Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pacifismo: Una Definición
Leonardo Girondella Mora
28 marzo 2008
Sección: DIPLOMACIA, Sección: Asuntos, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en:


En lo que sigue intentaré dar una visión breve y razonable sobre el pacifismo —un vocablo que ha sido mal usado, explotado y sujeto a usos políticos. Como la mayoría de esos conceptos, éste también llega a significar lo que desea quien sea que lo use.

El significado coloquial

Es una conversación cotidiana, pacifismo es comprendido en oposición al belicismo —se opone a la guerra y a la violencia en general como medio para solucionar conflictos, sean nacionales, de grupo o personales. Pero es posible también, que se califique de pacifista a la posición que señala que toda guerra sin excepción es indebida, por lo que las personas deben abstenerse de participar en ella (Britannica). La condición deseable de paz es definida negativamente, como la ausencia de violencia.

El pacifismo si bien en una creencia o posición intelectual, tiene manifestaciones externas como el rehusar portar armas y realizar actos de resistencia pasiva (Merriam-Webster). Sin duda, en este nivel coloquial, evoca a Ghandi y la resistencia pacífica —imágenes tomadas como admirables en sí mismas y que son asociadas con la lucha por ideales.

Grados de pacifismo

Un vocablo de tanta vaguedad admite una buena cantidad de graduaciones (Wikipedia) que no son identificadas con frecuencia. Puede ser entendido como una postura radical que se caracteriza por el rechazo a todo tipo de violencia sin excepción y que se sustenta en la creencia de que la violencia engendra más violencia —por lo tanto, aún la violencia misma no debe ser enfrentada.

También, puede ser entendido como una postura no radical, que parte de la idea del rechazo consistente de la violencia pero que al mismo tiempo acepta la existencia de situaciones en las que ella es inevitable. El problema de esta postura es determinar cuáles son esos casos de excepción, los que han sido identificados, varias veces, por las condiciones de Guerra Justa: ser último recurso, tener probabilidades razonables de ganar, justificarse en causas justas, ser decretada por una autoridad legítima, poseer una intención correcta y demás.

Entre esas dos posturas hay una enorme cantidad de posiciones intermedias posibles de adoptar y cuya discusión radica en el examen, caso por caso, de las condiciones particulares de la situación que puede o no merecer una respuesta bélica.

Manifestaciones variadas y uso político

El pacifismo es una postura vaga, pero con connotaciones positivas —quizá incluso sea parte de las nociones políticamente correctas: será difícil encontrar en la vida cotidiana personas partidarias de la violencia absoluta sin que importe la causa, aunque en esta categoría caen necesariamente las guerrillas y los terroristas. Esa vaguedad de contenido permite un uso provechoso para una buena cantidad de causas sociales y políticas que emplean expresiones de connotaciones también positivas.

Es frecuente escuchar expresiones como desobediencia civil, educación para la paz, diplomacia primero, protestas pacíficas, objeción de conciencia, boicot pacífico, antimilitarismo y otras que están asociadas con el pacifismo —todas ellas contienen elementos de rechazo a la violencia, pero sobre todo, son bien recibidas por quien las escucha. Este aprovechamiento para el incremento de la popularidad y aceptación de algunas causas ha llegado a movimientos activistas, como los ecologistas y de derechos de animales, que ha estirado su significado exageradamente realizando acciones violentas a las que llaman resistencia pacífica.

Complicando las cosas

En muy pocas palabras, pacifismo es la postura que se opone a la violencia en general, especialmente a la guerra, como medio de solución de conflictos —golpes en una cámara de legisladores y la invasión de un país a otro, son acciones reprobables para el pacifista. Pero existe un espectro amplio de posibles posiciones pacifistas: llamados a la paz mundial, abolición de instituciones militares, resistencia pacífica, pacifismo extremo. Y una amplia variedad de usos, desde las posiciones comprensibles en una guerra hasta el aprovechamiento del pacifismo en acciones políticas.

Las raíces axiológicas del pacifismo, es decir, sus sustentos en valores pueden provenir de dos bases principales (Wikipedia). Una base es llamada deontológica y es la que corresponde al uso de razonamientos morales. La otra base es llamada pragmática y corresponde a razones prácticas de consecuencias. Obviamente existen posiciones que cubren ambas bases.

Las dos bases, moral y práctica, son vistas como superiores —moralmente es superior la paz a la violencia y las consecuencias de la paz son mejores que las de la violencia. Las dos bases reclaman la búsqueda de medios no violentos para el arreglo de conflictos. Sin embargo, las interpretaciones varían mucho, para en ocasiones justificar acciones violentas que se piensa prevendrán violencia mayor futura —los ataques de activistas a bases militares o laboratorios son ejemplos de esta posibilidad, igual que bloqueos de tránsito en los que los arrestados son pasivos.

El pacifismo, por su vaguedad de significado, admite muchas posiciones de muy diversos grados y de justificaciones diversas —lo que añadido a su facilidad para ser usado libremente en activismo político, lo convierte en una idea flexible y confusa.

Posibles posiciones

Ese espectro de posiciones variables puede ser examinado con alguna precisión (Internet Encyclopedia of Philosophy), reconociendo algunas de las más comunes.

Pacifismo radical. Es la posición absoluta que afirma que toda violencia es reprobable e indebida en cualquiera de los campos —lo que lleva a la aceptación de que la vida humana en sociedad debe ser sin excepción basada en cooperación pacífica y resolución razonada de conflictos: negociación, compromiso, cesión, juicio y similares. Se trata de una forma de señalar una vía para elevar el bienestar y ser moralmente responsable por medio de tres prohibiciones absolutas: a la guerra, al uso de la fuerza y al matar. Los argumentos usados son ambos, los morales y prácticos.

Hay un problema serio con este pacifismo, al menos —si el uso de la fuerza es en términos absolutos prohibido eso anularía la obligación moral de defender la paz y tendría consecuencias de mayor violencia. La invasión de un país a otro no justificaría su defensa; nada debería hacerse para evitar campos de concentración que dialogar para evitarlo.

La postura acarrea la aceptación total del abandono personal de otros ideales morales, como la defensa de la vida —quien es amenazado debe aceptar sin condiciones ser matado o aceptar que otros lo sean y a quienes podría ayudarse. El pacifista extremo acepta esas consecuencias y esa moral, las de la aceptación total de la violencia ajena, en lo que reside la principal debilidad de esta postura: condona y facilita la conducta opuesta a la que él sostiene.

Pacifismo condicionado. Esta postura mantiene la superioridad moral y práctica de su rechazo a la violencia, pero acepta que existen situaciones bajo las que el uso de la fuerza es admisible y deseable. Por ejemplo, bajo esta postura, sería aceptable usar la violencia si ello se hace para defender otros derechos, como el de la vida propia y ajena —es decir, tiene una base deontológica más amplia que el pacifismo absoluto.

La justificación del uso de la violencia en casos que lo ameriten, según el pacifista extremo, es contradictoria: violar derechos para defender derechos no tiene sentido según él —un argumento muy usado y popular, pero que puede ser superado. Si los derechos son algo que debe ser protegido y necesitan libertad para ser ejercidos, entonces el atacante viola esas dos cualidades de los derechos y la violencia es permitida para reinstalar el orden previo. También, en cuanto a las consecuencias podrá justificarse el uso de la violencia si el resultado final lo justifica, como por ejemplo el detener una guerra genocida.

Dentro de esta postura general de paz sujeta a ciertas condiciones, también pueden existir posiciones algo más relajadas —siguen sosteniendo que la guerra y la violencia en general son indeseables y deben ser evitadas, pero que son instrumentos legítimos que persiguen objetivos pacíficos últimos, como el tener ejércitos que son útiles para retirar estímulos de guerra que otros pueden tener. La defensa de la pena de muerte, por ejemplo, podría ser justificada si se considera que ella previene la muerte de inocentes.

El lado opuesto y las discusiones sin fin

Quizá en estos tiempos sea difícil comprenderlo, pero sí existen las posturas opuestas —que ven con buenos ojos a la guerra, generalmente justificándose en patriotismo, valores nacionales, desarrollo de disciplina y promoción de valores en las sociedades. Esto es ver a la paz como una situación que adormila a las personas y las vuelve débiles.

Por ejemplo, es posible entender a la paz como algo deseable, pero que necesita una mayor descripción porque, después de todo, el posible que exista una paz bajo la total sumisión de una de las partes (Stanford Encyclopedia of Philosophy), lo que no puede ser legitimado con facilidad —o bien puede existir una situación en la que más que paz existe una situación de confrontación suspendida entre enemigos. Son éstas situaciones en las que el belicismo podría parecer incluso razonable.

También, debe ser señalada la postura intelectual de movimientos guerrilleros y de terroristas, los que justifican la violencia como un método legítimo para su misión —la paz para ellos es indeseable.

Las discusiones acerca de casos reales, como la de la guerra de Irak, involucran posiciones de aprobación y rechazo dependiendo de las posturas que las personas tienen en el espectro del pacifismo, pero también están contaminadas por las preferencias políticas de quienes opinan —lo que produce un panorama de apariencia confusa e incomprensible. Una posibilidad de orden en las discusiones podrá venir del examen analítico de los aspectos prácticos y de valores que justifican las opiniones de cada persona en general y aplicadas al caso particular, sea una guerra o la aplicación de la pena de muerte.

Sería de gran ayuda, por ejemplo, evitar sesgos en las explicaciones, como el que contiene la entrada de “pacifismo” en Wikipedia Español (2 marzo 2008) que ocupa demasiado espacio dando datos sobre las protestas mundiales contra la guerra de Irak y pierde oportunidad para explorar el tema y sus sutilezas —debo suponer que el autor dio mayor prioridad a manifestar su posición que a explicar el tema.


ContraPeso.info es un proveedor de información e ideas que buscan explicar la razón de ser de sucesos económicos, políticos y sociales.


1 comentario en “Pacifismo: Una Definición”
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