Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Molesta, Pero Defiende
Selección de ContraPeso.info
1 octubre 1995
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: AmaYi
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La gana de reportar noticias malas es una defensa de los intereses del ciudadano. Las quejas son comunes y las repiten millares de personas. Dicen que los medios son amarillistas, que los periódicos se deleitan reportando lo negativo, que nunca han leído noticias buenas.

En esta carta usted encontrará una idea de Tocqueville, que le ayudará a entender el papel que juegan los medios de comunicación en nuestra vida, sobre todo los que reportan noticias. ¿Son los periódicos y los noticieros por naturaleza amarillistas, o son nuestros defensores ante el gobierno? ¿Cómo controlar el poder que tienen?

No son éstas preguntas sencillas de responder. Sin embargo, Tocqueville da respuestas razonables e inteligentes que pueden hacer cambiar nuestra forma de pensar. Alexis de Tocqueville (1805-1859), francés, funcionario del gobierno de su país, publicó en 1835 De la Démocratie en Amérique, un éxito de ventas. El libro es un producto de un, ahora famoso, viaje iniciado en 1831 por los Estados Unidos, con objeto de conocer el sistema penitenciario americano.

La obra fue mucho más que eso. Tocqueville escribió un clásico de todos los tiempos. El libro consultado para esta carta es Tocqueville, Alexis de (1978). LA DEMOCRACIA EN AMÉRICA. México. Fondo de Cultura Económica. 9681600916, 1978, pp. 198-205.

Las ideas de Tocqueville frente a la libertad de prensa deben entenderse siempre a la luz de su opinión sobre ella: quiere a la libertad de prensa por consideración de los males que evita más que por las bondades que produce.

Cree que de poderse encontrar una posición media entre la libertad de prensa y la servidumbre entera del pensamiento, él la seleccionaría, pero eso es un imposible. Se debe seleccionar entre tener o no tener libertad de prensa y de esas dos posiciones la mejor es tener libertad de prensa a pesar de los defectos que ella tiene.

En su primera consideración sobre la libertad de prensa, Tocqueville menciona el caso de ciertas naciones que pretenden ser libres, donde los gobernantes pueden violar la ley sin que haya posibilidad de juicio.

En estos casos, la prensa es la única garantía que queda de libertad y de seguridad del ciudadano. La prensa, donde ella es libre, constituye un límite al poder desmedido del gobernante.

Tocqueville asigna, por tanto, a la prensa un papel doble. Por un lado, los medios son una especie de tribunal de los gobernantes. Aunque el funcionario público no sea llevado a juicio legal a pesar de sus delitos, los medios exponen al funcionario ante un juicio de opinión pública.

El efecto de ese juicio de opinión pública es el de menos delitos por parte de los gobernantes que temen ser expuestos a la luz pública. La libertad de prensa tiene el efecto de aminorar las conductas indebidas del gobernante, al menos en alguna proporción.

Por otro lado, la libertad de prensa aumenta la seguridad del ciudadano. El ciudadano sabe que los medios pueden exponer públicamente los abusos de gobierno a los que él está expuesto. El ciudadano siente tranquilidad al saber que tiene un aliado al que puede acudir en caso necesario.

Tocqueville, pues, cree en la libertad de prensa como un mecanismo de defensa del ciudadano ante la posibilidad de abusos de la autoridad. Donde no hay libertad de prensa, el ciudadano sufre la opresión de la autoridad en mayor proporción que donde ella existe.

Otra de las consideraciones de Tocqueville para favorecer la libertad de prensa, a pesar de sus defectos, es su íntima relación con la democracia. Una sería incongruente sin la otra. La soberanía del pueblo y la libertad de prensa son dos cosas correlativas totalmente.

Disfrutar, por ejemplo, del derecho a voto y al mismo tiempo tener censura de los medios, es una situación absurda que no puede mantenerse mucho tiempo por la contradicción que implica. El voto universal concede a cada ciudadano el derecho a gobernar.

Este derecho exige el conocimiento de diferentes opiniones y puntos de vista necesarios para ejercer un voto informado.

Tocqueville trata un tema que es causa de enojo y preocupación entre muchos. Quienes ven a los medios reportando sucesos negativos, violentos, agitadores, esperan y anhelan una conducta más tranquilizadora de los medios. Éstas son las quejas de quienes lamentan que los periódicos sólo reporten lo malo.

Pero, ésa es la naturaleza de los medios, dice Tocqueville. La prensa tiene pasiones e instintos propios de ella, que son independientes del momento. Los medios, pues, son por esencia inquietos y hasta molestos. Presentan opiniones, noticias, eventos y editoriales que pueden no ser ni placenteros, ni cómodos.

Hablando de su época, Tocqueville dice que en Norteamérica la prensa tiene los mismos gustos destructores que en Francia y la misma violencia.

Pero tal es su defensa de la libertad de prensa que afirma que ese poder extraordinario, tan único por su mezcla de bienes y de males, permite la existencia de la libertad al mismo tiempo que apenas pueda mantenerse el orden.

Y obtiene una conclusión general sobre la libertad de los medios de comunicación. No hay un término medio deseable para seleccionar entre la servidumbre y el libertinaje.

Si uno quiere tener las enormes ventajas de la libertad de prensa, no hay más remedio que someterse a los males inevitables que ella produce. Solamente ilusos pueden intentar alcanzar ese punto medio imposible.

En su análisis de la prensa de Norteamérica, Tocqueville afirma que el poder de los periódicos es débil. Apunta una causa de esa falta de fuerza, la costumbre del ciudadano a escuchar diversos puntos de vista tratados incluso de manera inflamada.

Donde los ciudadanos están acostumbrados a escuchar variadas opiniones sobre asuntos públicos, el poder de la prensa es pequeño. Las personas reaccionan ante esas opiniones de manera cauta, porque saben que son sólo puntos de vista. Y ese poder es aún menor cuando hay prosperidad.

El poder de la prensa, por el contrario, es mayor donde la libertad de prensa es nueva, donde no hay costumbre de escuchar y respetar diferentes puntos de vista y donde no hay progreso material. Allí, las personas creen al primero que habla, sin mayor juicio ni razón.

Quien no vive dentro de ese ambiente de libertad de prensa no ha desarrollado el hábito de escuchar sin necesariamente creer lo que oye, y puede hacer caso del que más grita sin que intervenga la inteligencia, ni el juicio entre opiniones,

Otra de las causas de la debilidad de la prensa es expresada por Tocqueville a la manera de una ley física: todo poder aumenta en el monto en el que él se centraliza. Por tanto, la prensa será fuerte en la medida en la que se encuentre centralizada.

Será débil en la medida que esté fraccionada. Donde hay pocos medios, centrados en pocas manos, allí los medios serán poderosos. Donde los medios sean muy numerosos y su propiedad se encuentre fraccionada, allí los medios serán débiles.

El poder de los medios centralizados en pocas manos no tiene límites, es un enemigo con quien el gobierno puede hacer treguas pero frente al que le es difícil vivir largo tiempo, o con el que llegue a aliarse para beneficio mutuo y sacrificio del ciudadano.

Multiplicando el número de diarios se ha logrado neutralizar su poder excesivo. Los EEUU, dice Tocqueville, han hecho de la creación de un diario una tarea muy sencilla. No se requieren permisos, ni hay impuesto especial. Unos pocos suscriptores son suficientes para cubrir los gastos de un diario local.

Multiplicando el número de diarios se ha logrado neutralizar su poder excesivo. Con una gran cantidad de medios de comunicación independientes corren millares de opiniones. Unos pueden atacar a la autoridad al mismo tiempo que otros la defienden, todo con cientos de argumentos diferentes.

Ese gran número de medios, localizados por todas partes, hace circular la vida política en todos los ciudadanos. Estos se interesan así por los asuntos públicos más que en el caso de existir un menor número de medios. Además, el gran número de medios es un ojo siempre vigilante del gobierno, al que puede exponer ante la opinión pública.

Gracias a esos numerosos medios, el gobernante sabe que él comparecerá, aunque no lo desee, ante el ciudadano, en un juicio abierto. Gracias a la existencia de un gran número de medios, cada uno de ellos tiene muy poco poder, pero en conjunto son, después del ciudadano, la primera potencia.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



1 comentario en “Molesta, Pero Defiende”
  1. ¿Quién miente? « Economía Posible




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