Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Gobernantes y Pizzas
Eduardo García Gaspar
22 noviembre 2002
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Cuando usted pide una pizza para ser entregada en su casa y no le agrada lo que comió, a la siguiente vez usted pide otra marca de pizza, o incluso puede pedir que le lleven a su casa ya no pizzas, sino comida china o lo que usted quiera.

Más aún, a sus vecinos les puede encantar la pizza que a usted le disgusta y disgustar la comida china que a usted le fascina.

En esa situación, todos viven bien, pidiendo lo que les gusta y cambiando de comida las veces que quieren.

Pero en política, ese mundo que satisface variedad de gustos y permite cambios instantáneos de preferencias no existe.

Hace poco escribí acerca de mi seria preocupación acerca de la Mercadotecnia Política y sus potenciales serias consecuencias en el bienestar de cualquier comunidad.

Insisto en el tema porque me parece un tema ignorado por todo, incluyendo a los mismos practicantes de ese tipo de Mercadotecnia.

Déjeme comparar a un candidato político con una pizza, aunque eso pueda ser un insulto a la pizza. Usted puede comprar una pizza hoy y mañana otra y pasado mañana aún otra diferente.

Todos los días puede cambiar de pizza si lo desea. Pero si usted “compra” un candidato, no lo va a poder cambiar en varios años. Incluso en una situación extrema usted puede vender hoy el carro que compró ayer.

Pero no va a poder cambiar de candidato ganador a un puesto de elección pública. Sigo con la comparación.

Usted puede comer una pizza con jamón y champiñones. Y su vecino puede comer otra pizza, una con piña y jamón, que es la que más le gusta a él. Ninguno de los dos, ni su vecino ni usted, impone sus gustos al otro.

Pero cuando gana un candidato en una campaña política, él es impuesto a los todos, que es igual a imponer a todos las pizzas de queso con peperoni sólo porque resultaron las más populares.

Estas diferencias hacen que la Mercadotecnia Política sea en extremo diferente a la Mercadotecnia Comercial.

De hecho hacen que la Mercadotecnia Política sea una herramienta que por diseño propio pone nula atención en la calidad del candidato que la usa.

Sí, lo que estoy diciendo es que existe en la naturaleza de la Mercadotecnia Política un defecto serio y grave en extremo, el de no preocuparse por la calidad del producto que vende, es decir, por la calidad del candidato.

Sigo con las pizzas. Cuando usted vende pizzas va a tener una preocupación constante por la calidad de su producto.

Parte esencial de su mercadotecnia va a ser la calidad de la pizza que usted hace para que ella tenga valor ante el cliente potencial. Por diseño, la mercadotecnia de sus pizzas va a considerar la calidad de ese producto. La razón de esto es la capacidad del cliente para cambiar de pizza en cualquier momento y decidirlo individualmente.

En un mercado libre de pizzas no hay posibilidad de tener un monopolio que dure varios años y que obligue a todos comer las pizzas que usted hace.

Ahora voy con los candidatos. Cuando usted “vende” a un candidato no se va a preocupar mucho por la calidad de ese candidato. No se va a preocupar porque toda su atención se dedicará a ganar las elecciones, ya que al ganarlas usted a forzar a todos el “consumo” de ese candidato durante varios años sin que su calidad importe en absoluto.

Sería como que un día determinado todos votaran acerca del tipo de pizza que todos van a comer durante los siguientes seis años e impusieran su voluntad la mayoría de las personas. Esto hace a la Mercadotecnia Política una herramienta muy diferente a la Mercadotecnia Comercial.

La diferencia es grave. Usando a la Mercadotecnia Comercial usted integra dentro de su proceso consideraciones sobre la calidad de su producto, sean pizzas o cervezas, da lo mismo.

Pero cuando se aplica la Mercadotecnia Política, la calidad del producto no está integrada en sus consideraciones, pues todo lo que le preocupa es ganar un día determinado a la mayoría de los electores y después de eso ya nada se puede hacer… la calidad del candidato no va a ser una variable para que él deje el puesto. Su tendencia será a mentir, sin que necesariamente lo haga.

Gracias a la mercadotecnia, por tanto, vamos a tener un mundo con peores gobernantes y mejores pizzas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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