Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Defensa Tonta
Eduardo García Gaspar
5 abril 2004
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un severo vicio actual el defender los argumentos propios descalificando a la persona que argumenta en contra por quien ella es.

Pongo un ejemplo que viví recientemente. Estaba yo hablando de las ventajas del libre comercio con un grupo de personas y una de ellas quiso llevarme la contra mencionando que yo era “un burgués de clase media”.

No tiene sentido lo que esa persona hizo.

Otro ejemplo reciente. Un político atacó lo publicado por un periódico en su contra, diciendo que lo allí reportado no era válido porque ese periódico era “de derecha”.

Es una estrategia que no tiene lógica, pero que abunda. Veámosla más de cerca.

Una persona afirma algo, lo que sea, por ejemplo, que el control de rentas produce escasez de vivienda y, al mismo tiempo, explica eso con razonamientos y evidencias que prueban su tesis.

Otra persona que lo escucha dice que lo que ha dicho no es cierto porque la persona que lo dijo es un “neoliberal tecnócrata”. La falla que se comete es sencilla de detectar usando un ejemplo exagerado para ilustrar mejor el punto.

Alguien sostiene una opinión y la justifica con pruebas y razonamientos, por ejemplo, dice que los objetos dejados libres son atraídos hacia la tierra debido a la fuerza de la gravedad. Otra persona dice que eso no es cierto porque la persona que lo ha dicho es rubia y tiene los ojos azules, sin molestarse en razonar y mostrar evidencias que muestren su opinión contraria.

Este mecanismo de ataque a las opiniones de otros, y que hace de lado totalmente al uso de la razón, es muy común. Me parece que tiene su origen en el pensamiento marxista que descalifica a quienes lo contradicen argumentado que ellos son víctimas del pensamiento burgués.

Y, si bien el marxismo ha decaído notablemente, esta forma de atacar las opiniones de otros se mantiene en la actualidad y de hecho domina a muchos.

Es fácil imaginarse a algún legislador del partido A exponiendo alguna propuesta de lo más razonable y lógica, al mismo tiempo que imaginarse a otro del partido B que descalifica al primer legislador mencionando como razón que pertenece a otro partido que no es el suyo… sin ocuparse de entender los razonamientos de la propuesta. El hecho de pertenecer a otro partido ha sido causa suficiente para anular lo que el otro dice.

El error cometido es obvio y, desafortunadamente, cancela la posibilidad de dialogar, de aprender y de negociar.

Un día, hace ya bastante, hablaba yo de las ventajas de la libertad de expresión, usando los argumentos de John Milton y de Alexis de Tocqueville, que están llenos de sentido común y que en general, sostienen que esa libertad produce situaciones a veces negativas, pero que su resultado neto es positivo.

Una de las personas que atendía la pequeña conferencia se levantó y me dijo que lo que yo había dicho era falso por una sencilla razón, yo era un “liberal”.

Esa persona quería descartar los razonamientos presentados racionalmente usando como prueba el hecho de mi posición liberal. Habría igualmente irrelevante decir que lo que dije era falso porque yo llevaba bigote, o porque vestía una corbata verde. Una cosa no tiene que ver con la otra.

Ni mi corbata verde, ni mi posición liberal anulan la serie de razonamientos presentados para defender la libertad de expresión. Los razonamientos sólo pueden ser negados o corregidos con razonamientos mejores, de más y mejor lógica.

Es cierto que la posición personal de una persona arroja luz sobre lo que la persona argumenta, pero lo que la persona razona no puede ser negado sin usar razones más poderosas. Lo que le ofrezco en esta segunda opinión es sencillo: hay que tener cuidado de negar lo que una persona afirma usando solamente a la posición de esa persona.

Es un vicio que está arraigado y que usamos como una costumbre para salir fácilmente de apuros. Con una desventaja enorme. Si yo niego lo que la otra persona dice sobre la base de lo que esa persona es, nunca habrá manera de mejorar el conocimiento para mejorarlo.

Si yo niego lo que una persona sostiene argumentando que ella es, por ejemplo, socialista, la discusión termina allí sin posibilidad de seguir, ni de aprender.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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