La definición del concepto central de toda autoridad con dominio sobre las personas y poder de coerción. Sus características y problemas. ¿Qué es poder político o social?

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Introducción

La definición de poder político es un concepto central para comprender la naturaleza de un gobierno, su necesidad, pero sobre todo, sus riesgos y peligros.

La definición general de poder

Antes de examinar qué es el poder político o social, conviene un breve antecedente del concepto general de poder.

Tener poder es entendido como el poseer una «facultad o potencia de hacer algo […] la facilidad, tiempo y lugar» de hacerlo. Esto puede ser aplicado a personas o cosas, como un motor con 500 caballos de fuerza o la musculatura para levantar 400 kilos.

Pero, también puede ser comprendido dándole un giro a lo anterior, como tener fuerza o ser lo suficientemente fuerte como para vencer o dominar algo. Esto aplica cuando se dice que tal medicina pudo vencer a la enfermedad, o cierto boxeador pudo ganar ante un contrario.

Sinónimos

Otra manera de entender qué es el poder es examinar algunos sinónimos: dominio, mando, supremacía, potestad, autoridad y otros que muestran la idea de tener fuerza de dominio sobre algo.

¿Qué es poder político?

Con lo anterior es posible llegar a una definición del concepto.

Poder político es la capacidad que tienen los gobernantes para obligar a otros por la fuerza a hacer lo que no quieren hacer, a no hacer lo que quieren hacer, o a castigarlos por hacerlo o no hacerlo.

Este tipo de poder, por tanto, incluye características propias.

Se refiere al (1) poder de gobierno o gobernantes que (2) usan coerción, (3) sobre el resto. Con el resultado de ser capaces de (4) impedir conductas, o (5) penalizarlas. Y ese poder es (6) necesario para realizar las funciones naturales de un gobierno.

Principio doble del poder

Lo anterior describe al poder político y su capacidad sin que necesariamente sea algo reprobable, incluso pudiendo ser positivo. Esto lleva a una consideración.

📌 El poder político definido como así puede ser bien usado o mal usado —lo que incluye su abuso.

Se usa de manera positiva cuando, por ejemplo, la coerción se emplea en impedir robos, se captura, juzga y castiga a ellos. Se usa de manera negativa cuando, por ejemplo, se emplea para impedir, censurar, castigar a la libre expresión de opiniones e ideas que critican a los gobernantes.



Necesario pero peligroso

Por lo tanto, el poder político combina dos requisitos que obligan a tratarlo con mucha atención y una vigilancia continua.

Por un lado, este poder social es necesario para el gobernante. No podría ejercer sus funciones sin la capacidad de tener dominio por medio del poder para obligar conductas.

Por otro lado, puede ser mal empleado y abusado por el gobernante. Su dominio sobre las conducta de otros llevaría a situaciones indebidas, como la violación de libertades en provecho del gobernante.

La legitimidad del poder político

Su naturaleza de ser necesario pero muy riesgoso lleva a la superficie el tema de su legitimidad, es decir, el reconocimiento libre de la autoridad de un gobierno.

Un gobierno ilegítimo es aquel que obtiene su poder sobre una sociedad por imposición, conquista, fuerza, o cualquier otra manera que no ha sido la decisión libre de esos a quienes gobierna. Y que gobierna sin limitaciones de poder.

El gobierno legítimo es el que es aceptado y reconocido por sus gobernados por ser ese al que han elegido, típicamente por medio de elecciones limpias y que gobierna aceptando pesos y contrapesos que ayudan a evitar abusos.

Lección aprendida: división del poder político

El que sea necesario pero peligroso ha producido experiencias que se resumen en la noción de la división del poder político en funciones y responsabilidades que no pueden ser reunidas en un una sola.

Esa experiencia señala que en todo tiempo y lugar el poder del gobernante tiene tendencia a ser mal empleado y abusado, y que esa tendencia aumenta conforme el poder se concentra en una o más personas.



Poder político: sus problemas

La necesidad de un gobierno con poder y el riesgo grande que eso significa puede ser ilustrado en los problemas que presenta en la práctica.

1. Problema natural de abuso

Esto deriva de la asociación entre la autoridad política y el poder que requiere como condición para ejercer sus funciones. Todo gobierno, en todo tiempo y lugar, es una autoridad que corre el riesgo de abusar de su poder.

«Cuanto mayor es el poder, más peligroso es el abuso».

— Edmund Burke

2. Riesgo de crear adicción

Es bien sabido y aceptado que las posiciones de poder son placenteras a quienes las ocupan y que ese gusto por el poder no tiene un límite conocido. A tal punto agrada el poder que con facilidad se convierte en una adicción difícil de anular.

Esta naturaleza del poder justifica que su uso tenga siempre que estar vigilado para mantenerlo útil y que no haga caer en tentaciones a quien lo detenta.

La idea que siempre debe tenerse en mente es que el gobernante siempre querrá mucho más poder del que tiene en un momento dado.

«El poder es el gran afrodisiaco».

— Henry Hissinger

3. Peligro de simplicidad

Este riesgo del poder político es el error de entenderlo como un remedio universal de problemas sociales. Es una equivocación que lleva a razonar de la siguiente manera:

Existe un problema cualquiera. El solo darse cuenta de ese problema causa una petición de intervención gubernamental, establecimiento la reacción automática de aumentar y ampliar las funciones y responsabilidades de gobierno ante cualquier situación.

📌 En otras palabras, el aumento del poder político de los gobernantes alcanza la percepción de ser un remedio universal de todo mal social. Es tan extrema esta idea que resulta difícil al ciudadano común actual pensar en otras soluciones que no sean la intervención gubernamental.

Tanto el ciudadano como el político simplifican a la política de tal manera que la vuelven un asunto en el que nada hay que no pueda resolverse aumentando el poder del gobierno.

4. Riesgo de personalización del poder

Esta particularidad del poder político es el tender a asociarlo con personas, con gobernantes, a quienes se les percibe como la excepción a la vigilancia del abuso de poder.

Suele suceder con extrema facilidad que segmentos sustanciales de votantes «personifiquen» la solución de los problemas de su país en gobernantes, haciendo lo que sea para que lleguen al poder, olvidando que lo que realmente importa siempre y sin excepción es ponerle límites.

5. El poder corrompe y embrutece

Es igualmente reconocido que el poder transforma a las personas, la mayor parte de las veces para mal. El dictum famoso es ampliamente conocido.

Por corrupción debe entenderse su abuso, es decir, el utilizarlo para beneficio propio. Pero la transformación va más allá de la indebida utilización de un poder en aumento. El poder aísla de la realidad y entorpece el uso de la razón, un fenómeno conocido.

«El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente».

— John Dalberg-Acton



Conclusión

El concepto ha sido definido de esta manera:

Poder político es la capacidad que tienen los gobernantes para obligar a otros por la fuerza a hacer lo que no quieren hacer, a no hacer lo que quieren hacer, o a castigarlos por hacerlo o no hacerlo.

Por tanto, incluye características propias.

  • Poder de gobierno o gobernantes que
  • Usan coerción
  • Sobre el resto
  • Impidiendo conductas, o penalizándolas
  • Y ese poder es necesario para gobernar

Está en la naturaleza del poder político el ser como un material necesario pero riesgoso, que por tanto, debe manejarse con eterno cuidado y sin descuido.

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[Actualización última: 2021-10]