Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Presumen Demasiado
Eduardo García Gaspar
3 febrero 2004
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un paisaje común el escuchar a los gobernantes hablar de su vocación de servicio, de su interés en los demás, de sus ganas de ayudar a otros.

Frente a habladas de ese tipo, cualquier persona con mediana perspicacia no puede hacer otra cosa que levantar una ceja al estilo de Pedro Armendáriz en alguna de las viejas películas mexicanas y dar rienda suelta a una expresión de alta sospecha.

La verdad es que eso no es muy creíble. Si fuera cierto, sería más probable que esos gobernantes hubieran ingresado a un convento, o estuvieran trabajando de voluntarios en un hospital de leprosos.

Si aceptamos que los gobernantes son personas iguales al resto de los mortales, lo que es una hipótesis razonable, deberemos aceptar que también reaccionan como el resto de la gente. Es decir, lo que nos interesa primariamente es nuestro bienestar, sin que ello quiera decir que somos unos egoístas dañinos.

Pero sí quiere decir que queremos lo que es de beneficio propio, que nos interesa mejorar en lo personal, que deseamos más ingresos, que queremos progresar, que nuestra empresa crezca, que subamos a puestos mayores en el trabajo…

Mi punto es que los políticos son iguales a nosotros y que quieren eso mismo, el avance personal y el mejoramiento de su posición. Eso de hablar de su vocación única y absoluta de servicio público, la verdad, es nada verosímil.

Una fantástica prueba de lo que digo es lo que ahora está sucediendo. Me refiero a los destapes de muchas personas para la presidencia mexicana del 2006-2012. Más claro ni el agua del más puro manantial.

Allí tiene a usted a muchos lanzándose a esa carrera y a muchísimos más apoyándolos. Como todo ser humano, ellos buscan avanzar y nada más grande hay en la vida de un político que llegar a ese puesto. Quieren triunfar en lo personal, igual que los demás.

Y, por tanto, es obvio que en el desempeño de sus trabajos de gobierno, ellos van a guiarse por ese criterio, el de buscar su beneficio personal (en el buen sentido de la palabra) y otros, lo sabemos, lo buscarán en el mal sentido.

No son por tanto, los altruistas sacrificados que están dispuestos a morir por el bien de los gobernados, como pretenden que los veamos. Son simples seres humanos, igual que el resto. Para quienes somos ciudadanos sin funciones gubernamentales, esto tiene una repercusión profunda… o mejor dicho, dos.

La primera es no hacer mucho caso cuando un político predica que sólo lo mueve su vocación de servicio por los demás, pues si eso fuera cierto, ya dije, estaría de voluntario en un hospital perdido en alguna sierra de Oaxaca.

Segundo, en todas las decisiones de un político, necesariamente, se integra la consideración de su avance personal. Es decir, hará y propondrá cosas que le sean de beneficio a su carrera y a su persona… como el resto de nosotros.

Lo que pretendo es quitar de en medio la idea de que quienes forman los gobiernos son personas a las que sólo mueven los más altos intereses del bienestar de los demás. Ellos, como el resto, son movidos por intereses personales, como los demás mortales.

Por eso se lanzan de candidatos, por eso piensan en su siguiente puesto, por eso son reacios a hacer lo que creen que les quite votos, por eso adelantan tiempos. Sobre esta base, sin embargo, debe ser visto que entre los políticos sí existen otras influencias.

Hay políticos que sí tienen ideales y valores, por ejemplo, personas que piensan que la libertad es un valor por el que debe lucharse, o personas que son honestamente socialistas y quieren implantar ese tipo de sociedad, o personas que sienten que deben intervenir en política para cambiar lo que ellos piensan que está mal.

Todos mis respetos a ellos y puedo nombrar algunos. Sin embargo, no es ésa la mayoría, según mi impresión personal. Los políticos, generalmente, buscan primero su progreso personal y están dispuestos a sacrificar su vocación de servicio a cambio de su avance individual, con casos notables de corrupción e inmoralidad.

Quitémonos pues de la mente esa palabrería vacía de una motivación puramente filantrópica que bien puede estar escondiendo un monstruo maléfico que presume de eso de lo que carece.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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