Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Invitado Navideño
Eduardo García Gaspar
24 diciembre 2008
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Esta es la época del año en la que tenemos una mezcla extraña de sentimientos. Con el festejo del nacimiento de Cristo tenemos el pretexto de beber, comer, desvelarnos, dejar de trabajar.

Es  ahora cuando alguien sale y nos recuerda el verdadero significado de esta época. Ese alguien nos hace ver las incongruencias de nuestras conductas con las fechas a celebrarse.

La consecuencia es un sentimiento de culpa mezclada con un mucho de resignación, para concluir que los festejos de la Navidad son malos e indebidos, nos llevan al consumismo.

Yo no le voy a decir eso, porque no es eso lo que creo. No veo mal que festejemos esta fecha, al contrario. Dios para mi es alguien al que veo sonriente y no enojado, es un alguien contento, tiene una sonrisa en la boca

Festejar, para El, no debe tener nada de malo, al contrario. Tener nosotros cenas, posadas, fiestas y reuniones es algo que seguramente Dios ve con beneplácito.

Me lo puedo imaginar sonriendo. Y hasta nos perdonará algún exceso pequeño. El siempre está dispuesto a perdonarnos todo.

Y tampoco se enoja si compramos regalos, muchos regalos, para darlos a la familia y a los amigos. Al contrario, debe ponerse contento porque ello es una forma de festejo. Igual para las cosas que compramos para ponerle al árbol de Navidad y al Nacimiento.

Con esas compras y esos regalos generamos ventas y las ventas de las empresas cuyos productos compramos sirven para producir empleos y utilidades y reinversiones.

Todos salimos ganando. Por eso miro con recelo al que predica que no deben comprarse regalos. Son esos regalos manifestaciones de mi libertad y de mi forma de festejar, libertad que Dios me concedió.

Y tampoco veo mal que se regalen todos esos objetos que a los moralistas les gusta llamar superfluos. Lavavajillas, estéreos, procesadores de alimentos, juguetes electrónicos, televisores… todo eso es criticado porque es superfino. Pamplinas.

No se puede condenar a una ama de casa a usar un molcajete, ni a un niño a jugar con una caja de cartón. Mi idea de la Navidad es la de una época que me hace recordar y festejar que Dios hizo algo por mi, vino a este mundo por mi causa. Y yo lo celebro, me da gusto y por eso regalo cosas y voy a fiestas.

Y así como voy a la casa de alguien a una cena, también voy a la iglesia a festejar. Igual que visito a los amigos, lo menos que puedo hacer es visitar a Dios en su casa y conversar con El. Tranquilamenete, como entre amigos, sin prisa.

Eso me sirve, pues me suele recordar cosas sencillas. Por ejemplo, Dios me recuerda que hay gentes que no tienen lo que yo tengo para festejar la Navidad, no pueden comprar lo que yo compro y eso me da una idea: intentar que los demás también puedan festejar la Navidad.

Lo que Dios me está pidiendo no es que renuncie a los festejos, ni a las fiestas, ni a los regalos, simplemente me pide que comparta algo de lo que tengo con quienes son menos afortunados, para que ellos también festejen.

Sin embargo, el riesgo de estos festejos navideños es el olvido de su causa. La perspectiva de una fiesta o de una cena nos hace con frecuencia olvidarnos de que estamos celebrando un aniversario de la llegada al mundo del mejor amigo que tenemos.

A lo que voy es que, si usted quiere, invite a alguien más a su casa esta Navidad, invite a Dios. No se trata de ponerse solemne y renunciar a los regalos y a las fiestas, al contrario. Se trata de tener un invitado extra, a Cristo. Así de sencillo.

Conversando con El, de seguro saldrán ideas para ver qué puede hacer usted y ayudar a los que no tienen tanto como usted. No solamente los aspectos materiales, sino también los espirituales.

Ese invitado extra llegará a la fiesta que usted lo invite y la fiesta será más alegre. Pero es cuestión de que usted quiera invitarlo. Además, El tiene los mejores regalos para usted y su familia. Olvídese del aparato de sonido último modelo que usted espera, olvídese del horno de microondas… los regalos que trae Dios son los mejores.

Son la paz y la tranquilidad de espíritu. La alegría y el amor. Es un Dios que sonríe y que es misericordioso. Es un buen invitado. Créamelo. Invite a Dios a su casa esta Navidad. Serán las mejores Navidades si lo hace.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.
 





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