Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Inflación en Los Bolsillos
Eduardo García Gaspar
30 junio 2016
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Para entender a la inflación, en su real significado, podemos comenzar con una definición tradicional:

«La inflación es el aumento generalizado y sostenido de los precios de bienes y servicios en un país. Para medir el crecimiento de la inflación se utilizan indices, que reflejan el crecimiento porcentual de una canasta de bienes ponderada» Economía. com/mx

Otra definición sigue el mismo patrón:

«La inflación es una medida económica que indica el crecimiento generalizado de los precios de bienes, servicios y factores productivos dentro de una economía en un periodo determinado. Para su cuantificación se usa el “índice de precios al consumo”». debitoor.es

Mucho mejor es esta definición:

«La inflación es el aumento sostenido y generalizado de los precios de los bienes y servicios de una economía a lo largo del tiempo. El aumento de un sólo bien o servicio no se considera como inflación. Si todos los precios de la economía aumentan tan solo una vez tampoco eso es inflación». banxico.org.mx

Total, la inflación, entonces, es un suceso económico que hace referencia a la elevación de los precios de mercancías, de bienes, de servicios. Pero no cualquier aumento, sino uno generalizado, amplio, sostenido, que se tiene en un período largo de tiempo.

Sabemos, por mero sentido común, que tener inflación es malo, daña a nuestro estándar de vida. Es así que puede entenderse mejor desde el otro punto de vista, el de nuestro ingreso.

La inflación vista desde nuestra posición personal es igual a una disminución generalizada y sostenida de nuestros ingresos a lo largo del tiempo. Su efecto es igual al de la existencia de un nuevo impuesto, más o menos igual para todos, y que reduce el dinero que llega a nuestros bolsillos.

Lo que hago creo que bien vale una segunda opinión, ver a la inflación desde nuestro punto de vista. Desde la perspectiva de nuestra billetera. Cuando las cosas suben vemos que eso se nos comunica en un índice de precios, incluso con pronósticos, como uno hace poco sobre Venezuela:

«El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó que Venezuela tendrá una tasa de inflación de 720%. Le seguiría al 275% que —estima— marcó en 2015». CNN Expansión

Desde nuestro punto de vista, el de nuestra billetera, eso significa que, por ejemplo, algo que nos costaba 10 pesos ahora nos cuesta 20, o 40, o 70. Eso quiere decir que ganamos menos, que tenemos menos ingresos.

Entonces la inflación, para nosotros, no es realmente una elevación generalizada y sostenida de precios, sino una disminución generalizada y sostenida de ingresos; al menos desde nuestro punto de vista. Con una faceta curiosa.

En apariencia podemos estar recibiendo la misma cantidad de ingresos, en valor nominal, digamos 18,000 pesos mensuales, o lo que usted quiera. Lo que sucede es que ese ingreso tiene una apariencia que no es real, porque compra menos. Tiene menos valor adquisitivo.

Esto es lo que engaña a demasiados que se quejan de que «las cosas han subido de precio». En realidad no, lo que ha sucedido es que el dinero que se tiene de ingresos ha reducido su valor, incluso aunque se reciba la misma cantidad (o incluso algo más). El detalle tiene su importancia porque hace girar la mirada a otra parte.

Cuando las personas entienden a la inflación como una subida de precios, su mirada se dirige de inmediato a los comerciantes y fabricantes. Esto es lo que da origen a visiones extraviadas como la que cito:

«La codicia es la adicción al dinero y a las posesiones.. Davida Sapp dice que “la inflación no es nada más que el producto pernicioso de la codicia competitiva. Todos los problemas del necesidad de dinero y presiones salariales pueden reducirse al lo siguiente: cuando la codicia de los obreros, de los empresarios y de los gobernantes compiten la una con la otra, el resultado es la inflación».

Voltear del lado erróneo produce ideas como esa, pero si giramos la mirada hacia la reducción de nuestros ingresos, es decir, a la baja del poder adquisitivo, ya no vemos eso, sino a quien sea que se ha puesto a cargo del dinero. De la política monetaria, como se dice técnicamente.

Y la conclusión es esa en la que usted ya está pensando. Sí, la autoridad monetaria, el gobierno, es ese a quien usted puede culpar de lo que sucede con sus ingresos.

Post Scriptum

Para el lector curioso, en la página de Banco de México hay una admirable explicación de la inflación.

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