Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Gobierno o el Ciudadano
Eduardo García Gaspar
10 octubre 2003
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Una buena parte de las reformas buscadas en México tienen en el fondo la dualidad de escoger quién puede manejar mejor las cosas, el gobierno o los ciudadanos.

Eso es lo que yace en la raíz de la reforma energética que está dirigida a aceptar o no la inversión privada en electricidad y petróleo.

Son asuntos que se refieren a lo que conocemos como privatización.

Ese término no es otra cosa que el poner sobre la mesa quién debe ser propietario de las plantas productoras de esos bienes.

Así de sencillo y por serlo, es fácil decidir que lo mejor que puede pasar es la privatización de las empresas, de todas, pues lo único que justificaría la existencia de empresas bajo control gubernamental sería el aceptar que los monopolios son mejores que los mercados libres, que los gobiernos son mejores administradores que los ciudadanos y que esos ciudadanos no son libres.

Es decir, el aceptar que el gobierno se reserve para sí mismo ciertas áreas de actividad económica equivale a limitar derechos individuales, lo que en otros campos sería considerado una violación de los derechos humanos. Me explico.

Si por decreto oficial los medios noticiosos no pudieran reportar noticias sobre empresas eléctricas, eso sería considerado una trasgresión de la libertad de expresión. Y, sin embargo, lo mismo ocurre cuando a las personas particulares se les impide crear empresas eléctricas. No hay diferencias en la esencia de ambas situaciones.

La existencia de monopolios de ese tipo en México es una violación de la libertad humana, flagrante y descarada. Hay además otras razones para apoyar la privatización de esas industrias, razones ya de índole práctica y no filosófica ni moral.

La existencia de áreas económicas reservadas para el gobierno necesariamente supone que la competencia es negativa, por lo que sería lógico admitir que la competencia desapareciera también de otras industrias para establecer en ellas monopolios.

Un gobierno que establece monopolios exclusivos para él, por lógica absoluta, piensa que la competencia es mala. Y si piensa así, lo racional sería erradicar a la competencia de las demás ramas económicas.

En la realidad, desde luego, sabemos que los mercados libres con todos sus defectos funcionan mejor que los monopolios estatales, al establecer mecanismos automáticos de protección al consumidor y de mejor uso de recursos.

Otra hipótesis subyacente a la existencia de monopolios estatales es el creer que los gobiernos son mejores administradores que los ciudadanos normales. La realidad desmiente esto, pero también la teoría.

Un administrador de un monopolio estatal no tiene frente a sí los incentivos de eficiencia en el manejo de los recursos que administra, pues su desempeño no responde a estados de pérdidas y ganancias, sino a motivaciones políticas personalistas y partidistas.

La cosa empeora al aceptar que la única posibilidad para crear un monopolio es el uso de la fuerza del gobierno: la autoridad usará la coerción para impedir físicamente que cualquier ciudadano abra una empresa de petróleo, por ejemplo.

Visto del otro lado, el gobierno usará la fuerza contra quien sólo intenta trabajar en una actividad que no viola ningún derecho ajeno.

Las reformas en las industrias energéticas de México ponen en la mesa de la discusión no solamente aspectos políticos, sino cuestiones realmente de fondo. En esas reformas se está discutiendo si el estado debe suplantar al individuo en cuestiones que él puede realizar. Es decir, se viola la idea de subsidiariedad. Esto es grave.

Pero queda un asunto por resolver. Si la existencia de monopolios estatales no tiene fundamento alguno, debe explicarse la razón por la que se niega la privatización.

Esa razón es sencilla de establecer: quienes no aceptan la privatización de esos monopolios, en el fondo, derivan beneficios personales de su existencia. Esos beneficios son monetarios desde luego, pero también pueden ser políticos y de poder.

En la práctica el asunto es tan complicado que más que una reforma se debería establecer un plan de varios años para abrir gradualmente esos monopolios al ciudadano privado.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras