razonamiento

Los significados de casualidad, causalidad y correlación. Tres conceptos diferentes que al mezclarse producen errores de razonamiento. Un análisis breve para aclarar su entendimiento.

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Introducción: las definiciones

Por separado se verán cada uno de esos tres concepto, iniciando con el más simple y cotidiano de todos, el de la casualidad para terminar con el más complejo al final, de la de correlación.

Casualidad

Ha sido definida como «Combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar».

«Causa desconocida de un hecho o suceso imprevisto, que no se debe a una necesidad natural ni a intervención intencionada […]. Combinación imprevista de circunstancias imposible de prever o evitar una serie de casualidades impidió que se conocieran aquel día». thefreedictionary.com

Casualidades son situaciones llamativas imprevistas de un suceso, como cuando se encuentra a una persona que no se esperaba, o el ver sin intención dos películas el mismo día con el mismo artista.

Son cosas fortuitas, al azar, que no tienen una explicación, como una combinación no esperada de hechos o circunstancias.

Causalidad

La similitud ortográfica entre ‘casualidad’ y ‘causalidad’ ayudar a la confusión entre ambas, aunque ellas signifiquen cosas muy distintas.

La causalidad describe una relación entre una causa y el efecto que ella produce. Ha sido explicada como una «Ley en virtud de la cual se producen efectos».

O bien así: «El Principio de causalidad nos dice que las causas han de preceder siempre a su efecto. Este es uno de los principios centrales de la ciencia y los investigadores están dispuestos a admitir cambios muy importantes en sus teorías antes que aceptar que puede fallar».

El punto central de la causalidad es una relación clara entre un suceso y otro, siendo el primero la causa del segundo. Por ejemplo, un virus como causa de una enfermedad, o una lluvia como causa de una inundación.

Casualidad y causalidad, la diferencia

La distinción ha sido muy bien explicada de la manera siguiente:

«Casualidad: sustantivo femenino que significa “combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar y que caracteriza a los acontecimientos imprevistos. Suceso imprevisto, fortuito e impensado”.
«Causalidad: sustantivo femenino que significa “relación o vinculación entre una causa y su efecto o resultado de una cosa. Conjunto de cosas que causan algo”». ellitoral.com

Casualidad es que la persona A encuentre en un restaurante a la persona B actuando las dos por iniciativa propia e independiente. Causalidad es que la persona A haya llamado a la persona B para encontrarse con ella en ese restaurante y eso suceda.

Correlación

Las cosas se complican un poco con la idea de la ‘correlación’, el fenómeno que muestra relación entre dos sucesos, pero sin que necesariamente exista una relación causal.

Es decir, puede existir correlación pero no causalidad. Para explicar eso, puede acudirse a unan correlación entre el número de películas de Nicholas Cage y las muertes por ahogo en piscinas. Las dos son variable correlacionadas, pero sin una relación causal.

Esto introduce la idea de ‘covariación’, el fenómeno por el que dos sucesos varían conjuntamente positiva o negativamente, que es una idea de la Estadística.

«La correlación es una medida de la relación (covariación) lineal entre dos variables cuantitativas contínuas (x, y). La manera más sencilla de saber si dos variables están correlacionadas es determinar si co-varían (varían conjuntamente)». ccg.unam.mx

Esa covariación puede asociar variables muy dispares expresando correlaciones llamativas. Por ejemplo, la que existe entre la edad de la ganadora de Miss America y las muertes por vapor caliente, entre las que no hay una relación causal (Spuriuos Correlations).

Piense usted en que a princpios del siglo 20 hubo una asociación entre el número de radios y el número de personas en manicomios. O entre el número de sacerdotes y alcoholismo en los EEUU. (Stats).

Muy bien, la correlación positiva significa que dos variables fluctúan en el mismo sentido; una se mueve en la misma dirección que la otra en el tiempo. Pero, y este es un gran pero, eso no significa que una variable pueda ser la causa y la otra el efecto.

Por ejemplo, si existe correlación entre ventas de helados y número de asesinatos, alguien podría decir que para reducir asesinatos debería prohibirse la venta de helados. O al revés, que para aumentar la venta de helados debe elevarse el número se asesinatos.

Casualidad, causalidad y correlación

De lo anterior, es fácil encontrar las diferencias entre cada uno de esos tres conceptos.

La casualidad es simplemente uno o más sucesos fortuitos sin conexión entre ellos y que llaman la atención por cualquier motivo.

La causalidad indica una relación de causa y efecto entre dos sucesos, que puede demostrarse y repetirse a voluntad.

La correlación describe un fenómeno de movimiento similar de dos variables que no necesariamente están relacionadas como causa y efecto.

Un caso concreto: libertad económica y progreso

Un caso de correlación y ¿causalidad? Es demostrable que existe una covariación estrecha entre las mediciones de libertad económica y la riqueza de un país. Examinar eso es fascinante.

Libertad económica

De un lado coloca a la libertad económica, medida por un índice razonable. Uno que mide, en conjunto, derechos de propiedad, libertad de comercio, gasto de gobierno y otros más. Eso permite mediar a los países sobre una escala de mayor a menor libertad económica.

Usted puede verlo en el Index of Economic Freedom. O en español en Índice de Libertad Económica.

En los primeros cinco lugares están: Hong Kong, Singapur, Nueva Zelandia, Suiza, Australia. Luego siguen Canadá, Chile, Irlanda, Estonia y el Reino Unido.

Del lado bajo de la tabla, en los últimos lugares están: Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Zimbabue y Turkmenistán. Los siguen hacia arriba, Eritrea, República del Congo, Irán, Guinea Ecuatorial y Argentina.

Prosperidad y riqueza

Si usted ve la lista leyendo de más a menos libertad, encontrará algo que le resultará intuitivo: verá que conforme más libertad se goza mayor riqueza se tiene. Una tendencia clara y fácilmente visible que asocia a la libertad con la riqueza. Y a la falta de libertad con la pobreza.

La lista bien muestra una cosa innegable; existe una correlación clara y proporcional entre la riqueza del país y la libertad que en él se tiene. La libertad económica y la riqueza covarían innegablemente.

Eso puede verse usando el PIB per cápita de algunos de los países nombrados antes. Por ejemplo, Hong Kong con 40,169 dólares y Zimbabue con 931 (Corea del Norte, Cuba y Venezuela no tienen datos).

Si se hiciera un calculo de correlación entre el índice y el PIB per cápita, ella sería positiva y significativa: a más libertad económica más riqueza nacional.

Pero ello es correlación y no significa necesariamente una relación causa-efecto. Eso es algo que ha sido expresado en la frase «la correlación no significa causalidad».

Para probar una relación de causa-efecto habrá que ir más allá y proveer una explicación que lo pruebe razonablemente. Más otra complicación, la prosperidad debe tener causas múltiples; por ejemplo, necesidad de estado de derecho y protección de propiedad.

Es decir, la asociación entre libertad económica y prosperidad nacional, que es innegable, debe ser probada como relación causal por otros medios.

Por ejemplo, un modelo que establezca que permitir la libertad personal para realizar iniciativas económicas eleve la cantidad de talento en uso y provea precios reales para la toma de decisiones. Y otras cosas por el estilo.

Finalmente, una advertencia: los medios noticiosos parecen no reconocer esta diferencia entre asociación y causalidad.

Podrían, por ejemplo, reportar que las ventas de comida orgánica causan autismo, lo que es falso, aunque sea verdad que entre esas dos cosas exista correlación.

File:Spurious correlations - spelling bee spiders.svg“File:Spurious correlations – spelling bee spiders.svg” by Tyler Vigen is licensed under CC BY 4.0 Alta correlación entre muertes por arañas venenosas y número de letras en palabras de concursos de deletrear.

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Conclusión

Haga usted un experimento mental y suponga que lee en el periódico que el consumo de margarina está ligado a los divorcios; y ahora trate de encontrar una explicación causal entre esas variables (¿la margarina afecta la mente de los jueces que otorgan divorcios y ello los facilitan más?).

Ese tipo de situaciones son las que se aclaran cuando se conoce el significado de casualidad, causalidad y correlación.

Las casualidades sin simples coincidencias sin conexión causal y cuya correlación es usualmente producida por atención selectiva. Un ejemplo de esto es el de quien está seguro de que cada vez que lava su coche, ese mismo día llueve.

La causalidad manifiesta y prueba una relación en la que un suceso produce otro, de manera que se pueda repetir y observar. Los experimentos de laboratorio son los ejemplos clásicos.

La correlación resalta una asociación entre sucesos medibles que covarían significativamente, pero entre los que no existe una relación causa definitiva.


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Y unas pocas cosas más…

Debe verse:

Falacia post hoc ergo propter hoc

Otras ideas:



Notas extras sobre causalidad, casualidad y correlación: el caso de la democracia

El caso más extremo y quizá el más famoso es uno muy revelador —existe y fue probada hace muchos años una correlación entre el largo de las faldas de las mujeres y el desempeño de la bolsa de valores de Nueva York: a faldas más cortas más sube la bolsa y a faldas más bajas, más cae la bolsa.

El dato es real y puede ser interpretado de dos maneras muy diferentes.

Causalmente

Si alguien piensa que existe una relación causal entre las dos variables, llegará a pensar en la posibilidad de que el gobierno decrete una ley que obligue a las mujeres a vestir faldas muy cortas para que así se produzca una elevación del índice de la bolsa.

Claro que el orden podría ser inverso y la causa de una subida en la bolsa no sean las faldas cortas —podría ser al revés, que las subidas en la bolsa de valores sean la causa de las faldas más cortas.

Algún sociólogo podría formular una tesis por la que una bolsa que sube es indicativa de una situación de bonanza que provoca un estado mental que lleva a querer mostrar las piernas femeninas.

Casualidad o correlación fortuita

Pero si alguien piensa lo opuesto, eso significa una relación casual o aleatoria —sí, es real la asociación, los índices de correlación son altos entre las dos variables, pero nada hay que logre ligar a las dos variables como causa y efecto.

La falta de distinción entre lo causal y lo casual es un error muy serio incluso en círculos académicos en los que la simple existencia de una correlación hace pensar en una relación causa-efecto.

Podría existir una fuerte correlación positiva entre el consumo de café y una distrofia del tendón de Aquiles y, en verdad, todo deberse a situaciones aleatorias o casuales.

Otro ejemplo muy común

Las personas observan que suele acontecer que cuando ellas olvidan el paraguas entonces llueve, cosa que no sucede cuando ellas sí llevan paraguas.

En broma, suele decirse que para hacer que no llueva, esa persona saca el paraguas de su casa y lo lleva todo el día con ella.

Un caricaturista mexicano, Abel Quezada, solía proponer que se llevaran los juegos de béisbol a los lugares desérticos para que allí lloviera —según él, donde se jugaba ese deporte las lluvias eran más probables.

Democracia causal

Los reclamos de democracia en naciones que viven o vivieron bajo sistemas autoritarios o totalitarios son un caso de una interpretación causal entre democracia y un mejor estándar de vida.

Parten de una realidad: sí existe una correlación positiva entre prosperidad y un sistema político de libertades amplias. Esa asociación positiva entre las dos variables es auténtica.

Los proponentes de la democracia en países como México y otros más que vivieron mucho tiempo bajo sistemas autoritarios, suponen que la democracia es la causa de la prosperidad.

Mucho menos se ha explorado la otra posibilidad, que la prosperidad sea la causa de la democracia.

El tema no es una cuestión menor. Puede con facilidad imaginarse la situación de un país poco desarrollado y con amplia pobreza que en una cierta fecha sea gobernando por los principios democráticos.

¿Será eso causa de prosperidad y una mejor vida para sus habitantes? La respuesta más prudente es tal vez la de aceptar que la democracia es una causa necesaria, pero no suficiente: se necesita más que un gobierno de poderes fragmentados.

Cuando alguien piensa que al cambiar de un sistema autoritario a uno democrático la consecuencia inevitable es una mejor vida para todos, seguramente sufrirá una decepción —esa persona ha supuesto una relación causal simple y posiblemente de efectos en muy corto plazo.

Será una secuela sensata el que esa persona, después de cierto tiempo, sienta frustración: la democracia no logró lo que se creía y será atractivo regresar al autoritarismo previo.

Demasiado reduccionismo

La relación o asociación positiva entre prosperidad y democracia no puede tomarse al pie de la letra como una de tipo causal simple —sí resulta lógica esa relación, pero no puede ser entendida como una receta de cocina.

Esa correlación debe ser más estudiada y una de las excepciones a la regla puede arrojar luz al respecto.

China es una enorme excepción a la regla que dice que existe una relación entre crecimiento económico y democracia —el ejemplo de Chile hace años contiene en sustancia el mismo caso excepcional.

Vietnam también suele ser citado como en una situación igual de prosperidad creciente con autoridades no democráticas.