Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Arte: Dos Tipos
Eduardo García Gaspar
20 septiembre 2017
Sección: ARTE, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Puede dividirse en dos grandes tipos. Tipos de arte.

El de la alta intención, es uno de ellos. Un arte de cultura que es creado por el artista y sus inquietudes y habilidades. Un arte en el que «el productor es soberano».

El de baja intención. Un arte de masas que es creado por el deseo de atraer grandes audiencias. Un arte que «muestra la soberanía del mercado».

¿Ejemplos? Me parece que en el primer caso podemos colocar claramente a las óperas de Wagner y, en general, al resto de las óperas en nuestros días (aunque algunas de ellas podían muy bien pertenecer al arte masivo). En el segundo caso, puede usted colocar a prácticamente cualquier cantante moderno, el que usted quiera.

La división no es totalmente clara. Pueden existir obras que estén en la gama gris intermedia, al mismo tiempo masivo y de cultura. Como cuando se popularizan algunas versiones de arias de ópera o se usa música culta en películas populares (es el caso, creo, de 2001, Odisea del Espacio)

O puede ser que lo que antes tuvo un atractivo masivo, se haya vuelto un arte selecto, como tal vez alguna ópera de Mozart (que él reporta haber escuchado a la gente tararear). En el tiempo, las cosas pueden variar y quizá mañana algo que ahora es culto se vuelva masivo, o viceversa.

Sea cambiante, como también un tanto difusa, la distinción entre ambos tipos de arte tiene su fundamento. Hoy en día, por ejemplo, las versiones de teatro y película de Los Miserables pertenecen al género masivo, en presentaciones simplificadas y abreviadas. El original está más del lado culto, aunque en su origen fue popular.

Más aún, hay un tipo de arte que es al mismo tiempo culto, es decir, generado por el genio artístico por satisfacción propia y también popular y conocido, como la Pequeña Serenata Nocturna de Mozart que casi cualquiera puede reconocer.

El cine es un buen ejemplo de esa división. Se tiene, de un lado, un claro y numeroso conjunto de películas que son de arte masivo, producidas para el mercado que tiene a la audiencia como soberana. Usted puede pensar en decenas de ejemplos, especialmente tipificados por Hollywood y las series de superhéroes en nuestros días.

¿Pero qué hace uno con una película como Sueños de A. Kurosawa? No es masiva. Pocos la conocen, a pesar de ser una obra maestra. ¿O con Sin Aliento, de J. L. Godard? Es obra de su creador, pero al mismo tiempo puede atraer audiencias grandes.

Mi impresión es que la diferencia entre el arte producido por el autor soberano necesita ser pensado y eso requiere esfuerzo. No es así la alternativa del arte masivo, que está diseñado para ser fácil y cómodo, sin requerir esfuerzo alguno. Un asunto de esfuerzo en el que gana la comodidad.

Más una complicación de nuestros tiempos, su terrible ansia por encontrar mensajes y contextos en todo. Supone que el arte tiene solo mensajes y se obsesiona con lo que al artista trató de decir. Con un problema, es posible que eso que trata de decir es escasamente importante o no trató de decir nada.

Y, por supuesto, el ansia desmedida por encontrar componentes que apoyen prejuicios ideológicos propios, como el sexismo de la Venus de Milo. Lo que actúa como un destructor del arte que es al final de cuentas un asunto de belleza. Lo feo y lo hermoso no cambian con el tiempo, como afirmó E. Gombrich.

Quien también criticó al entendimiento del artista como agitación y originalidad. Buscar escándalo de arte, innovación por simple deseo de originalidad, es absurdo. Se trata de lograr belleza, no originalidad, ni producir shocks (como My Bed de T. Emin, y que cualquiera podría haber hecho)

Su explicación produce vergüenza ajena:

«Tracey shows us her own bed, in all its embarrassing glory. Empty booze bottles, fag butts, stained sheets, worn panties: the bloody aftermath of a nervous breakdown. By presenting her bed as art, Tracey Emin shares her most personal space, revealing she’s as insecure and imperfect as the rest of the world.»

¡Uf!

Al final, la diferencia entre los dos artes muestra dos olvidos, el de la belleza y el de la razón. No son cosas desconectadas.

Post Scriptum

Los entrecomillados sin asignación son de Roger Scruton Modern Culture.

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