Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Futuro Llegó Ayer
Eduardo García Gaspar
20 octubre 2003
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
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Una revista Fortune, de hace varios meses, trató el tema del outsourcing. Tomo algunas ideas de allí y agrego unas mías sobre el tema.

Comienzo por el principio, para lo que debemos aceptar que la idea central detrás del outsourcinges muy simple: es la respuesta a la pregunta de dónde se puede hacer el trabajo con más eficiencia. Y su respuesta es lógica.

El trabajo debe hacerse donde sea más eficiente realizarlo. En tiempos idos, cuando la transportación era primitiva, la respuesta era obvia. El trabajo debía hacerse allí mismo, donde estaba el negocio. Pero ya no más. En estos momentos de comunicaciones globales, el trabajo puede hacerse literalmente donde sea.

En 1999, por ejemplo, visité una empresa americana, en Atlanta, cuya contabilidad y procesos administrativos, que eran enormes, se realizaba en Filipinas. Esa empresa no es la excepción. Son buenas noticias para todos.

Una persona de Procter & Gamble, citada por la revista, puso el asunto en pocas palabras, “Tu reporte de gastos no tiene que ser procesado por alguien en el mismo edificio. Puede serlo en otro país mientras se tenga acceso a la misma red”.

Esa empresa ha ahorrado mil millones de dólares haciendo trabajo de oficina en Costa Rica, Filipinas e Inglaterra. Eso es una ventaja de costos. La idea es, desde luego, usar con mayor eficiencia los recursos. Pero el outsourcing va más allá, porque también puede lograr incrementos de calidad, lo que afirma el artículo, se logra con frecuencia.

Un ejemplo de eso es una empresa para la que resultaba ineficiente hacer seguimientos de cuentas por cobrar atrasadas para clientes con saldos menores de mil dólares. Ahora lo puede hacer, gracias al outsourcing hecho en la India.

Digo que éstas son buenas noticias para todos, dados los mayores índices de eficiencia que así se logran en el uso de recursos.

Todos ganamos cuando recursos escasos se usan con mayor productividad. Y sin embargo, el panorama no es del todo rosa. Hay piedras en el camino. Piedras iguales a las que se le pusieron a la mecanización de las industrias y al desarrollo de nuevas tecnologías.

Me refiero a los miedos al desempleo nacional. Bien me puedo imaginar a muchos queriendo impedir que el trabajo hecho en el país A se vaya al país B. Esto es más o menos lo mismo que la queja de que las máquinas hiladoras causarían un desempleo pavoroso en el siglo 19.

O la predicción de que las computadoras dejarían en la calle a cantidades masivas de trabajadores. Después de todo, el panorama es maravilloso. Muchos trabajadores están ahora en la posición de seguir viviendo en su país, sin necesidad de cruzar ilegalmente las fronteras, y prestar sus servicios en otro país.

Esto es un gran efecto igualador de la tecnología a nivel global. Para las empresas, por tanto, el futuro llegó ayer y más les vale quitarse de la mente esas nociones que dicen que el trabajo debe hacerse siempre dentro de la planta o el edificio, en días laborables, y con horario fijo.

Porque al final de cuentas la última de las decisiones empresariales es la misma de siempre. ¿Cómo puedo usar mis recursos con mayor eficiencia?

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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