Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Modificado, Pero Socialismo
Eduardo García Gaspar
29 junio 2016
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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No es nuevo. Tiene la misma esencia del socialismo ortodoxo.

Pero su implantación puede pasar desapercibida, incluso a algún buen observador.

Exploremos en socialismo diferente, el suavizado por la democracia.

Hagamos la distinción central. El socialismo tradicional, el clásico y ortodoxo, dicta que los medios de producción deben ser propiedad gubernamental. Así se simple y eso se justifica creyendo que serán manejados mejor por la elite gubernamental que por los particulares.

Para el socialismo modificado, eso ya no es necesario. Este socialismo acepta con perfecta tranquilidad que los medios de producción sean privados. No tiene problema con eso, aunque pone límites a esa propiedad privada.

Dependiendo del caso, estos gobiernos son los únicos proveedores (o los dominantes) de servicios de educación, atención médica, energía y otros.

La diferencia entre esos dos socialismos, el ortodoxo y el modificado, es realmente notable, algo que bien merece una segunda opinión.

Uno reprueba a la propiedad privada de medios de producción y el otro la aprueba, al menos en la superficie. Pero el socialismo modificado hace algo muy astuto.

Supone que esa propiedad privada de medios de producción y en general toda propiedad privada no es en realidad totalmente privada; presupone que una parte de ella es propiedad colectiva sobre la que tiene control el gobierno.

Sí, los propietarios de los medios de producción pueden vender, comprar, producir, distribuir, pero su propiedad y lo que con ella se produce, no es una pertenencia total del propietario.

Esto puede verse en, por ejemplo, las tasas progresivas de impuestos. Ellas muestran que los beneficios obtenidos por los propietarios pertenecen, en cierta proporción a la colectividad y pasan a estar bajo control gubernamental.

Cierto que un gobierno pequeño también cobra impuestos, pero no supone que parte de la propiedad personal es colectiva y, por eso, sus impuestos son muy bajos.

Los impuestos son una de las manifestaciones de esa creencia del socialismo modificado, la de que la propiedad privada es parcialmente propiedad colectiva controlada por el gobierno. Hay otras manifestaciones de esa idea, por ejemplo, mediante regulaciones y leyes.

Disposiciones gubernamentales sobre precios, libertad de comercio, limitaciones de entrada a mercados, permisos y licencias, todas estas regulaciones suponen un control administrativo del gobierno sobre la propiedad privada.

Un caso claro es el control de precios que impone limitaciones a acciones de producción que solo deberían tener los propietarios de los bienes.

La alteración de la propiedad en esta segunda modalidad es un poco más difícil de ser notada. No tiene la visibilidad de los impuestos y pagos al gobierno, pero significa que las decisiones que el propietario tiene sobre el uso de sus bienes son transferidas parcialmente al gobierno.

Es otra forma de hacer que parte de la propiedad privada sea puesta en manos gubernamentales. Nominalmente la propiedad es privada, pero no tanto en la práctica.

Aquí surge un elemento selectivo del socialismo modificado. Su atención se dirige centralmente a las propiedades mayores, a las grandes empresas y fortunas. Ellas son su principal blanco, al que trata de manera diferente, con más regulaciones y más impuestos.

Creo que es clara ya esa diferencia del socialismo modificado, el que admite a la propiedad privada en teoría, pero que expropia en la realidad parcialmente más allá de lo que un gobierno razonable necesita para funcionar. Y esa expropiación suele ser sustancial y creciente.

Lo anterior, me parece, es lo que explica que algunos no perciban la implantación del socialismo incluso cuando sucede bajo sus propias narices, como el que hace años me argumentaba que Obama no podía ser considerado socialista; o como los que argumentan que México se ha convertido en un paraíso liberal.

También, lo anterior pone atención en la clave que distingue al liberalismo del socialismo y que es el tratamiento tan diferente de la propiedad privada. Mientras que para el liberalismo ella es un derecho fundamental, para el socialismo es un privilegio que debe ser controlado por el gobierno.

Hay otro elemento que debo mencionar pero que no tengo espacio para ampliar. Es algo que puede llamarse «inercia mental socialista» y consiste en una tendencia cultural y educativa que lleva a aprobar sin reflexión ni análisis, las iniciativas gubernamentales de mayor control sobre la economía.

En fin, para determinar el avance o retroceso del socialismo en su país puede usted entonces ver las tasas de impuestos, las más altas; la cantidad de leyes emitidas para regular empresas, su complejidad y número; el tamaño y costo de la burocracia; el tamaño de la deuda pública…

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