«Los Papas y el Vaticano, la Iglesia Católica en general, todo eso es un asco». Eso me dijo un amigo. No era la primera vez que escuchaba esa crítica. La leo con frecuencia en Facebook. 

Son juicios devastadores, críticas aplastantes, cuyo blanco es la religión en general y las terribles fallas de sus miembros y representantes. Y, en parte, tienen razón, aunque se vehemencia les impide ver la realidad completa, en la que no solo existe lo reprobable.

«La RAZÓN es compatible solo con la CIENCIA. La Religión no es otra cosa que SUPERSTICIÓN», me escribió un amigo en Facebook.

«Si quieres conocer la historia del mal, te es suficiente leer la historia del Vaticano y los Papas», me dijo otro.

No es para tanto, la realidad es bastante más compleja. Un autor ha tratado ese tema escribiendo:

«Los críticos que citan a Papas malos olvidan o desconocen el hecho básico de que la Iglesia misma es santa, pero sus miembros no siempre lo son; todas son criaturas pecadoras pero redimidas. Dios le da libre albedrío a cada persona para que lo obedezca y acepte sus enseñanzas, o no lo haga. Esto no invalida al papado ni la Iglesia con 2.000 años de antigüedad, de la misma manera que los pecados de los presidentes de los Estados Unidos no invalidan la presidencia». Weidenkopf, Steve. The Real Story of Catholic History: Answering Twenty Centuries of Anti-Catholic Myths (Kindle Locations 3607-3610). Catholic Answers Press. Mi traducción. 

No está mal expresado, nada mal. Basta un poco de sentido común para aceptar que sí hubo Papas terribles, pero también hubo Papas admirables. No pretendo una defensa de El Vaticano, sino un argumento en pro de la verdad (ese elemento común que solucionaría tanta discusión inútil).

Entendamos, primero una sutileza provechosa: hay una diferencia entre la Iglesia y sus miembros. Los miembros se entienden como humanos, es decir, en términos cristianos, pecadores todos ellos. Y eso quiere decir que encontraremos cristianos buenos y malos, incluyendo a los Papas.

¿Alguien se sorprende que entre la jerarquía católica haya envidias y politiquería? No debía ser, es de esperarse. Hay periodos en los siglos 9 y 10 que son vergonzosos, lo mismo que en el 14, más los Papas del Renacimiento. No se espera de ellos perfección, y sus conductas humanas no son razón de peso para negar a la Iglesia ni a la religión en general.

Segundo, esa terrible confusión con el asunto de la infalibilidad papal y que tantos suponen que significa que la palabra de cualquier Papa tiene que ser tomada como verdad. No es así, pues solamente bajo ciertas condiciones y requisitos, un Papa puede ser infalible y eso no por su autoridad sino porque él revela una verdad previa.

Mi punto ha sido defender a la verdad y a la razón como medios para que las discusiones sean provechosas. Y tome el ejemplo de los Papas y la religión como un caso que puede ilustrar eso precisamente, el riesgo de caer en manos de la falacia de la generalización.

Y una cosa más…

«Cuando uno recuerda cómo fue gobernada la Iglesia Católica, y por quién, uno se da  cuenta de que ella debe estar inspirada por la Divinidad para haber podido subsistir». H. Belloc

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