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El Error de los Extremos
Selección de ContraPeso.info
1 enero 2012
Sección: EDUCACION, Sección: AmaYi
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Por necesidad lógica, el ejercicio de la libertad requiere tomar decisiones de acción. Es cierto que el ser humano actúa, pero antes de eso piensa y decide entre acciones alternativas y específicas. Una persona se encuentra en la miseria y necesita ayuda. Otra persona, con recursos razonables, decide ayudarle.

¿Seleccionará entre avaricia y generosidad? Si entiende así su decisión, cometerá un error de decisión moral. Las decisiones morales suelen venir no como la selección entre extremos, sino más bien como la selección de opciones entre dos extremos indeseables.

Es la Doctrina del Medio, y una explicación de ella encontrada en Budziszewski, J. (1997). Written on the Heart: The Case for Natural Law. InterVarsity Press, pp. 28-30. Su explicación permite un mayor y deseable refinamiento de las decisiones morales que la libertad impone a los seres humanos.

El tema es el de la Doctrina del Justo Medio, de la sana posición media, la propuesta por Aristóteles. Budziszewski comienza a explicarla con un ejemplo extremo, el de la función de las pestañas. Están ellas destinadas a impedir la entrada del sudor en los ojos, lo que es bueno, pero no determina un punto.

¿Qué tantas pestañas se necesitan? Tener ninguna es malo, pero tener demasiadas también. Podría ser que ellas fuesen obstáculos a la vista. Pocas y muchas pestañas son extremos negativos.

Un ejemplo infantil, pero que ilustra algo en lo que muchos no piensan. Cometen un error, el de pensar en pares extremos: creer que las virtudes y los vicios vienen de dos en dos, con un extremo malo y el otro bueno.

Por ejemplo, sigue el autor, suele pensarse en pares como los siguientes:

Cobardía ↔ Valor

Avaricia ↔ Generosidad

La creencia es común: si se considera negativa a la avaricia se da por supuesto que su opuesto es deseable y se alaba a la generosidad. Juzgando negativa a la cobardía se concluye que es positivo su opuesto, el valor. Y así se alaba a quienes son extremos en su generosidad o en su valor.

Puede pensarse en la persona cascarrabias y gruñona y hacer creer que el extremo opuesto es el deseable, el de la persona amable y amistosa, que a todos cae bien. O el caso de quien es aislado, aburrido y poco social, para acordar que el otro extremo es el mejor, el de quien habla con todos y nunca está solo.

Entender a las virtudes como pares con un extremo malo y el otro bueno es un error. No es tan simple como eso

Pero no son pares. No vienen de dos en dos. Vienen en triadas con un punto medio encomiable y dos extremos indeseables.

Ya no es un asunto de dos extremos entre los que debe elegirse, es algo más complejo, que requiere razonar. El autor señala, por ejemplo:

Cobardía ← Valor → Temeridad

Avaricia ← Generosidad → Prodigalidad

Los extremos de la triada son por lo general indeseables, extremos con excesos negativos. Sin duda la cobardía es reprobable, pero también lo es la temeridad que es un exceso en el valor, algo imprudente.

Igualmente sería reprobable la codicia que el regalar las propiedades personales sin medir las consecuencias, un exceso de generosidad.

Entre el cascarrabias y el empalagoso, existe un término medio deseable. Entre el bufón y el patán existen un medio deseable.

La gran idea de Aristóteles, explicada por el autor, es apuntar primero el error de pensar en pares extremos entre los que debe seleccionarse uno. La decisión no es así de simple.

La segunda parte de la idea es apuntar que suelen existir dos extremos, ambos reprobables, y que entre ellos dos hay una posición virtuosa que debe determinar la persona.

Lo anterior puede pensarse como obvio, dice Budziszewski, pero es muchas veces ignorado. Un ejemplo del mismo error de pensar en pares es un caso actual: la cruzada de nuestros días en favor de lo políticamente correcto y que reclama que la gente sea tolerante.

No es una virtud que haya sido discutida por Aristóteles, pero a la que puede aplicarse la Doctrina del Medio.

La tolerancia como virtud es nueva en la discusión política. De la manera en la que ella se discute, dice el autor, se tiene la impresión de que el logro de la tolerancia es igual a deshacerse del vicio de la mente estrecha represiva.

El diagrama planteado es dual, igual al de creer que si un extremo es indeseable, el otro extremo es el bueno:

Tolerancia ↔ Intolerancia

Es el mismo error de los pares examinado antes y se corrige entendiendo el tema como una triada:

Estrechez mental ← Tolerancia → Indulgencia Irracional

Los dos extremos son indeseables. La estrechez mental represiva resulta tan reprobable como su opuesto, una indulgencia que lo acepta todo sin pensar. La virtud está en algún lugar medio entre posiciones extremas que son negativas.

El tema, puede verse, ha sido refinado por Budziszewski al explicar esta doctrina. Quienes plantean que al no ser tolerante por definición se es intolerante cometen el error de olvidar el punto medio virtuoso y deseable.

La solución está en la aplicación de esa Doctrina del Justo Medio, pero usarla correctamente no es fácil. Muchos principiantes cometen errores. Budziszewski señala seis de ellos:

Error Uno: creer que si la virtud moral es un medio en un aspecto también será un medio en todo. La virtud puede ser un medio en un aspecto, pero extremo en otro.

Por ejemplo, un extremo erróneo es dudar de lo verdadero y el otro es aceptar lo falso. En medio está la creencia en la verdad y sólo en ella. Pero la creencia en la verdad es extrema respecto a cómo uno cree en ella, pues no hay un exceso en el creer en demasiada verdad. Sería absurdo considerar virtuoso el creer en media verdad.

Error Dos: creer que uno debe lograr el medio de algo pero pensando que este algo es virtud. Aristóteles no cree que puede tenerse demasiada generosidad, por ejemplo, y que ella está en una posición intermedia entre la voluntad de dar demasiadas o muy pocas propiedades personales.

El valor está entre la cobardía y la temeridad y no es posible decir que se tiene demasiado valor.

Error Tres: creer que el punto medio es eso, el medio exacto entre ambos extremos. Esto no es geometría y por tanto, no se trata de un exacto medio.

Se trata de un punto en medio de los dos extremos, cuya localización exacta es determinada por la sabiduría práctica y puede variar de acuerdo con quien actúa y las circunstancias en las que se encuentra.

Este error y su corrección muestra que las decisiones libres no son simples. Si la decisión es planteada por la selección de uno entre dos extremos, la decisión se vuelve caso automática.

Entre avaricia y generosidad se selecciona a la generosidad y asunto resuelto. Pero no es así de simple: debe optarse por alguna posición media entre avaricia y prodigalidad en un caso concreto y específico. Se necesita usar la razón.

Error Cuatro: suponer que el medio varía de acuerdo con la persona que actúa y sus circunstancias, haciendo de esto un asunto relativista en la que no hay reglas universales.

No, la posición del relativista es decir que no hay normas objetivas que puedan servir de guía para encontrar ese punto medio. No se es relativista por el simple hecho de decir que se necesita información para aplicar un principio racional a un caso concreto.

De nuevo, se plantea el uso de la razón. El ser humano debe pensar en cada caso que vive y decidir entre esos dos extremos indeseables.

Error Cinco: afirmar que la doctrina del punto medio es un razonamiento circular. Se argumentaría que la virtud está determinada por el medio y que el medio es determinado por lo que haría la sabiduría práctica, pero ya que la sabiduría práctica es una virtud, se regresa al punto inicial.

La definición de razón práctica no es la de una virtud moral, sino intelectual, lo que no significa que encontrar el punto medio sea un razonamiento circular.

Error Seis: criticar a la idea del punto medio como demasiado vaga para ser de utilidad. Es claro que tiene un uso práctico, el de corregir el error de los dos extremos para recordar que en realidad se trata de triadas con dos extremos indeseables y un medio que requiere de buen juicio para ser encontrado.

No es una idea vaga y por eso inútil. Lejos de eso, el corregir la idea de la simple selección entre dos extremos tiene consecuencias prácticas importantes y el plantear la determinación de un justo medio adecuado a las circunstancias necesita de la razón.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



2 Comentarios en “El Error de los Extremos”
  1. Jesus Dijo:

    Es interesante esta propuesta sobre todo que hecha abajo la expresión de que los extremos se juntan.

  2. Wallice Dijo:

    Hhhhmmm… hay una interpretada común de “los extremos se juntan”. No es que los extremos se separen circularmente hasta tocarse, sino que, precisamente como dice el escrito, se juntan mediante el centro que hay entre ellos. Son estáticos unidos por el area central. Sin embargo, no lo veo como triada, sino como un amplio área gris de multiples tonalidades entre los extremos blanco y negro. NOTA DEL EDITOR: de acuerdo, es lo que dice el autor, que el punto medio no es literalmente el medio y que hay posibilidades varias; verlos con triadas es una gran ayuda para entender la falla de las duplas.





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