hacer más atractivos sus desfiles. Quien atraiga más personas, quien más provoque, ése será el ganador.

El error de la comunidad gay que señalo, no es único de ella —es un desacierto frecuente y que es, en resumen, el sustituir las conversaciones razonadas con eventos llamativos. No es justo ni provechoso para nadie. El reclamo que hacen los homosexuales es demasiado serio e importante para ser tratado de manera tan vana y tonta como un desfile de disfraces, o un levantar pancartas. Los enemigos del libre comercio usan la misma estrategia de marchas. Los pies no pueden sustituir a la boca, ni los números al diálogo, ni los medios a la razón.

Un resultado que es consecuencia de lo anterior debe hacerse explícito: la marcha de protesta es más probable conforme más organizado sea el grupo que quiere hacerla. Si, por ejemplo, la principal bandera de un grupo es la prohibición del uso del DDT, es más probable que se organicen mejor, durante más tiempo, y logren su objetivo, que el resto de personas, para quienes el DDT no es lo más importante de su vida.

Es decir, las marchas, desfiles y eventos destinados a los medios no son la mejor manera de hablar de los asuntos que preocupan en estos tiempos —evitan el uso de la razón y dan ventaja a los grupos mejor organizados, que no suelen ser los mayoritarios.


ContraPeso.info es un proveedor de información e ideas que buscan explicar la razón de ser de sucesos económicos, políticos y sociales.





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