Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Falacia De La Etiqueta
Leonardo Girondella Mora
26 marzo 2009
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Un libro reciente, cuyo título en español sería más o menos “Vaivenes, el atractivo irresistible de la conducta irracional” contiene una idea que puede traducirse en una falacia de razonamiento, es decir, un argumento que es inválido y lleva a conclusiones erróneas.

Aunque la obra es en mi opinión una sin mayor trascendencia, sí es destacable esa idea —la de una falacia que puede ser llamada la falacia del diagnóstico inicial, o la de la primera impresión. Consiste en dejarse llevar por la etiqueta que la gente suele dar a las personas o situaciones.

Una cualidad humana, que parece ser un hábito irresistible, es la de expresar opiniones con independencia del nivel de conocimiento que se posea. Un buen ejemplo de esta costumbre es la serie de recomendaciones médicas que la gente hace sin poseer el más mínimo conocimiento de ese campo.

Una gran ayuda para expresar opiniones es la falacia de la etiqueta inicial —si alguna medicina, por ejemplo, ayudó a una persona a remediar dolores de cabeza, ese medicamento ha recibido una etiqueta inmediata: sí sirve, es efectiva, y sobre esa base será recomendada a otras personas que posiblemente no estén en el mismo caso, ni tengan los mismos síntomas.

La falacia de la etiqueta inicial aplica muy bien en casos en los que las personas obtienen una primera impresión de otras —un par de minutos de hablar con un desconocido viendo además su apariencia física, serán suficientes como para tener una opinión que podrá influir gravemente en una decisión futura.

A la falacia de la etiqueta inicial ayudan mucho las agrupaciones que las personas hacen de sí mismas —el marxismo es un ejemplo portentoso para demostrarlo: con clasificar a una persona cualquiera como burgués, por ejemplo, basta para conocerla de cabo a rabo y descartar todo lo que ella intente proponer.

En ese caso la etiqueta “burgués” tuvo un poder de explicación total de la persona, que no es diferente a la mentalidad de quien tiene la categoría “raza negra” y a todos sus integrantes asigna la creencia de deportista y músico de jazz.  La pasión por formar grupos homogéneos es una buena forma de promover la falacia de la etiqueta inicial.

Así es que las personas se entienden entre sí, asignando a otras etiquetas de grupos preformados —se razona diciendo, “es economista”, o “es católico”, es “judío”, o es “brasileño”. Nada más eso les basta para explicar a la persona y lo que ella piensa, generalmente para descartarlo o ponerlo de lado.

El problema, desde luego, es que lo que la persona dice o razona no necesariamente está condicionado o limitado a lo que se supone establece la pertenencia a un grupo o varios. Una persona puede proponer una idea razonable y cierta con total independencia de que ella sea médico, músico, o anciano —lo que debe verse es la serie de argumentos que la persona propone para justificar una opinión, y no el grupo al que pertenece.

Sin embargo, es cierto y debe aceptarse que las cualidades personales tienen una influencia en las personas —un doctor en medicina, por ejemplo, tenderá a sostener ciertas opiniones similares a las de sus colegas, lo que puede suceder en otros casos, como la comunidad académica, o la de banqueros. Pero eso no basta para explicar a la persona en su totalidad, ni a sus opiniones específicas.

Esto tiene una cierta similitud con la noción de Análisis de Varianza —una serie de procedimientos estadísticos que intentan explicar la variación de unos datos en relación a otros. Por ejemplo, la incidencia de diferentes tipos de cáncer de acuerdo con los hábitos alimenticios. Una parte de a variación podrá ser explicada, pero no toda.

En esto sucede lo mismo: los grupos en los que una persona puede ser clasificada podrán explicar parte de sus opiniones y creencias, pero no todas ni en grado importante. El mayor de todos los burgueses podrá sostener opiniones razonadas que los marxistas no podrán analizar correctamente si no hacen otra cosa que decir que son erróneas porque las dijo un burgués.

Pero también al revés —un convencido creyente de las ideas liberales no podrá desechar con legitimidad lo que afirma un marxista al asignarle la etiqueta de “comunista”. Tampoco una persona religiosa podrá hacer de lado con validez las ideas de un no creyente recurriendo a la simple etiqueta de “ateo”.

La definición de la falacia de la etiqueta, entonces, ya puede ser dada: se trata de un error de razonamiento que intenta explicar a las opiniones de una persona por medio de la asignación de esa persona a un grupo predefinido y que resulta en la aprobación o rechazo de esas opiniones. Puede ser vista en los siguientes casos:

— Lo que dices se debe a que eres judío (o no lo eres). — Tu opinión está condicionada por tu posición social.

— Piensas eso porque eres sociólogo (o no lo eres).

— Tus ideas son las de una persona lastimada.

— Tus razones son las de un joven sin experiencia en la vida.

— Lo que dices es porque no eres joven.

— Las afirmaciones que haces se deben a que eres hombre (o eres mujer).

— Razonas así porque no eres homosexual (o sí lo eres).

Finalmente quiero dejar claros un par de puntos.

Primero, decir que las opiniones que alguien tiene se deben a la pertenencia de la persona a grupos predefinidos, tiene una dosis de verdad —se diría que es una media verdad y ello quiere decir que tiene una buena cantidad de falsedad. La Teoría de la Relatividad no puede ser desechada ni aprobada por haber sido propuesta por un judío canoso europeo hombre.

Segundo, si se desea examinar con seriedad la opinión de una persona sobre, por ejemplo, los precios justos, tendrán que hacerse de lado totalmente las etiquetas grupales. Los análisis de precios justos hechos por los escolásticos tardíos no pueden ser puestos de lado por haber sido realizados por sacerdotes europeos católicos en el siglo 17.

Addendum

El libro al que hice referencia es el de Brafman, Ori, and Brafman, Rom (2008). SWAY: THE IRRESISTIBLE PULL OF IRRATIONAL BEHAVIOR. Broadway Books.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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