Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Relativismo, una Explicación
Eduardo García Gaspar
30 julio 2004
Sección: Sección: Análisis
Catalogado en: ,


Durante mis clases y en algunas otras circunstancias, he encontrado estudiantes y personas que sin darse mucha cuenta de ello, sostienen tesis relativistas.

Es a ellos a quien se dirige principalmente este documento.

Hace ya tiempo, en una de las clases que he dado, surgió el punto del relativismo. Uno de los alumnos lo expresó con estas palabras aproximadas,

“yo tengo mi manera de pensar y usted tiene la suya, cada quien piensa diferente y en eso no hay problema, cada quien tienen su verdad”.

La tesis sostenida por ese alumno, quizá con escasa conciencia, es sencilla de entender: no hay verdades absolutas, cada quien piensa que lo que quiere y todos están en lo correcto. Si alguien cree que es legítimo comprar discos piratas y otro piensa lo contrario, según ese estudiante, ambas personas tienen razón.

Toda opinión, por tanto, es verdadera. La opinión que sea, no importa cuál, así sea la más alocada, debe tomarse como la mejor posible.

En esta historia simplificada, le respondí al alumno que entonces haría lo que yo quería hacer, puesto que mi verdad era cierta; lo que yo deseaba era reprobar a todos los alumnos que estuvieran vestidos con una camisa negra, como la de ese alumno.

Ir vestido de negro era mi criterio para reprobar a los alumnos. Ésa era mi verdad y él debía respetarla aceptando una calificación inferior a 70.

Desde luego, el alumno hizo un gesto de desaprobación, sin entender mucho lo que pasaba, ante lo que pudo percibir como injusto o al menos no consistente con su expectativa de obtener una calificación basada en exámenes y no basada en los colores de su ropa.

Es decir, sin quererlo, él estaba reconociendo que había un criterio que no era relativo ni subjetivo, ni dependiente de mis ideas o de las suyas, para dar una calificación.

Antes él había dicho que cada quien tiene su verdad, pero cuando yo le dije cuál era mi verdad, él protestó contra “mi verdad”. Aún así, me parece que el estudiante no comprendió el error de razonamiento que estaba él cometiendo. Si él argumenta que reprobarlo por usar una camisa negra es injusto, eso necesariamente indica que él cree que mi idea de hacerlo por esa razón es errónea y que “mi verdad” no era correcta.

Para pensar que calificar sobre la base del color de la ropa es erróneo se necesita un criterio que es externo a lo que yo pienso y a lo que él piensa, alguna idea que se considere válida, verdadera, aceptada y de aplicación universal.

En otras palabras, es falso eso de que cada quien tiene su verdad. Cada quien tiene sus ideas y sus opiniones, pero eso no significa que esas ideas sean verdaderas ni ciertas.

Éste es el problema del relativismo, manifestado en la noción de creer que lo que cada persona piensa es una verdad y que por tanto no hay verdades absolutas. El relativismo es una noción sencilla de negar con tan sólo acudir al muy usado ejemplo de entender que dos más dos son cuatro y que eso es una verdad absoluta y universal.

Por más que alguien quiera creer lo contrario, será falsa su creencia. Sin embargo, a pesar de que sea sencillo probar que el relativismo es falso, esa noción persiste y tiene una cierta popularidad.

El engaño del relativismo es el de proponer que no existen principios absolutos. De acuerdo con esto, respetando la “verdad propia” de cada individuo, todas las acciones de toda persona deben ser sin excepción consideradas válidas y aprobadas.

Por ejemplo, un vecino puede entrar a nuestra casa y llevarse el televisor sin que eso sea considerado una acción mala. El daño causado por el robo tendría que ser aceptado por todos porque ésa es la verdad del vecino, la de entrar a casas de otros y llevarse lo que necesita sin pagar.

Igualmente, si el relativismo fuera admitido, un alumno tendría que aceptar como legítimo el robo de su computadora cuando ese robo sea hecho por una persona para la que su verdad sea robar como un medio válido de vida.

También, el estudiante tendría que admitir como válidas las calificaciones dadas por un profesor sobre la base del color de la ropa que usa, por otro profesor sobre la base del uso de tatuajes y por otro sobre la base de lecturas hechas y comprobadas.

Será natural que el estudiante al que le fue robada su computadora o que es evaluado sobre bases extrañas, vea esos actos como negativos, incluso cuando él sostenga la idea de que no hay verdades absolutas. Protestará, se sentirá mal ante el robo y lastimado por sus malas calificaciones, con lo que incluso creyendo que no hay verdades absolutas estará reconociendo que sí las hay.

Sin quererlo, estará aceptando que existe un criterio absoluto que indica que el robo es reprobable y que las calificaciones deben darse sobre otras cosas que no son el color de la ropa o el número de tatuajes.

Es la aceptación de principios absolutos como el de respetar a la propiedad privada o como el de calificar sobre la base del conocimiento real del alumno. Si se reconocen principios como esos, necesariamente se debe reconocer que pueden existir otros principios absolutos también.

¿Cuál es la razón por la que algunas personas creen que las ideas son relativas y cada quien tiene su verdad? Quizá sea por un mal definido concepto de libertad, por un énfasis alocado en la independencia personal, o por alguna otra razón, como la inexperiencia o impreparación personal.

No lo sé con seguridad, pero lo que sí sé es que el más arduo defensor del relativismo va a protestar cuando alguien le arroje una piedra a la cabeza, cuando su auto sea robado, o cuando un amigo suyo sea asaltado. Si algo así le sucede a ese relativista, él va a reaccionar como el más profundo defensor de los valores absolutos.

Una fuente que suele alimentar al relativismo, además de una mala entendida libertad, es la realidad de culturas y comunidades en diversas partes del mundo con una variedad de creencias.

Si bien existe un acuerdo esencial sobre lo bueno y lo malo en casi todas las culturas, debe reconocerse que entre ellas no hay acuerdos totales. Esto ha servido, en parte, para hacer creer que no hay ideas absolutas acerca de la moralidad y de la ética.

Esto es un error, pues muy fácilmente puede comprenderse que si bien dos culturas tienen creencias diferentes en cuanto, por ejemplo, al sexo, lo que esas dos culturas hacen es expresar sus opiniones al respecto .

La Antropología no es el estudio de valores morales como sí lo es la ética y la moral. Encontrar dos culturas con normas sociales opuestas no puede hacer concluir que ambas normas son moralmente válidas.

El relativismo, por ejemplo, haría perfectamente justificables los gobiernos de Hitler, Pol Pot y Stalin y los genocidios que ellos realizaron.

Si se acepta que cada quien tiene una verdad y que esa verdad relativa y personal es legítima, necesariamente debe llegarse a la conclusión de que es moralmente aceptable el tener campos de concentración para condenar allí al que sea que se oponga a la verdad del gobernante, como en esas dictaduras.

Si se acepta que el relativismo es cierto, se abandona por consecuencia lógica toda posibilidad de defensa de ideales como la democracia, la libertad de expresión y el bienestar de las personas.

Peor aún, la aprobación del relativismo implica, por necesidad lógica, la imposibilidad de reprobar actos de corrupción, robos, asesinatos, secuestros y otras conductas de similar naturaleza. Si el relativismo fuese válido, no habría manera de reprobar la conducta del secuestrador que mata a su víctima, pues él alegaría que ésa es “su verdad” y que merece ser respetada por todos.

El relativismo, como se dijo antes, es sencillo de demostrar como una noción falsa. Las siguientes son algunas maneras de ver la incongruencia del relativismo y, por lo tanto, su falsedad.

Cuando una persona sostienen que todo es relativo está utilizando una afirmación que es absoluta. Si lo que dice es cierto, esa afirmación también es relativa y por eso mismo es falsa. Para probar que todo es relativo se ha requerido utilizar una idea absoluta, con lo que se acepta que el relativismo es al menos incongruente, pues necesita usar un razonamiento absoluto para negar lo absoluto.

Lo mismo sucede con la persona que dice que no hay verdades universales. Eso que está afirmando es, por definición, un verdad universal. Es decir para negar que existen valores universales se está usando una aseveración universal. No tiene sentido.

• El relativista puede sostener también que todas las generalizaciones son erróneas, lo que es en sí misma otra generalización. No tiene sentido usar una herramienta para probar que esa herramienta no existe.

Algunos relativistas dicen que no se debe ser dogmático, que los que creen en valores absolutos son dogmáticos y que tratan de imponer sus creencias en los demás. Eso alegan, pero ellos hacen lo mismo de lo que se quejan: están tratando de imponer su idea de que no hay que ser dogmático en los demás y por eso ellos mismos son dogmáticos. Su dogma es que no hay dogmas.

• Hay personas que dicen que la verdad es sólo cuestión de opiniones, pero resulta que eso que dicen tiene que ser necesariamente sólo una opinión. Consecuentemente lo que afirman no tiene sentido.

Otros argumentan que las verdades son imposibles de conocer, pero lo que dicen intenta ser una verdad y así se niegan a sí mismos. Es decir, cuando alguien dice que no es posible conocer a la verdad eso que afirman es en realidad una verdad que sostienen, la de no poder conocer la verdad.

Y peor aún, cuando alguien dice que no existen los absolutos, ellos están usando una aseveración absoluta. El sólo decir que no existen principios absolutos es una afirmación absoluta.

El problema del relativismo no es únicamente el ser ilógico, sino el de hacer creer a las personas que pueden hacer legítimamente lo que cada una quiere sin que en ello haya una consideración moral.

Puedo emborracharme, puedo drogarme, puedo copiar los trabajos, puedo tener relaciones sexuales con varias personas, puedo hacer lo que se me antoje porque no veo nada malo en ello, ya que cada quien tienen su verdad.

Entonces, el relativismo descubre una faceta terrible: él es ilógico, irracional y tonto, pero a pesar de eso se utiliza como una excusa para justificar actos reprobables. Es decir, mucho de la defensa del relativismo puede deberse a que él sirve de pretexto para justificar acciones negativas.

Por ejemplo, un joven que bebe en exceso y defiende esa conducta suya argumentando que según él nada malo hay en eso, está cometiendo un error muy básico de razonamiento, pero además está usando una excusa para justificarse a sí mismo.

Posiblemente esto explique algo de la popularidad del relativismo, porque sirve como defensa o pretexto para hacer lo que a uno se le antoje.

Cualquier acto puede ser defendido usando como justificación al relativismo. Todo exceso y acción negativa es aceptada como algo justificable por el relativismo y, no sorprende que quienes realizan esas acciones sean los más arduos defensores del relativismo.

Igualmente, alguien puede argumentar que si un cierto acto reprobable es realizado por muchos, ésa es una justificación para él realizarlo también. Por ejemplo, si se piensa que la corrupción es una costumbre generalizada en algún lugar, el relativista justificará también ser él corrupto porque todos los son.

La violación generalizada de un principio ético no es una justificación válida para cometer algo que es inválido, pues eso conduciría al relativismo otra vez: habría sociedades en las que ser corrupto es positivo y sociedades en las que no lo sea.

Las sociedades pueden tener hábitos o costumbres distintos, pero eso no cambia la realidad de que existen principios absolutos.

En un estudio estadístico, por ejemplo, de investigación de mercados, de los que he visto muchos en mi vida, se usan mediciones estadísticas como promedios, desviaciones estándar y otras fórmulas. Un promedio es un cálculo absoluto y consiste en sumar los valores de todas las observaciones para luego dividir ese total entre el número de esas observaciones.

Eso es un promedio y no hay manera de decir que se trata de una cuestión relativa; nadie puede argumentar en contra de eso, diciendo que para él un promedio no es eso, sino otra cosa subjetiva para él.

Esto sucede y es fácilmente entendible en todas las ciencias y tecnologías. Si existen valores y principios absolutos en esos campos, no hay razón por la que ellos no existan en otros terrenos, como la ética, la moral o el estudio en general del ser humano.

Sin embargo, quien inicia sus actividades de estudio en terrenos científicos es fácil presa de una actitud relativista cuando enfrenta tantas y tan variadas opiniones.

Las ardientes discusiones entre partidarios del socialismo y del liberalismo son un ejemplo claro de una situación que puede hacer pensar al primerizo en la posibilidad de que no existan principios y valores absolutos. Debe esa persona entender una situación inevitable.

Los humanos no nacemos con conocimientos ciertos y totales; los humanos debemos descubrir los principios y valores que rigen nuestro mundo, como la Ley de la Gravitación Universal, o la manera de realizar una correlación múltiple, o las fórmulas de resistencia de materiales que deben usarse para construir un puente sólido.

En este avance de conocimientos es natural y lógico que se tengan diferentes opiniones a pesar de que existan valores y principios absolutos.

Lo que sucede es que al estar en el proceso de descubrirlos es lógico que se tengan distintas versiones… hasta que la comprobación real llega a demostrar su verdad absoluta.

Por eso es más sencillo aceptar las verdades absolutas en terrenos que tienen la ventaja de contar con mecanismos de pruebas y experimentos, que en los campos en los que la experimentación y ese tipo de demostración no es posible, como la Ética e incluso la Economía.

El hecho de que las demostraciones físicas no sean sencillas o sean del todo imposibles, no es un argumento para negar que no hay principios absolutos en ciertos campos. Las controversias y los altercados producidos en terrenos como la Economía, por ejemplo, entre las tesis de Marx y los razonamientos de la Escuela Austriaca, no deben llevar a la idea de que cada quien tiene su verdad.

Esas querellas académicas son pasos necesarios en el proceso de arribo a un conocimiento cierto y absoluto.

Es, por tanto, una tentación siempre presente el caer en el error de pensar que la falta de acuerdos en algún terreno es una prueba que demuestra que el relativismo es válido.

Esta tentación es fácil de anular cuando se piensa en los adelantos científicos que antes estaban en proceso de discusión y que ahora son aceptados; el funcionamiento del telescopio, que ahora nos tomamos como válido, no fue aceptado por muchos en el principio. Eso mismo está sucediendo ahora en muchos terrenos y no es causa sólida para aceptar al relativismo.

Quien se encuentra en sus primeras incursiones en un campo como el de la Economía o la Política, se verá casi de inmediato expuesto a controversias en casi todos los asuntos, por ejemplo, en las posiciones de los defensores y los detractores del libre comercio, los mercados libres, la fijación natural de precios y demás.

El que se den esas controversias es natural, pues expresan diferente opiniones y juicios por parte de cada persona en un campo en el que no es sencillo ver principios aceptados y absolutos… lo que no quiere decir que no existan.

Por último, una reflexión sobre este tema no puede ignorar a la libertad. Sin duda alguna debe aceptarse como un valor absoluto esa cualidad del ser humano. Somos personas libres y esa libertad significa que podemos realizar conductas malas, pero no significa que debemos hacerlas.

Es decir, la libertad pone al ser humano frente a la decisión de actuar de manera positiva o negativa y le da responsabilidad sobre la decisión que tome.

Necesariamente la libertad lleva en sí misma la idea de responsabilidad y lo que hace el relativismo hace es retirar esa responsabilidad dejando incompleta a la libertad para convertirla en el poder hacer todo lo que se antoje, sin limitaciones y, necesariamente, sin usar la razón para ver las consecuencias de los actos humanos.

Es decir, apoyar al relativismo significa irremediablemente dejar de pensar sobre las consecuencias de los actos personales y es, por tanto, una negación de la libertad.

Post Scriptum

En ContraPeso.info: Relativismo Moral existe más material sobre el tema. También en ContraPeso.info: Relativismo Cultural.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



4 Comentarios en “El Relativismo, una Explicación”
  1. Miguel Dijo:

    … difiero en la sustancia… soy partidario del relativismo; no obstante, me temo que sí creo en preceptos quasi-absolutos. ¿Por qué digo “quasi”?… desconozco lo que es absoluto… con graves y veraces puntos desmiente los más rancios postulados del relativismo más arcaico; pero no mira más allá de estos argumentos… ¿Por qué el alumno defiende como injusto que se le repruebe por una convención distinta a la del estudio? Sencillamente porque su verdad no lo admite como parte de la súperestructura a la cual se ha asimilado. Y la súperestructura no es absoluta, sólo superior… Nota del Editor: entonces lo absoluto es lo cuasi-absoluto… hmmm… no tiene lógica

  2. Mary Dijo:

    … su artículo esta muy interesante, didactico con los ejemplos y me ayudadrá bastante en la labor como docente que desarrollo con jóvenes adolescentes que buscan orientación para su formación después de tantas cosas negativas que se ven y que las estamos adoptando como algo muy normal y vivimos con ellas…

  3. daniel santos rivera Dijo:

    … el relativismo sigue siendo desconcertante, pues elimina toda la posibilidad de la existencia de lo absoluto, con la gran contradiccion de que solo el relativismo es absoluto en si mismo, pero el problema es aun mayor porque si el relativismo es lo unico absoluto, entonces existe lo absoluto, y si lo absoluto existe sobre la base del relativismo entonces el relativismo esta lleno de absolutos, y si el relativismo esta lleno de absolutos el relativismo deja de ser absolutamente relativismo… Un absoluto irrebatible es que el Hombre, en tanto Hombre es finito, y no ha podido transcender mas alla que lo que le fue dado por diseño.

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