Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Marketing como Irresponsabilidad
Eduardo García Gaspar
11 febrero 2009
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Hay algo podrido en la política. De acuerdo, siempre ha habido algo podrido en la política. Es parte de su naturaleza y lo estableció bien Montesquieu (1689-1755) cuando dijo que todo poder tiende a ser abusado por naturaleza.

Sin embargo, hay algo en nuestros días que ha empeorado aún más las cosas en la política. Me refiero al uso del marketing, o mejor dicho a su abuso. Dentro de una democracia, los gobernantes son elegidos por mayoría de votos y los gobernantes usan al marketing para lograr esa mayoría.

No es eso malo por naturaleza, pero el problema se presenta cuando el marketing es utilizado para obtener votos a toda costa y sin consideración alguna. Un buen ejemplo de esto lo fue la campaña del actual presidente en México. Su campaña trabajó con un eslogan, el de ser el presidente del empleo.

Es una frase publicitaria y nada más. Su única virtud es el capitalizar una preocupación general de los ciudadanos, el tener empleo. Fuera de eso, nada hay. Un gobierno no crea empleos productivos. No los puede crear. Pero lo que suele hacer es impedir su creación, lo que hace con gran dedicación y empeño. Este es el gran problema del plan de Obama en los EEUU, es un estímulo desordenado y artificial, que presupone que el gasto gubernamental es bueno.

En las elecciones intermedias de México que se realizarán en 2009, resulta natural que se presente una nueva oportunidad de marketing político, es decir, de volver a usar el asunto del empleo para tener frases atractivas de campaña. Fue reportado, por ejemplo, que el presidente del PAN hizo eso precisamente, pero ahora con un giro: debe hacer una promesa de seguro por desempleo como parte de su marketing político.

La noticia, que ha pasado sin la atención que merece, es digna de ser resaltada por una razón: una promesa de seguro de desempleo sería parte lógica de una plataforma política, no una parte del marketing.

Implantar un seguro de desempleo, si se hiciera, significaría una medida económica mayor, costosa, enorme, errónea. Que esa medida sea vista como una medida de marketing político es una aberración colosal. Estamos frente a un cambio de mentalidad realmente interesante: ya no importan las ideas y las propuestas, lo que importa es el marketing para atraer votos, como sea que eso pueda lograrse.

Se trata de la consecuencia lógica de la mentalidad del gobernante. Vive él sólo para una cosa que es la realización de su vida y sin la que dejaría de existir, el poder. Todo lo que hace, piensa y dice, está dirigido a eso, lograr el poder y mantenerse en él. Lo demás es secundario. Su meta de más largo plazo es ganar las elecciones siguientes.

Y, cuando en México los políticos descubrieron al marketing vieron que es una gran herramienta, a la que convirtieron en una máquina de promesas. Es la máquina que vende proyectos de nación que nadie entiende, que vende esperanzas y cambios que no son definidos, que hace listas de promesas sin fin. Es la máquina que sin prudencia se preocupa sólo por los resultados el día de la elección.

En este caso, que es uno de muchos, se presenta algo en verdad curioso: por causa de políticas gubernamentales se impide la creación de empleos. Ahora resulta que el gobierno propone una medida para solucionar un problema que él creó. Y la va a usar como un arma de marketing y nada más.

Ya no es una parte de la plataforma de partido ni de sus principios, sino una de marketing que sirve para atraer votos. La mentalidad detrás de esto es sencilla de ver: prometer todo, lo que sea, que lo que se trata es de tener votos, más que los votos de los demás y para eso hay que prometer lo que sea.

Si eso que digo es lo que se percibe que hacen los políticos, tampoco deja de ser digna de notar la otra parte, la de ciudadanos que se lo crean. Y más aún, que creen que es cierto lo que dice otro político, que sí él hubiera ganado, no habría crisis (como si él hubiera evitado las metidas de pata de la Fed y los demás). Otro truco de marketing, otra mentira. Otro recurso de campaña. Otra promesa hecha sin conciencia y que, sorprende, sea creía por algunos.

No creo exagerar, vea usted los mensajes electorales de las campañas ahora mismo y que tratan a candidatos y partidos como si se tratara de vender detergentes. La política, mucho me temo, es un asunto demasiado serio para ser dejado en manos de los políticos, menos aún en manos de la gente de marketing.

Post Scriptum

La nota sobre la que basé esto, se publicó el 6 de febrero de 2009 en Grupo Reforma, con el título, “Ofrece el PAN seguro de desempleo”.

El marketing es una profesión tan legítima como cualquiera otra, que nada malo tiene enn su esencia. Los problemas surgen cuando sus practicantes dejan de tener una idea clara de las consecuencias de sus actos y se reducen a sí mismos no viendo más allá de sus narices.

Más aún, puede razonarse que el marketing tiene un efecto, el de mejorar la calidad de las pizzas y empeorar la calidad de los gobiernos.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.


No hay comentarios en “Marketing como Irresponsabilidad”
  1. Maria Dijo:

    Habiendo trabajado en agencias de publicidad toda mi vida el punto de la columna lo entiendo perfectamente y creo que sí algunos publicistas no se han preguntado lo que significa venderse a intereses políticos que les exigen mentir con tal de consguir votos





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