medios de comunicación

Las características centrales de los medios de comunicación masiva. Su naturaleza, las quejas que reciben, los privados y públicos y cómo usarlos. Especialmente los noticiosos.

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Medios: quejas de siempre

En la superficie lo que se ve es una continua lista de quejas acerca de los medios noticiosos —que son escandalosos, que editorializan, que tienen preferencias políticas, que trivializan la información, que no son objetivos y otras más en una lista que tiene años y quizá siglos de existir.

Tocqueville a mediados del siglo 19 escribió sosteniendo que los medios son inquietos, ruidosos y propensos a la imperfección, pero que esa es la naturaleza de la libertad de expresión.

Añadió que no había término medio —si se quería libertad de expresión no había más remedio que soportar sus defectos, pues no existe la posibilidad de esa posición media. La libertad de expresión en un mundo imperfecto por naturaleza tiene un precio.

Debemos soportar la existencia de medios a los que Thomas Jefferson llamó pútridos y malignos. No hay remedio al parecer —la libertad de la que tanto se vanagloria la sociedad libre tiene sus enormes defectos y desventajas. Y ellas se ven en las características de los medios de comunicación masiva

Peter Kann, presidente de Dow Jones, escribió hace tiempo (WSJ) una columna con este mismo tema, el poder de la prensa, argumentando que ella tiene fallas por corregir —de acuerdo, pero debe recordarse que todo en este mundo tiene fallas, todo, y que a pesar de eso es una ambición humana el corregir y aliviarlas.

Si los medios son imperfectos, las personas lo saben y por eso tienen deberes naturales —que quizá puedan ser resumidos en una actitud de escepticismo sano en cada una de las noticias que reciben. No es otra cosa que pasar la información por un filtro de sentido común.

Algo como una prueba de racionalidad de la información y que en parte obliga a diversificar las fuentes de información: un gran error de la persona será el tener una sola fuente de información.

Por eso la columna de Kann es provechosa. Él la escribió para corregir defectos de los medios —yo quiero usarla para otro propósito, para prevenir al lector, al televidente y al radioescucha de las fallas a las que está expuesto.

1. No hay distinción entre el periodismo y el entretenimiento.

Kann se refiere, por ejemplo, a casos en los que existen celebridades de medios informativos que también son conferencistas invitados y bien pagados a convenciones de empresas.

Por mi parte, entiendo esto más allá —es la conversión de la noticia en espectáculo, especialmente visual, en una transformación de contenidos que desdeña las ideas y las reemplaza con imágenes, sean videos o fotografías.

El reportar una noticia contiene un enorme monto de explicación del suceso reportado —dónde, cuándo, quién, qué y todo lo que permita recrear en la mente del lector lo que sucedió en sus rasgos principales. La foto de un instante o el video de unos segundos jamás representarán al suceso enteramente, pero son en extremo atractivos.

Hablo de robar la atención con, por ejemplo, los videos de cadáveres de personas muertas en un ataque aéreo: toda la atención se coloca en las dramáticas imágenes sin que exista explicación del suceso.

La consecuencia en un lector ingenuo será la de indignación ante el hecho. Pero estar indignado no es igual a estar informado —y el lector refinado busca datos no impresiones momentáneas.

2. No hay distinción entre noticias y opinión.

El mejor medio en este sentido es el periódico, cuyo formato distingue esas dos funciones informativas —lo que no sucede, dice Kann, en la tradición de revistas, televisión, e Internet.

Yo añadiría al radio también, un medio en el que en México al menos muchos programas noticiosos sencillamente no hacen la diferenciación —la editorialización es inherente al reporte de la noticia. La consecuencia en un escucha ingenuo es la pérdida del otro lado de la historia y por eso es deformado, no informado.

Sé que es común que las personas tiendan a preferir los medios con los que sus opiniones concuerdan —un socialista, por ejemplo, preferirá en México leer La Jornada y un conservador o un liberal, lo evitarán.

Sin embargo, y a pesar de eso, es parte de las obligaciones esperadas de los medios el separar los comentarios de los reportajes y notas. El lector avispado sabe esto y tiene la habilidad de hacer la distinción.

3. La mezcla de noticias con patrocinios y actividades comerciales.

El punto de Kann aquí es el de la confianza en la información. Es válido enfatizar otra distinción que debe hacerse cuando, por ejemplo, un reportaje que tiene la apariencia de ser noticia es en realidad el logro de una acción de relaciones públicas de alguna institución. El punto es de fondo, más de lo que se piensa comúnmente.

Los ingresos publicitarios de los medios, vitales para su existencia, sobre todo en canales gratuitos de televisión y radio, presentan el dilema obvio: reportar o no la noticia mala de uno de los patrocinadores principales —o el de una de las empresas pertenecientes a la misma corporación, o relacionado con uno de los miembros del consejo.

O aún peor, la posibilidad de que un medio informativo use sus transmisiones en beneficio de la corporación a la que pertenece. El lector ingenuo estará inclinado a irse del lado de lo que el medio le ha dicho y el lector avispado pondrá esas noticias en la charola de lo sospechoso. Concentrarse en un sólo medio no es igual a estar informado.

4. La actividad en masa de los medios tras escándalos y debilidades

Otra de las características de los medios de comunicación masiva noticiosa. Si se toman a los reporteros uno por uno, ellos son buenos tipos, como cualquier persona —pero los medios actuando en masa, dice Kann, actúan como perros en busca de presas persiguiendo señales de debilidad y posibles escándalos.

No me había percatado tanto de este hecho como Kann —pero tiene razón, especialmente en lo que se refiere a la búsqueda desesperada de escándalos posibles. Algo que atraiga la atención potencial de más personas al medio.

Desde luego esto tiene una consecuencia, que es la fabricación de noticias —o quizá mejor dicho, la magnificación de eventos, por la que un evento sin importancia es elevado al asunto del día.

Cuando el presidente Fox dijo «Borgues» en lugar de «Borges» refiriéndose al escritor argentino, eso ocupó un espacio que fue negado a otros eventos de mayor importancia —y puso a los medios en caza de otros errores similares.

El lector ingenuo volverá a eso un tema de conversación. El avispado lo sabrá y pasará de inmediato a otros sucesos. Estar al pendiente del último escándalo y mañana pasar al siguiente no es igual a estar informado.

5. La polarización de posiciones

Las personas son menos extremas en los asuntos reportados por los medios —pero ellos toman esos asuntos y resaltan a los grupos extremos en ellas, descuidando a quienes están en medio.

Estoy de acuerdo con Kann —en mi propia experiencia tengo serios problemas con los encabezados de periódicos con verbos agresivos como «exigen», «demandan», «rechazan» que dan tonos violentos a lo que pueden ser peticiones y solicitudes de mucho más tranquilo ánimo.

La pintura que de la sociedad hacen los medios tiende a brindar una visión de extremos —una de grupos opuestos en lucha inevitable. No necesariamente es cierto.

Seguramente la mayoría de las personas tienen posiciones menos radicales que las reportadas, pero son los grupos extremos los que proveen las noticias más llamativas, o los que crean eventos más atrevidos y pintorescos, como las protestas de grupos que por su originalidad son fotografiadas y difundidas aunque solo sean unos pocos individuos.

El lector ingenuo será impresionado por este tipo de reportes extremos, pero estar impresionado no es igual a estar informado.

6. Los medios son pesimistas

Kann habla de ser exageradamente pesimistas —son las generalizaciones sin sentido y que creo que descuidan la exploración de las posiciones opuestas.

Es el énfasis exagerado que pienso que da el medio a las situaciones negativas que se presentan —como una especie de filtro que pone de lado los logros y saca a la superficie el problema. Ya no es digno de reportarse que los sistemas de seguridad de los coches hayan salvado tantas vidas, sino que la falla de uno de esos sitemas haya ocasionado una o dos muertes.

En el caso de los gobiernos esto se hace patente: como si un gobierno no pudiera tener logros, los medios se encargan de la crítica a veces atroz de esa institución y otras más, lo que termina por crear desconfianza en el ciudadano, quien siendo ingenuo creerá que ya nada hay en quien pueda creerse.

El lector avispado es capaz de leer entre líneas y hacer de lado esas ganas de enfatizar lo negativo. El pesimismo enfatiza las teorías apocalípticas de grandes epidemias y catástrofes. 

Estar alarmado no es igual estar informado y eso es lo que producen las características de los medios masivos de comunicación.

7. La fascinación con lo extraño y fuera de la normalidad.

Se trata de la difusión de lo vulgar, perverso y enfermo —y que de esa manera logra ser algo ya no tan bizarro, sino hasta permitido.

Dice Kann que no trata él de establecer moralidad al respecto, sino de distinguir entre lo que es noticia y lo que no lo es. Son los casos de perversiones humanas y conductas extrañas que reciben atención mediática sin que sean propiamente un evento que aporte información relevante. 

Estar al tanto de los sucesos desviados no es igual a estar informado.

8. El respeto insensato a lo políticamente correcto.

Se trata de tomar ciertos mitos y mantenerlos inherentes en sus reportajes —como la santidad de todos los ecologistas y la codicia de todos los empresarios. Me parece que en esto pueden englobarse las explicaciones de cajón que tienen algunos reporteros.

Por ejemplo, algunos reportajes sobre la economía presuponen que las ganancias son ilegítimas o excesivas —los precios altos de algunas medicinas se han interpretado como grandes utilidades sin siquiera mencionar a los estados financieros de los laboratorios.

El caso del calentamiento global es otra instancia de una creencia que ha impedido realizar lo que sería natural en un reportero —el investigar el otro lado de la historia y reportar lo dicho por quienes no creen que ese fenómeno se esté dando. Tener sólo el lado políticamente correcto de la noticia no igual a estar informado.

9. Los medios son poderosos

Y yo añadiría que si no lo son tanto, actúan como si lo fueran sintiéndose superiores a otras instituciones —la humildad no es uno de los rasgos de los medios, con lo que regreso a Toqueville y una de sus ideas.

Dice que la prensa es poderosa, pero que ese poder se doma cuando existen varios medios y no unos pocos —la multiplicidad de los medios es una de las divisiones del poder, no diferente a la que se da en los gobiernos democráticos.

Se ha dicho que los gobernantes responden a motivaciones personales —no veo por qué eso no suceda con los medios. Sin duda también tienen intereses, preferencias, gustos y tentaciones. Se dejarán guiar por ellas.

He escuchado con frecuencia que la mayor parte de la gente de medios informativos en los EEUU vota consistentemente por el partido demócrata y no sería sorpresa alguna que esas preferencias partidistas les lleven a ver las cosas tendiendo a desfavorecer a los republicanos. Si actúan en manada, pueden cambiar algo de la opinión pública en favor de sus preferidos.

El lector avispado conocerá esa tendencia de los medios y tenderá a tener juicios personales —el lector ingenuo se dejará afectar por el poder de los que más gritan porque quizá no esté habituado a escuchar puntos divergentes. Escuchar un sólo lado de la historia no es igual a estar informado.

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Características de los medios de comunicación masiva y otras criticas usuales

Los medios masivos de comunicación, especialmente la televisión y la radio, suelen ser sujetos de duras críticas —las que por lo general carecen de inteligencia y profundidad pero al mismo tiempo contienen ideas razonables.

En lo que sigue exploro algunas de esas críticas y hago comentarios sobre ellas —intentado señalar que a pesar de contener elementos críticos válidos, esas críticas está al menos mal expresada.

10. La crítica de los intereses comerciales

Ella dice que el fin último de los medios masivos privados es crear compradores de productos y bienes. Se critica duramente que la publicidad y el contenido de los medios crea necesidades artificiales, modas innecesarias y hábitos de compra indeseables.

Hay dos elementos en esta crítica y que no son con frecuencia separados: la estructura comercial de ingresos de los medios y el contenido publicitario o de programas.

Los medios tienen ingresos principales por la venta de tiempo o espacio publicitario y ese ingreso está relacionado proporcionalmente con el tamaño de su audiencia. Nada erróneo hay de por sí en esto y permite al medio ser redituable. Es la estructura económica de cualquier empresa autosuficiente.

En lo referente al contenido publicitario, este es de calidad muy variable llegando a veces a ser insoportable, vulgar y de mal gusto —por lo que la crítica haría menor en enfocarse a casos concretos de publicidad de ese tipo, lo que daría resultados más concretos. Una acusación genérica a toda la publicidad comete la falacia de la generalización.

La aseveración de crear necesidades, modas y hábitos indeseables de compra, podría ser razonable de incorporar más elementos provenientes de Economía y Conducta de Consumidor, los que tratan procesos de decisión de compra de manera más completa —de otra manera la crítica se confunde con la intención de imponer en terceros patrones de compra racionales a los ojos del crítico, una postura contraria a la libertad.

11. La crítica de los intereses políticos

Ella establece que esos medios se usan para trasmitir una ideología conveniente a los gobiernos. Aquí se critica principalmente a los programas noticiosos cuando favorecen posturas gubernamentales censurando información negativa sobre ellos y favoreciendo la positiva.

La crítica de las características de los medios de comunicación masiva es válida en casos en los que existen pocos medios importantes y ellos sufren presiones de censura o bien intercambian favores con el gobierno. El caso extremo es el de medios propiedad del gobierno, de los que no puede esperarse información legítima —aspecto que demuestra la parte válida de la crítica.

Pero esta crítica puede ser absurda en casos en los que exista libertad de expresión y los medios reporten información que alguien pueda interpretar como favorable al gobierno —lo que es ya una cuestión subjetiva del crítico e imposible de valorar con racionalidad.

Muchos medios estadounidenses, notablemente el New York Times, favorecen posturas de gobiernos de Demócratas, y lo hacen por iniciativa propia y creencias de sus reporteros y columnistas. Pero la multiplicidad de medios limita esos sesgos, constituyendo el freno a sesgos reales o percibidos —es decir, la solución está en la multiplicidad de medios.

La crítica tiene un mérito extraordinario por apuntar el máximo peligro que existe en los medios que son propiedad estatal, los que por naturaleza exaltarán lo positivo de su propietario —con los casos de Cuba, Venezuela, China y la extinta URSS siendo ilustraciones magníficas de la crítica.

12. La crítica de la audiencia pasiva

Ella afirma que esos medios presuponen que sus audiencias son pasivas y sin capacidad de razonamiento, siendo fácil manipularlas. De nuevo, la crítica es demasiado general para ser de utilidad.

Por supuesto, cada medio tiene una idea de quién es su audiencia y, por lo que se ve en algunos medios, esa idea es muy pobre —ella puede coincidir con la percepción de una audiencia efectivamente ignorante que gusta de lo bajo y vulgar. La crítica es legítima en este sentido.

Sin embargo, suponer que toda la gente es en realidad ignorante, baja, pasiva y vulgar, es otra cuestión muy diferente. El medio puede suponer que lo sea, pero eso no significa que efectivamente se tenga una audiencia así.

El mérito de la crítica, sin embargo, permanece: muchos contenidos de medios, especialmente de televisión y radio, son deplorables.

13. La crítica de los medios sociales

Ella propone que los medios comerciales sean sustituidos por medios sociales, o que al menos existan otros medios no comerciales. Más que crítica se trata de una propuesta, la de crear otros medios que se supondrán mejores que los existentes.

La crítica vista así es válida y demuestra una intención de mejora contra una realidad que no es la ideal —pero la crítica también acarrea implicaciones indeseables. Si los medios sociales propuestos son propiedad del gobierno, se tendrían medios manipulados por intereses de poder político, una opción muy indeseable.

Si los medios, por otro lado, fuesen propiedad de terceros privados, tendrían que ser independientes en sus finanzas y, por eso, tener ingresos similares a los publicitarios —si acaso cayeran en la necesidad de subsidios, se tendría el mismo riesgo de seguir a los intereses de gobierno.

O bien, podría ser que esos medios cayeran en manos de grupos de intereses políticos o de activistas sociales, que los usarían de acuerdo con sus propios beneficios, dejando de ser sociales —riesgos que como los anteriores hacen de la propuesta de medios sociales algo demasiado vago para ser de utilidad.

14. La crítica de la promoción de la ideología dominante

La que dice que los medios promueven creencias y valores que no son los propios de la gente, lo que es difícil de definir y contiene demasiada vaguedad. Es posible que se refiera a la creencia de que se impone en los medios una ideología capitalista, si es que el crítico es socialista, y viceversa.

La raíz original puede ser la noción marxista de la ideología de clases y que por definición inevitable poseen los propietarios de medios privados —lo que invalidaría también la propiedad de los medios por parte de los gobiernos, los que igualmente serían acusados de querer imponer una ideología.

La única solución a este problema sería la de multiplicidad de medios y su propiedad —la que puede ser lograda con escasas limitaciones de entrada a esos medios: las personas podrían fundar los medios que quisieran y así se ampliaría la diversidad de ellos.

15. La crítica de la carencia de democracia

Ella sostiene que los medios no representan ni dan cabida a segmentos de la población. Es posible que la crítica haga referencia a la supuesta o real no representatividad de todos los segmentos sociales en los medios.

De nuevo, la crítica tiene un elemento razonable en el sentido más abstracto de señalar los defectos de la existencia de pocos medios —quizá una, dos, o tres cadenas de televisión solamente. Pero también puede apuntar a la uniformidad de contenidos entre medios con distintos propietarios, como por ejemplo, muchas estaciones de radio con programación muy similar.

He examinado las críticas que pueden ser consideradas las más importantes de los medios de comunicación masiva, apuntado una idea general: ellas contienen algunos elementos razonables, pero son demasiado vagas y esta falta de especificidad no ayuda a encontrar acciones de mejora.

Sin embargo, en todas ellas se encuentra el germen de una idea prometedora —la de mejorar los medios alejándolos del control gubernamental e impulsando la multiplicidad de medios autónomos e independientes, que se valgan por sí mismos.

Características de los medios de comunicación masiva, privados o públicos

La reclamación acostumbrada en contra de los medios noticiosos afirma que estando en manos privadas, ello hace probable la distorsión de las noticias —una desviación informativa que sería producida por los intereses de sus propietarios.

Esta protesta, que no está alejada de la realidad, lleva a proponer un cambio en la propiedad de los medios noticiosos —una modificación que los llevaría a ser más propiedad pública que privada y así remediar la posible distorsión informativa mencionada.

Medios masivos de comunicación propiedad estatal

En lo que sigue examino esta propuesta destacando lo que considero son los puntos esenciales que contiene.

Ante todo, no es una reclamación desencaminada

Todos los medios noticiosos pueden tener sesgos informativos importantes, sin excepción. Es esto mismo lo que hace a la solución de la propiedad pública una propuesta débil.

También esos medios públicos están sujetos a introducir sesgos informativos que distorsionen las noticias —sería extraordinariamente ingenuo suponer que un canal de televisión manejado por un gobierno buscara y reportara noticias de escándalos en su interior.

El diagnóstico y la solución tienen otra debilidad significativa

Ellos descuidan que los sesgos de los medios son inevitables, sin importar quién es su propietario, pero también ignoran que esos sesgos no sólo pueden obedecer a intereses de sus propietarios. También pueden ser causados por visiones ideológicas.

Una estación de televisión, por ejemplo, cuyo permiso de operación depende de un favor gubernamental tenderá a evitar noticias que sean negativas a ese gobierno del que depende —como en el caso de Televisa durante los gobiernos del PRI el siglo pasado. Este es un sesgo debido a intereses propios.

Pero también son posibles y frecuentes los sesgos producidos por simpatías políticas y creencias políticas. El caso más citado que conozco es el de medios noticiosos estadounidenses principales, muy inclinados a creencias progresistas que favorecen a los Demócratas y dañan a los Republicanos.

En México y otros países, el lector puede con seguridad nombrar a conductores de noticias con simpatías marcadas hacia ciertos partidos y con tendencias políticas notorias. Me parece que esto es inevitable. La gente dedicada a medios noticiosos es gente interesada en la política y los interesados en la políticas tienen preferencias ideológicas marcadas.

Esperanza vana

La propuesta de crear medios masivos públicos suele incluir medios noticiosos manejados por entidades gubernamentales con la esperanza muy ingenua de que ellos proveerán información objetiva, real y promotora de valores cívicos.

Pero también incluye la idea de crear medios masivos dados a ciertas comunidades o grupos que lo consideran un derecho social —siendo el caso que conozco el de exigir al gobierno proveer de medios masivos propios a comunidades étnicas que los reclaman para la promoción de su cultura y costumbres.

Estas peticiones ponen sobre la mesa un aspecto poco considerado en estas cuestiones —los costos de apertura y operación de tales medios sociales y quién los absorberá. En una empresa privada, son sus propietarios quienes corren los riesgos de inversión, lo que no es claro en el caso de propiedades públicas.

Un canal de noticias de propiedad estatal es financiado con recursos públicos provenientes de impuestos —lo que abre la pregunta de si eso es legítimo, pues quien paga impuestos estaría cubriendo el precio de un medio que quizá no vea y sin garantía de no ser sesgado.

Un medio cualquiera, como una estación de radio dada a una comunidad indígena, consumiría recursos públicos con impuestos de personas que no tienen beneficio alguno de ese medio —lo que también cuestiona la legitimidad de esta posibilidad.

La única solución válida parece ser la de crear medios sostenibles por sí mismos y no con fondos públicos —sea por venta de tiempos comerciales dentro de su programación o por aportaciones voluntarias de su audiencia.

Conclusión

He examinado la propuesta de combatir los probables sesgos informativos en medios privados por medio de la existencia de medios públicos de propiedad estatal, encontrado que no es ella una solución que remedie el problema en cuestión —en realidad lo podría empeorar.

Sin embargo, es posible encontrar otra vía de respuesta a ese problema real, la de promover y facilitar la existencia de una multiplicidad de medios noticiosos que en lo individual tengan poco poder y dependan de las preferencias de audiencia.


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Y solo unas cosas más…

Debe verse:

¿Qué es periodismo? Definición y tipos

Otras ideas:



[Actualización última: 2020-08]

Sigue: Notas extras sobre la televisión y cómo usarla