Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Realidad tóxica
Leonardo Girondella Mora
11 diciembre 2017
Sección: ETICA, Sección: Asuntos, SOCIEDAD
Catalogado en:


La liberación de normas y reglas como remedio a la pérdida de la real identidad humana sigue una narrativa que andfinal.001puede ser resumida de la manera siguiente:

Las cargas de la sociedad y la cultura alienan a la persona impidiéndole ser quien es realmente, por lo que es un deber liberarse de esas cargas morales, éticas, legales y de costumbres para alcanzar realmente la libertad humana.

Es una petición para deshacerse de responsabilidades —cargas de la civilización— con el propósito de alcanzar la plena realización humana en total libertad.

Las cargas que la civilización impone en la persona son, en lo general, las nociones de responsabilidades y obligaciones —normas que deben obedecerse: disciplina, ahorro, esfuerzo, honestidad, caridad, sacrificio, respeto a promesas dadas, respeto a otros y otras de similar calibre.

Son normas derivadas de esas nociones y que acarrean obligaciones y responsabilidades —como la de valerse por uno mismo mediante el trabajo, el esfuerzo y el ahorro.

La liberación pide abandonar las normas que salen de las obligaciones y las responsabilidades —afirmando que esas obligaciones y responsabilidades son causas de la pérdida de la identidad personal y de padecimientos y traumas.

La «receta» para la salud mental, según la liberación de la que trato, es una terapia que enseñe a la persona a ignorar responsabilidades y obligaciones —que son la causa de su frustración. Sin ellas, será libre y feliz.

Pensar en una sociedad en la que todos o la mayoría de sus miembros han llegado a esa felicidad consistente en la ausencia obligaciones y responsabilidades, indica sin mucho esfuerzo que formará un escenario no precisamente atractivo y que producirá más infelicidad de la que se tendría aceptando obligaciones y responsabilidades.

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Lo anterior me sirve para entrar a un detalle concreto de la liberación de obligaciones y responsabilidades: la negativa a permitir la expresión de opiniones contrarias.

Hay que entender, antes, la consecuencia de la liberación de obligaciones y responsabilidades: una persona extremadamente frágil y débil que se agota ante cualquier posibilidad de trabajo y esfuerzo, a la que todo le es dado y considera que su felicidad es hacer lo que en cada momento quiera.

Y una de las cosas en las que sostiene su felicidad es no escuchar lo que le contradiga —estar expuestos a opiniones que se oponen a su modo de pensar es algo indebido, según esa mentalidad.

Esta es la razón de tanta oposición en las universidades a tener invitados que no concuerden con ellos — y que tanto trauma les causan que usan la violencia.

«Un grupo de estudiantes, compuesto por alrededor de 200 personas, ha impedido la celebración de una conferencia en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, en la que iban a participar el expresidente del Gobierno Felipe González […]» cincodias.com

«Los alumnos de la Universidad de Sevilla impiden a Abascal impartir una conferencia en la Facultad de Derecho». elboletin.com

Esta situación es paradójica, ya que al mismo tiempo que esa mentalidad liberadora reclama su libertad, impide a los demás la suya —lo que en su fondo es apoyar la libertad de cancelar la libertad de otros.

El mero hecho de, por ejemplo, estar en contra de un entrenamiento obligatorio de sensibilidad LGBT en una universidad provoca que el opositor reciba acusaciones de odio. O ser mal recibido por el hecho de tener opiniones contrarias.

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Lo que he tratado de hacer es resaltar la realidad de que el reclamo de liberación de responsabilidades y obligaciones lleva a la generación de personas vulnerables y delicadas —hasta tal punto en el que escuchar opiniones opuestas genera traumas mentales.

En los EEUU ha llegado al punto en el que a los estudiantes traumatizados con la elección de D. Trump se les han cancelado exámenes para aliviarlos de su tensión.

Lo que sucede es que para la mente que pide liberarse de obligaciones y responsabilidades, la realidad adquiere un nivel de intolerancia. La realidad es, para esa mente, tóxica. Sus mentes son alérgicas objetividad.

Esa mente puede sobrevivir solo en una burbuja protectora que la aísle de la realidad, como la persona que carece de sistemas protectores contra bacterias y virus —no tienen sistema inmunológico contra nada que los contradiga.

Y es que el definir a la felicidad como la liberación de responsabilidades y obligaciones equivale a definir a la felicidad como el ignorar a la realidad —creyendo que la realidad es tóxica.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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