Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Derechos de Grupo
Eduardo García Gaspar
23 noviembre 2012
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un tema repetido hasta la saciedad. Tan repetido como absurdo en su fondo.

Lo ilustra muy bien la idea de los derechos de los niños.

Entre esos derechos, por ejemplo, se mencionan el derecho a la vida, a la educación y otros similares.

No hay problema con eso, por supuesto. Excepto por el pequeño problema que apunto más adelante.

De los niños, pasamos a las mujeres. También se habla de sus derechos, como ser respetadas, o ser tratadas igual que los hombres. Tampoco hay problema aquí.

Se habla también de derechos de los adolescentes, como el derecho a ser escuchado.

Y derechos étnicos, como el derecho a ser respetado. La apariencia es una lista creciente de derechos para cantidad de grupos sociales.

Hay derechos que buscan ser asignados a trabajadores, a homosexuales y otros. Cada grupo hace sus reclamos de derechos o bien, otros los hacen en su representación.

Es toda una rama del activismo ésta de crear y reclamar derechos para grupos. Es una pena que no se hable del pequeño problema que se presenta en estas reclamaciones de derechos grupales.

Es un problema serio, una gran dificultad lógica. Veamos.

Digamos que usted pide que sean respetados los derechos de un grupo, por ejemplo, de una etnia de su país. Acto seguido, usted hace una lista de esos derechos indígenas y que incluyen cosas como el derecho a usar su propia lengua y el derecho a que su cultura se respete.

Usted puede hacer esto mismo para otros grupos, como niños, mujeres, agricultores, el que se le ocurra.

Aquí es donde se presenta la dificultad de la que casi nunca se habla. Supongamos que usted reclama el derecho a la expresión cultural de esos indígenas. La pregunta es irresistible. ¿Tienen ese derecho a la expresión de su cultura por ser indígenas?

Si usted responde que sí, que por ser indígenas lo tienen, eso implica que otros grupos no tienen ese derecho. Es un absurdo. Pero si todos tienen ese derecho, resulta que nada especial hay en los derechos étnicos que usted ha creado.

Lo que vale una segunda opinión es decir que nadie tiene un derecho por ser parte de un grupo o una colectividad. Los derechos se tienen por ser personas, por ser humanos, no importa a qué grupo pertenezcan.

Hablar, por ejemplo, de derechos de los ancianos, es desatinado. Un anciano no puede tener más derechos que el resto. Si los tuviera se rompería la igualdad de derechos. Habría personas superiores e inferiores, castas distintas.

Un adolescente no tiene derechos por ser adolescente, sino por ser persona. Lo mismo le pasa a los trabajadores y al resto de los grupos. La pertenencia a un grupo no puede otorgar derechos distintos a los derechos del resto.

Siendo honestos, el hablar de derechos de la mujer, por ejemplo, es una pérdida de tiempo. No pueden ellas tener más ni mejores derechos que los demás.

La cosa no se detiene allí. Si los derechos se tienen por ser una persona, eso lleva a una consecuencia genial: los derechos no son concedidos por nadie en realidad, ni por los gobiernos, ni por los expertos de la ONU, ni por una reunión en Pekín.

Todo lo que pueden hacer esas autoridades es reconocerlos. Es el mero vivir lo que nos da derechos, no el grupo al que pertenecemos.

Hablar de derechos de colectividades, entonces, es totalmente ilógico. Todas las colectividades, las que sean, tienen exactamente los mismos derechos.

Esto es lo que hace que no tenga sentido alguno hablar de derechos de, por ejemplo, los trabajadores. Sus derechos son exactamente iguales al del resto. Sería discriminatorio que ciertas personas tuvieran más derechos que el resto de nosotros, sólo por ser obreros.

Pero a pesar de ser ilógico hablar de derechos de grupos y colectividades, se habla de ello con seriedad absoluta, como si se tratara de la cosa más sólida y razonada que existe.

Supongo que eso se deba a modas de corrección política, pero sobre todo a uno de los padecimientos de nuestros tiempos, la falta de la virtud de hacer preguntas que incomodan.

La próxima vez que usted escuche a alguien hablar de los derechos de algún grupo especial, pregúntele si esos derechos no los tiene el resto de las personas. Si le sucede lo mismo que a mí, usted recibirá una respuesta sin sentido salpicada de ataques personales.

Es algo que vale la pena.

Post Scriptum

En Wikipedia, los derechos de los indígenas (o de los pueblos originarios) estás definidos como

“… aquellos derechos colectivos que existen en reconocimiento de la condición específica de los pueblos autóctonos. Los mismo incluyen no solo los derechos humanos más básicos a la vida e integridad, sino también los derechos sobre su territorio, al idioma, la cultura, la religión y otros elementos que forman parte de su identidad.

“El término puede ser utilizado como una expresión de reclamo por organizaciones sociales o ser parte de leyes nacionales que establecen la relación entre un gobierno y el derecho de autodeterminación de los pueblos autóctonos que viven dentro de sus fronteras, o en derecho internacional como una protección contra acciones violatorias por parte de gobiernos o de grupos con intereses privados”.

Si ellos tiene derechos sobre su territorio, al idioma, la cultura, la religión y otros elementos que forman parte de su identidad, y usted no, entonces se ha declarado que los indígenas son superiores a usted.

La parte fundamental es la distorsión de la idea de derechos para convertirse en “una expresión de reclamo por organizaciones sociales o ser parte de leyes nacionales”. Ya no son derechos, sino peticiones y solicitudes fuertes que piden formalizarse y, al final de cuentas, crear exclusividades y superioridad del grupo que reclama.

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