Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Engañarnos Intencionalmente
Eduardo García Gaspar
2 agosto 2002
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hace un par de semanas o más asistí a un curso de tres días en el que se trataron cuestiones relacionadas con el crecimiento económico.

Fue un buen curso y en él sucedió una cosa que me encantaría compartir con usted, si es que no tiene nada mejor que hacer… como examinar el expediente legal de Gloria Trevi… en portugués.

Uno de los expositores, economista, mencionó un concepto básico, el de la distorsión de los precios y lo negativo que eso resulta. Pongo un ejemplo muy clásico.

Un gobierno, como el nuestro, decreta un impuesto especial a los autos nuevos y, más aún, un impuesto especial a los autos que superan cierto precio. Ésta es una distorsión de la realidad, los autos nuevos elevaron su precio artificialmente y los carros de lujo aún más.

De no existir esos impuestos, esos carros costarían menos. La distorsión puede ser al revés, es decir, puede reducir los precios. Por ejemplo, un gobierno puede comprar cosechas de maíz a un precio de garantía a los agricultores y posteriormente vender ese maíz a precios más bajos a los consumidores.

En este caso, ninguno de los precios es real, ni el que se paga a los agricultores, ni el que pagan los clientes, que es más bajo.

Allá en el rancho, cuando alguien distorsiona la realidad, dicen muy claramente que está diciendo mentiras. En otras palabras, los precios distorsionados por la intervención del gobierno son mentirosos, falsos, ficticios, espurios y toda esa serie de calificativos que se usan para expresar un engaño.

El punto, consecuentemente, es muy lógico: no se puede cimentar una actividad económica sana sobre mentiras y engaños. Y si se intenta, las cosas no van a salir bien.

Bueno, pues le digo que ese expositor mencionó ese concepto de distorsionar los precios y que ello ocasiona malas decisiones. Tenía toda la razón el expositor.

Lo que me llamó la atención fue la reacción de uno de los participantes en el curso, quien dijo que los subsidios a los agricultores son buenos porque mantienen la paz social, como se ha demostrado en Francia, donde los agricultores reciben cuantiosos subsidios y por ello no hacen protestas contra el gobierno.

Eso que dijo el participante es francamente tonto.

Imagine usted a una nación que es presa de los agricultores que reciben dinero del gobierno a cambio de no hacer protestas.

El gobierno les paga sus cosechas a precios superiores a los que recibirían en un mercado sin intervención, lo que significa que el consumidor paga más por los productos cosechados… o cuando los compra directamente o cuando paga impuestos. Y, desde luego, eso tiene otras consecuencias en otras partes.

Por ejemplo, un país menos rico que Francia que puede exportar a ese país productos agrícolas más baratos, pero no puede porque los agricultores franceses protestarían contra la apertura de su mercado. Eso daña al país que puede exportar y a los consumidores franceses, todo en beneficio del pequeño grupo de agricultores franceses.

Le digo, las mentiras producen malas decisiones. Usted no puede construir una casa que dure si el ingeniero decide distorsionar el peso de los materiales o el cálculo de su resistencia.

Igualmente, usted no puede tener una economía sana construida sobre bases de precios distorsionados. Piense usted por ejemplo en la contaminación ambiental, en buena parte producida por los autos.

Cuanto más viejo es el auto, más contamina. Sería de lo más razonable que para remediar eso se promoviera la compra de carros nuevos, no digo bajándoles el precio artificialmente, sino simplemente vendiéndolos sin impuestos extras.

Pero no, gracias a esos impuestos extras que reducen la demanda de los autos nuevos, que son los que menos contaminan, la contaminación ambiental es peor de lo que pudiera ser.

Le digo, las cuestiones económicas son de simple sentido común. Cuando el gobierno distorsiona un precio hacia arriba o hacia abajo, usted estará trabajando bajo condiciones irreales y mentirosas que no pueden ser cimiento de crecimiento sólido.

Aunque esos precios se vean como benéficos para las causas populares, las mentiras lastimarán eventualmente a todos. Sí, a todos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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