Razón de ser del gobierno y de la ley. Por acumular mucho poder los gobiernos pueden regresar a su origen, el ser una banda criminal sin justicia ni ley.

La siguiente es una explicación de la razón de ser del gobierno. Es una explicación cimentada en posibles escenarios de una comunidad de personas.

Primer escenario: desorden total

En esta situación, las personas se roban y matan entre sí como un medio de supervivencia personal. La comunidad es una en la que el saqueo es asunto cotidiano.

Se roba, miente, engaña y asesina con el objetivo de obtener medios de vida y riqueza propia. Todo de manera desordenada y caótica.

Segundo escenario: saqueo organizado

Esta situación es la consecuencia probable del primer escenario: el desorden total motiva a la formación de bandas que roban y matan. Bandas organizadas jerárquicamente, con un jefe y subalternos, que realizan las fechorías.

Hay competencia entre las bandas, a las que se unen quienes son más débiles y buscan su protección.

Se sigue robando y matando, pero ahora se hace entre pandillas o bandas especializadas que buscan su bienestar a costa del daño en los demás.

Tercer escenario: una banda triunfa

En esta situación se vive la victoria de una de las bandas del escenario anterior —o bien una coalición de algunas de ellas. Se sigue robando y matando a quienes no pertenecen a la banda, o se cobra por la protección de no ser asesinado ni matado.

Pero aquí, una de las bandas es la que ha triunfado sobre todas las demás y ella detenta todo el poder dentro de un cierto territorio. La banda criminal se ha convertido en gobierno.

El cuarto escenario

Bajo los tres escenario anteriores, la existencia es miserable. Hay nula o escasa posibilidad de mejorar y progresar, los riesgos son continuos. Se vive bajo zozobra y miedo, especialmente los más débiles.

Son escenarios caracterizados por los abusos y los excesos —maltrato, atropellos de quienes tienen las posiciones de poder y sus acólitos. La existencia es un ultraje continuo y solo se sobrevive en una posición de sumisión ilimitada ante los poderes de las bandas, especialmente la triunfadora.

Mencionar esos escenarios ha tenido como propósito justificar la razón de ser del gobierno (y, más tarde, de la ley).

Pero, existe otro escenario diferente, mucho más deseable.

Cuarto escenario: orden impersonal

En esta situación se ha trasformado la naturaleza de la «banda triunfadora» del tercer escenario. Se le ha otorgado poder para usar la fuerza, pero se le han impuesto límites.

Su función central: mantener el orden evitar abusos, castigar atropellos, penalizar daños. Todo con la anuencia de las personas. Ellas han puesto a la banda criminal triunfadora bajo su control y para su beneficio.

Más aún, esa banda triunfadora tiene legitimidad porque es producto de la voluntad de la gente de la comunidad. Se quiere que tenga el suficiente poder para proteger a las personas y sus propiedades.

Idealmente tiene un código de leyes que deben cumplirse, castigando sus violaciones. Y, sus personas son cambiadas rutinariamente. Comienza así a verse la razón de ser del gobierno y de la ley.

Concluyendo

Bajo la luz de las consideraciones anteriores, es razonable aceptar que la razón de ser del gobierno está contenida en el cuarto escenario.

Aunque de manera incipiente, se entiende la misión gubernamental de crear y mantener orden, para así respetar a las personas y sus intereses. La banda criminal ha sido colocada bajo el dominio de todos para su beneficio.

Muchos de los gobiernos en todos los tiempos se mueven en las gamas que separan al tercer escenario del cuarto. Es decir, los gobiernos se comportan muchas veces de manera similar a una banda victoriosa de malhechores y con intensidad variable.

De lo anterior, es posible concluir que los miembros de una comunidad tenderán a florecer y progresar en la medida que al actuación de su gobierno se acerque más al papel gubernamental del cuarto escenario.

Al escenario en el que los gobiernos respetan la ley y sus poderes está limitados. De forma que la posibilidad de abusos de su poder sea mínima.

La lección

Siempre y en todo lugar y momento, los ciudadanos harán bien en considerar que todo gobierno es una banda criminal en potencia. Si ellos se descuidan y dejan de ejercer un fuerte control sobre el gobierno, este dejará de tener una razón de ser.

Y el medio idóneo para hacerlo es la ley, esa es su razón de ser.

Frenar a la banda criminal con leyes

Primero, antecedentes obvios

Los tipos de gobierno, según Aristóteles, son de ayuda para comprender el fenómeno político de estos tiempos —incluyendo también tiempos idos.

Gobierno con razón de ser

Las tres formas de gobiernos «puros», según Aristóteles, son la monarquía, la aristocracia y la democracia. Ellas difieren en cuanto al número de las personas que gobiernan.

  • En una monarquía, gobierna uno sólo, el rey —o príncipe como lo llama Maquiavelo.
  • En una aristocracia, gobiernan unos pocos, un grupo de nobles.
  • En una democracia, gobiernan muchos —esos ciudadanos que votan y participan en la vida pública.

Esas tres formas de gobierno son distintas, por tanto, en cuanto al número de personas en las que radica el poder político —pero lo más eminente es eso en lo que son iguales: todos ellos son gobiernos sujetos a la ley.

Podría decirse que son sociedades en las que la banda criminal ha sido transformada en un Estado de Derecho. Y el gobierno tiene ya una razón de ser, él orden y la protección ciudadana.

Gobiernos como bandas crminales

Ahora lo que Aristóteles llama formas «impuras» de gobierno y que también son tres. Cada una es una corrupción de las tres formas anteriores de gobierno.

Describen situaciones donde no hay Estado de Derecho y el gobierno no tiene razón de ser.

  • La monarquía, cuando se corrompe y ya no es un Estado de Derecho, se convierte en una tiranía.
  • La aristocracia, cuando se corrompe y deja de ser un Estado de Derecho, se convierte en una oligarquía.
  • La democracia, cuando se corrompe y no es ya un Estado de Derecho, se convierte en una demagogia.

La razón de ser del gobierno

Esta forma esquemática y simplificada de ver la idea del filósofo permite sacar conclusiones que son lecciones políticas necesarias en estos tiempos.

Modos de encontrar y justificar la razón de ser del gobierno.

La razón de ser de la ley

La monarquía, la aristocracia y la democracia son sistemas buenos —«puros» como los llama el mismo Aristóteles. Difieren en el número de personas en las que se concentra el poder político, pero ninguno es reprobable en sí mismo.

La razón central por la que la monarquía, la aristocracia y la democracia son sistemas buenos es la existencia de un Estado de Derecho.

Es decir, la ley se respeta y no existe la posibilidad de que quien gobierne se tome atribuciones fuera de esa ley. Esto explica la importancia de la razón de ser de la ley.

Cuando no hay ley

Es cuando no existe esa sujeción a la ley, que las tres formas puras de gobierno se corrompen. Se convierten en tiranía, oligarquía y demagogia.

Las tres igualmente malas, sin importar el número de personas en las que se concentre el poder político. El gobierno dejan de tener razón de ser porque no hay ley que le impida volver a ser una banda criminal.

Concluyendo

Puede entonces entenderse lo beneficioso que resulta el contar con una herramienta que detenga y frene la posibilidad de un gobierno “impuro”.

Es decir al gobierno que ha perdido su razón de ser porque ya noo es frenado por la ley.

La advertencia para nuestros días está dentro de esa corrupción de formas buenas de gobierno: la concentración de poder político en uno sólo, en unos pocos, o en muchos, y que se usa para gobernar sin límites legales.

Es fácil reconocer en estos tiempos casos de gobiernos “impuros” —donde no existe el imperio de la ley y se cometen abusos de autoridad —como en los gobiernos de Stalin, Hitler, Pol Pot y en Corea del Norte, amén de otros en Sudán, Eritrea, Siria, etc. (Hay una lista en Parade.com).

Existe una amplia lista de dictadores en Conservapedia.com, que contiene una útil lista de requisitos para llamar a alguien así.

El origen de la comparación entre banda criminal y gobierno

Banda criminal o gobierno

El papel de la justicia

La comparación de un reino con una banda de ladrones data de hace ya muchos siglos —y lo hace de forma persuasiva.

Si se retira la justicia, no hay manera de diferenciar entre una banda de ladrones y un gobierno.

Los gobiernos, sin justicia, serían bandas grandes de ladrones. Y las bandas de ladrones serían pequeños gobiernos. La base de esto es el retiro de la justicia.

Sin justicia no hay diferencia entre ser gobernante o ladrón.

Una banda criminal cualquiera

Una banda criminal está formada por personas, tiene un líder que la gobierna, el botín se divide conforme a normas aceptadas y existe un pacto entre sus miembros.

Supóngase ahora que a la banda se unen nuevos miembros y ella crece hasta el punto en el que se adueña de lugares, conquista ciudades, conquista ciudades y somete a sus habitantes.

Así crecida, la banda criminal toma ahora el nombre de gobierno gracias a la impunidad. Mantendrá su estado de banda porque no contiene la idea de justicia.

El origen de la comparación

Es la misma historia que le aconteció a Alejandro Magno. Habiendo capturado a un pirata que robada y asaltaba pueblos de sus dominios, Alejandro lo recriminó por su hostilidad.

Ante la acusación, el pirata respondió diciendo que la única diferencia entre las acciones de Alejandro y las suyas era la escala en la que se realizaban.

Un barco pequeño con una tripulación escasa y un líder, recibía el nombre de pirata. Pero un gran ejército con muchos barcos y un líder glorioso recibe el nombre de imperio.

La historia está en un libro, La Ciudad de Dios, escrito por San Agustín (354-430).

Sin justicia, sin ley, el gobierno ya no tiene razón de ser

Muchos siglos después, el razonamiento se conserva intacto. Si se retira la justicia del arreglo social, lo que queda es una banda de ladrones que ha sometido a la gente.

Un gobierno cualquiera, por propia naturaleza, es la única institución a la que se le permite el uso de la fuerza y la única manera de limitar el uso de esa fuerza es tener justicia.

Sin justicia un gobierno pasa a ser una banda de ladrones —la consideración es teórica y correcta, pero aún así necesita ser completada con otra consideración pragmática.

La adición de Montesquieu

Es la que se debe a Montesquieu: el poder siempre tiende a ser abusado, es decir, a violar a la justicia y el problema puede ser solucionado enfrentando al poder contra el poder mismo.

El contraste entre San Agustín y Montesquieu (1689-1755) es digno de señalar.

Agustín va al meollo y toma a la justicia como clave —para evitar tener un gobierno de pillos, se necesita un gobierno con justicia.

Montesquieu añade algo: aunque no se tenga un gobierno de justos pueden evitarse las injusticias dividiendo a los poderes —una sugerencia práctica y no de principio.

La adición de Popper

A esas dos sugerencias puede agregarse otra —la de K. Popper (1902-1994). Es entender que un gobierno puede ser cambiado por voluntad popular sin violencia: un mecanismo que actúa como un seguro para la eventualidad de un gobierno malo.

Gobiernos peligrosos

Las tres ideas, de Agustín, Montesquieu y Popper, tienen una idea que les es común.

Los tres dicen, cuidado con los gobiernos que son peligrosos, sin justicia serán una banda de ladrones, sin división del poder abusarán de él y sin posibilidad de cambiarlos se sufrirán gobiernos malos indefinidamente.

Son como tres gritos que advierten sobre los peligros que tiene el gobierno porque así corre el riesgo de dejar de tener una razón de ser.

Todos los gobiernos, de cualquier tipo, desde democráticos y monárquicos hasta dictatoriales, socialistas y capitalistas tienen ese peligro de convertirse en banda criminal. No hay excepciones.