Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Diferencia de panoramas
Selección de ContraPeso.info
1 noviembre 2001
Sección: EDUCACION, Sección: AmaYi
Catalogado en:


Existe una enorme cantidad de temas sociales, políticos y económicos, en los que parece una misión imposible lograr acuerdos. Por ejemplo, la pena de muerte, defendida por unos y censurada por otros; el pacifismo, igualmente, es visto con admiración por unos y con reproche por otros.

Desde luego, esas diferencias en las opiniones tienen raíces más profundas de lo que suele pensarse. Es precisamente en esas profundidades donde está el origen y la causa de las diferencias de opinión. La valiosa contribución de Sowell es señalar este fenómeno y proponer una explicación razonable: allá en el fondo, en la parte que no se ve del iceberg, hay en la realidad dos visiones y de ellas dependen las opiniones que cada persona manifiesta en la superficie.

La obra consultada para esta carta es el libro de Sowell, Thomas (1987). A CONFLICT OF VISIONS. New York. W. Morrow. 0688069126, chapter seven, pp. 141-150. Es una lectura muy recomendable para quienes desean tener panoramas globales.

Sowell propone la existencia de dos visiones sobre los hombres, la Amplia y la Restringida. Dependiendo de cuál de ellas sea la preferida, será la opinión concreta en casos específicos. Para comprender la totalidad de esas visiones es conveniente leer el libro de Sowell. Lo que esta carta intenta es ver únicamente el efecto concreto de esas dos visiones en las cuestiones relativas al poder.

Existen en las mentes de las personas dos maneras de entender a la naturaleza humana, a las que el autor llama Amplia y Restringida.

No se intentará explicar aquí esas dos visiones en su naturaleza, sino exclusivamente ver sus implicaciones en lo que se refiere a la guerra y al crimen.

En esta carta serán llamadas Visión A y Visión R, sin sostener la superioridad de una sobre la otra; simplemente son diferentes.

En un plano general, la Visión A concede al poder en la sociedad muchas de las razones de todo lo bueno y malo que en ella sucede. Tienen la Visión A, por ejemplo, quienes explican lo malo que existe como una consecuencia del poder económico, político o militar.

Por otro lado, quienes poseen la Visión R colocan menos importancia en el ejercicio del poder y explican lo que sucede en una sociedad poniendo atención en los procesos, sin que existan necesariamente intenciones finales de alguien en concreto.

Eso que suena tan abstracto al principio tiene aplicaciones muy concretas. Por ejemplo, en las opiniones sobre la guerra cada una de las dos visiones se manifiesta con opiniones y posiciones muy diferentes.

Para la Visión A, la guerra es algo causado por la falta de comprensión y comunicación; hay sentimientos irracionales en la guerra.

Quien es partidario de la Visión A apoyará medidas como las siguientes para evitar los conflictos bélicos: mejorar la comunicación entre las naciones en conflicto, evitar las palabras y discursos de tono beligerante, limitar la producción de armamentos, evitar la formación de alianzas militares, reducir los sentimientos de patriotismo y nacionalismo, dar a los intelectuales un papel protagónico e intentar la negociación con los enemigos potenciales.

En pocas palabras la Visión A se esfuerza por encontrar las razones y causas de la guerra. Por su parte, la Visión R busca descubrir lo contrario, las razones y causas de la paz.

Entre quienes tienen la Visión R, la guerra es una acción racional cuando alguien espera sacar provecho de ella; puede tratarse de cálculos erróneos, pero eso no le quita lo racional.

Los medios de la Visión R para reducir el peligro de guerra explican muy bien el contraste entre ambas visiones.

Para disminuir el riesgo de guerra, según la Visión R, es necesario tomar acciones como éstas:  tener alianzas militares y elevar la producción de armamentos, para aumentar el costo de hacer la guerra, lo que es una disuasión;  informar a  la población sobre las amenazas y peligros, promover sentimientos de patriotismo y de convicción, lo que significa también una elevación del costo de hacer la guerra; confiar menos en el diálogo con el enemigo y más en hacerle saber de las propias capacidades bélicas; negociar, pero sin conceder posiciones que alienten amenazas futuras; y confiar más en los sentimientos generales de la población que en las opiniones de los intelectuales y moralistas que suelen ser frecuentes víctimas de modas y palabras vagas.

El entendimiento de cada una de esas dos visiones puede ser ampliado si se ven las consecuencias de cada una de ellas en otro tema, el crimen.

Las dos visiones repudian y rechazan la conducta criminal, pero al entender de manera diferente a la naturaleza humana poseen diferencias quizá irreconciliables en sus propuestas para remediar la criminalidad.

La preocupación central de quienes tienen la Visión A es el encontrar las causas subyacentes del crimen. Quienes tienen la Visión R piensan diferente; para ellos el crimen es algo más sencillo, pues se trata simplemente de personas que comenten acciones en las que anteponen sus intereses personales a los de los demás.

Para la Visión R no hay un interés especial en encontrar ocultas razones y raíces que tal vez no existan; las cosas son más sencillas para la Visión R.

Quienes sostienen la Visión A encuentran muy difícil entender las razones por las que una persona se convierte en criminal; la explicación del crimen la encuentran en razones ajenas a los criminales mismos, por ejemplo, la pobreza o el desempleo.

Su conclusión es muy lógica: para combatir al crimen hay que combatir primero a la pobreza, o al desempleo, o a cualquier otra situación social que se piense sea la razón de la criminalidad, tal vez la violencia en los medios.

Es natural que la Visión R entienda las cosas de otra manera muy diferente. Quienes tienen la Visión R rechazan al crimen usando razones éticas y aplicando un sentido moral; entre ellos importan más las cuestiones de honor personal.

La Visión R no está de acuerdo con lo que sostiene la Visión A, la que cree que la naturaleza humana es en esencia ajena a las acciones criminales y que en última instancia el criminal es una víctima también de algún mal social.

Nada de eso, la Visión R entiende que en la sociedad se dan situaciones abundantes que incentivan la criminalidad. La solución del crimen está por tanto en crear incentivos negativos al crimen, como las penas de cárcel e incluso la pena de muerte, que sería algo monstruoso para la Visión A; pero para la Visión R es algo lógico y racional.

La Visión R, además, da gran énfasis al mantenimiento de códigos éticos y morales que deben ser inculcados en cada nueva generación. La Visión R, lógicamente, da una gran importancia a la educación moral en cada nueva generación, pues sólo con ella los ciudadanos aprenden a respetar los intereses de terceros.

La Visión A no da esa importancia a los códigos éticos y se concentra en atacar los males sociales que ella piensa son la causa de la criminalidad.

Si todas las demás cartas de Ama-Yi® suponen que su lector se beneficiaría de la lectura completa de la obra seleccionada, en el caso del libro de Sowell esto es primordial para comprender las diferencias de esas dos visiones. Sea lo que sea, el mérito muy grande de este autor es el habernos dado una explicación que nos ayudará a entender la próxima conversación en la que alguien manifieste una posición diferente a la nuestra.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



1 comentario en “Diferencia de panoramas”
  1. Excesos de los Intelectuales | Contrapeso




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