verdad

Cuatro posturas frente a la verdad Modos y actitudes de cara a la existencia de la verdad, con énfasis en el escepticismo y la negación de la verdad.

Introducción

El problema es difícil. Ante él pueden adoptarse posturas distintas. Actitudes diferentes frente a la verdad, eso que es real, existe y es independiente de nuestra voluntad.

Imagine usted una discusión de religión entre dos personas. Una propone que Dios no existe, la otra piensa que sí existe.

Obviamente una de las dos tiene la razón. Una de ellas está diciendo la verdad. Discuten y eso llama la atención de otras personas que las observan.

Posturas frente a la verdad

Lo fascinante está en lo que piensan quienes discuten y esos observadores.

1. La verdad existe

Los que discuten sobre la existencia de Dios obviamente tienen la idea de que la verdad existe y que puede ser conocida, aunque crean dos cosas opuestas. Esta es una de las cuatro posturas posibles de cara a la verdad.

La suposición es doble. Por un lado, la verdad existe y, por el otro, ella puede conocerse, o al menos estar cerca de ella.

2. La posición del escepticismo

Pero los que les escuchan pueden adoptar posturas interesantes. Una de ellas es la del escéptico. Piensa este que no podemos realmente saber si alguno de esos dos que discuten están diciendo la verdad.

Muestra una actitud de capacidad insuficiente para dar la razón a alguno de los dos que discuten sobre si Dios existe, o cualquier otro tema. Es una posición general de incredulidad:

«El escepticismo es la corriente filosófica que expresa la duda en la posibilidad de un conocimiento veraz, de la verdad objetiva. Los escépticos elevan la duda al nivel de un principio; ante cada objeto, dicen, son admisibles dos opiniones que se excluyen mutuamente: la afirmación y la negación, y por eso nuestros conocimientos acerca de las cosas no son veraces». filosofia.org

Consecuentemente concluye que la discusión es irrelevante, una pérdida de tiempo. Pero esto muestra una postura difícil de defender.

Si efectivamente se sabe cómo calcular la resistencia de materiales, el escéptico no puede alegar del todo que es imposible conocer la verdad. Lo único que podría alegar es que en algunos terrenos aún no se tiene con certeza razonable.

3. La posición del relativismo

Otro de los que escuchan la discusión entre el ateo y el religioso toma la postura del relativista.

Como el escéptico, el relativista piensa que quienes discuten están perdiendo su tiempo porque la verdad no existe. Cada persona cree en ciertas cosas y eso es todo, no hay nada más qué decir.

Es distinta a la postura frente a la verdad del escéptico, el que alega que no tenemos la capacidad de conocerla. El relativista es más atrevido y afirma que la verdad simplemente no existe de manera objetiva, que ella depende de las personas, los tiempos y los lugares.

El relativista tiene un problema serio, el afirmar que no importa cómo se calculen los pesos de los aviones porque de cualquier forma todos volarán.

4. La posición pragmática

La cuarta postura frente a la verdad es la de las personas que escuchan la discusión puede tomar otra actitud, distinta a la del escéptico y a la del relativista.

Es la posición del pragmático es la de creer solo en lo que tiene resultados que pueden verse. Todo el énfasis está en la acción visible. Esta persona solo cree en lo que puede ver, o cuyos resultados puede sentir.

No es que niegue la verdad, sino es que la limita al terreno de lo que puede constatarse al estilo de un laboratorio. Este hombre puede moverse con tranquilidad en cuestiones prácticas, como comprobar cálculos de resistencia de materiales, pero fuera de allí comienzan sus problemas.

Resumen hasta aquí

Consecuentemente, tenemos cuatro posturas ante la verdad, las que he tomado del libro de Adler, M. J. y Weismann, M., How to think about the great ideas (2000 Chicago: Open Court).

Creer que:

  1. La verdad existe y puede ser conocida.
  2. Ella existe pero no podemos conocerla.
  3. La verdad no existe.
  4. Creer solo en la verdad que puede ver.

Dick Tracy Detective Stamp 2466“Dick Tracy Detective Stamp 2466” by Brechtbug is licensed under CC BY-NC-ND 2.0

¿Qué haría cada uno siendo un detective?

Supongo que puede ayudar a entender mejor estas cuatro posturas frente a la verdad, el llevar esas actitudes a casos concretos, por ejemplo, el de un detective que investiga un robo y pretende arrestar a los culpables.

Un detective que cree en la verdad y la posibilidad de conocerla, estudiará el caso y determinará las pruebas que acusen al culpable.

Uno escéptico se dará por vencido antes de empezar su investigación, diciendo que nadie tiene la capacidad para encontrar al culpable.

El relativista dirá que no hay ni siquiera la verdad de un robo, ni de un culpable. Detendrá la investigación, la que no tiene sentido, y que cada quien piense que el culpable sea el que sea.

• El detective pragmático, en cambio, se moverá como pez en el agua, buscado pruebas innegables de culpabilidad. Pero en la discusión sobre Dios, simplemente se hará para atrás porque no hay manera científica de probar nada.


Advertencias

Ante de continuar debo hacer dos aclaraciones.
La actitud del escéptico explicada aquí es la extrema y existe la posibilidad del escepticismo sano que antes de aceptar exige pruebas y razonamientos y que trato a continuación.
Es común, en mi experiencia, que un pragmático en un campo, por ejemplo, la biología, exija pruebas científicas en otros campos donde no es posible la metodología científica y se vuelva entonces un escéptico extremo de eso que no pueda conocer por la vía de sus herramientas.


Refinando la idea del escepticismo

Es una posición posible, incluso deseable. En su extremo, sin embargo, resulta inútil. Es la sana costumbre de dudar. Y si se combina con la prudencia, la mezcla puede llegar a lo admirable. Quítele la prudencia y se convierte en locura.

Me refiero a un escepticismo sabio. A la duda que mejora el conocimiento. Y todo comienza con una distinción en los tipos de juicios u opiniones que tenemos. Algo que ayuda a entender mejor las posturas frente a la verdad.

Dos tipos de juicio

El primero es el juicio certero, acertado, cierto. El juicio que no puede ser dudado y es verdadero, al que nada puede modificar. Está por encima de toda duda. No hay evidencias que lo contradigan, ni razonamientos que lo anulen.

Es el caso de verdades indudables, como el que la tierra es redonda, el que las partes son menores al todo y cosas por el estilo.

El segundo es el juicio u opinión que está sujeto a mejorar y corregirse. Es el que puede mejorarse al disponer de nuevas evidencias, de observaciones más exactas, de mejores razonamientos. El que sí tiene posibilidad de ser demostrado falso y que está sujeto a dudas.

Juicios sujetos a duda

Es el segundo tipo de juicio el más interesante de todos. Es el caso de juicios que pueden ser negados, corregidos, mejorados, afinados, desechados. Y aquí, el escepticismo prudente juega un papel básico.

Los juicios que están sujetos a duda, a su vez, pueden ser entendidos según el tipo de duda que generen. Puede haber juicios y opiniones que superen la prueba de la duda razonable: los que podemos dar como ciertos aunque reconozcamos que hay posibilidad de corregirlos.

Un ejemplo de esto son los juicios criminales en los que se presupone la inocencia del acusado hasta que no se rebase ese nivel más allá de una duda razonable.

Del nivel de más allá de duda razonable, los juicios y opiniones van descendiendo en calidad. Podría haber, por ejemplo, un nivel de duda razonable en el caso que explica un amigo, respeto al cambio climático producido por la actividad humana.

En los niveles ínfimos de calidad de juicio u opinión están aquellos que ofrecen pruebas débiles o razonamientos defectuosos, como el de que extraterrestres habían visitado a los mayas basado en una escultura que asemejaba un astronauta de nuestros días.

Lo vital es apuntar esta graduación de la duda prudente, basada en la solidez de las evidencias que soportan al juicio emitido y los razonamientos que lo sostienen. Separar al juicio emitido de las pruebas que lo apoyan es un buen comienzo para una sana discusión.

Las discusiones provechosas son solo posibles cuando la atención de las partes se centra en las evidencias, pruebas y razonamientos que ofrece cada una de ellas. Esto es igual a examinar la solidez de sus cimientos.

Y será por ese medio que las opiniones y los juicios podrán ser calificados según su solidez, incluso llegar a ser calificados como más allá de dudas razonables, o razonablemente aceptados, o descalificados, o aceptados mientras se espera más evidencia.

La conclusión que puede sacarse es la obvia: se necesita habilidad para ofrecer pruebas y capacidad para evaluarlas. Sin eso, las discusiones serán improductivas. No hay otra forma de discutir con resultados que teniendo esas habilidades.

Opiniones y verdad

Es un relato breve. Realmente breve. De poco más de media página. Se titula El Rechazo. Una mujer y un hombre hablan y al final uno dice:

—Ya que los dos tenemos razón, y para no darnos irremediablemente cuenta de la verdad, preferimos, ¿no es cierto?, irnos cada uno a su casa.

Realmente es un buen resumen de otra de las posturas frente a la verdad. El autor es F. Kafka. De otra fuente, como ejemplo, se tiene una idea sobre el tema:

«Yo tengo mi verdad, tu tienes tu verdad y existe LA VERDAD… En mi verdad puedo tener razón de lo que te digo, en tu verdad tu tienes toda la razón de lo que me dices, pero cuando mi verdad no da respuesta a tu verdad y tu verdad no entiende mi verdad, existe la VERDAD…» (Kay Rojas)

¿Podría en realidad alguien tener su verdad y ella ser la opuesta a la verdad de otro? Realmente no.

Hay un principio que lo impide: no puede haber algo que es y no es al mismo tiempo. Es una imposibilidad que algo sea y no sea al mismo tiempo y en el mismo sentido.

Un bolígrafo, por ejemplo, no puede ser al mismo tiempo un papel (o más genéricamente, un no-bolígrafo). Aún así, subsiste la idea de que cada persona puede tener su verdad y que ella puede ser contraria a la verdad de otro, sin que haya contradicción entre ellas.

Es totalmente erróneo pensar así. Quizá se deba a una confusión que explico en lo siguiente, con una situación simplificada.

Esquema de contradicción

Digamos que la persona A cree que 2+2=5. Al mismo tiempo, la persona B piensa que 2+2=4.

Si seguimos a Kafka, las dos tienen razón y para no darse cuenta de la verdad, cada uno se va por su lado. Subsiste esa idea de que los dos tienen razón.

Visto un poco más de cerca lo que sucede es otra cosa. Es posible decir que es verdad que la persona piensa que 2+2=5. Eso es cierto y absoluto. Pero que sea verdad que esa persona cree que 2+2=5 no equivale a decir que es verdad que 2+2=5.

Es verdad que esa es la opinión de A, pero no quiere decir que la opinión de A es verdadera. Puede serlo, puede no serlo. La distinción es sutil y hay quienes no la entienden.

Lo que sucede es que es verdad que cada persona tiene sus opiniones, pero eso no equivale a que sus opiniones sean verdaderas.

No podemos los dos tener una opinión verdadera, cuando una de ellas es la contraria a la otra. Tenemos eso sí, opiniones. Creemos que algunas cosas son ciertas y que otras son falsas.

Y ante esto, la frase de Kafka resumen bien una de las vías posibles: «para no darnos irremediablemente cuenta de la verdad, preferimos, ¿no es cierto?, irnos cada uno a su casa».

Cuando cada persona piensa tener la verdad, ellas tenderán a preferir esa vía, la de irse cada quien por su lado. Es el abandono de la discusión, la pérdida de toda posibilidad de aprender.

Pero puede irse por otra vía. La que comienza por decir tú tienes una opinión y yo tengo una opinión diferente; hablemos para juntos aprender más intentando encontrar la verdad, o al menos, acercarnos a ella. Es la vía que más esfuerzo requiere, pero la más prometedora.

La sociedad que abandona la idea de la verdad es insostenible y, si sobrevive, solo podrá hacerlo empleando la fuerza.

Conclusión

Lo que he hecho es presentar cuatro posturas frente a la verdad:

  1. La verdad existe y puede ser conocida.
  2. Si la verdad existe no podemos conocerla.
  3. La verdad no existe.
  4. Creer solo en la verdad que puede verse.

Y, además, ampliar el entendimiento del escepticismo para apuntar las bondades de su versión prudente y las contradicciones de quienes hacer igual a verdad a cualquier opinión.

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Y unas cosas más…

Debe verse:

Cercanía o lejanía de la verdad

Otras ideas:



[Actualización última: 2020-09]

Referencias extras: