Muchos ciudadanos, seguramente demasiados, padecen una obsesión gubernamental. Una fijación con buscar un gobierno grande, todopoderoso y perfecto. Quieren y ansían tener autoridades políticas que resuelvan sus problemas personales, que los cuiden y mimen. Presuponen que existe el gobernante perfecto y pretenden encontrarlo en cada elección. Una fábula que ilustra este padecimiento político.

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La fábula de la búsqueda del gobierno perfecto

La tradición de la política de los grandes gobiernos recuerda una de las fábulas de Esopo. Ella ilustra la obsesión gubernamental que se padece.

Lo siguiente sucedió a las ranas que habitaban plácidamente en una laguna. Vivían sin graves problemas y los que surgían eran solucionados con presteza por ellas mismas.

Las ranas progresaban. Durante muchos años las ranas vivieron así hasta que un día las ranas más intelectuales, formadas en sus mejores universidades propagaron una de sus ideas.

Propusieron que su comunidad necesitaba un líder que las gobernara con sapiencia. Querían tener una sociedad mejor, racional, planeada y organizada, sin las fallas actuales.

Propagaron la idea y tuvieron éxito. Formaron un comité que fue a hablar con el dios Júpiter a quien pidieron que les diera un rey sabio.

Las tres peticiones

El dios las oyó y les concedió su deseo. Les envió un tronco al que puso en medio de la laguna y les ordeno que obedecieran sus órdenes. Ya que el tronco nada decía y se mantenía quieto, las ranas siguieron con su vida y prosperaron aún más.

Pero hubo algunas ranas que no estaban contentas pues esperaban recibir órdenes del tronco y este nada ordenaba. De nuevo, se formó un comité y fueron a ver a Júpiter pidiéndole un rey más activo que les produjera una sociedad mejor.

Molesto, Júpiter les mandó un pez de buen carácter y que emitió una orden inmediata: «Sean libres y respeten la libertad de los demás. No sufran una obsesión gubernamental».

Después de eso nada más dijo. Las ranas siguieron viviendo y progresando, pero aún así las ranas intelectuales no estaban contentas.

Querían una sociedad perfecta y para eso querían un rey que los guiara a una sociedad aún mejor de la que tenían. Convencieron al resto de las ranas de ir con Júpiter para que les enviase otro rey. uno mejor.

Fueron con Júpiter y pidieron un rey que no fuera indolente ni pasivo como los anteriores. El dios les dijo que concedería su deseo y que esa sería la última vez. El próximo rey no podría ser cambiado.

Y al día siguiente, las ranas tenían una hermosa garza real como rey y que estaba rodeada de cisnes que formaban su séquito.

Al ver a la garza real y a los cisnes, las ranas se llenaron de emoción y se inclinaron ante ellas, especialmente las más estudiadas. Hubo discursos de bienvenida por parte de las ranas intelectuales, las que exaltaron a la sociedad perfecta que tendrían en poco tiempo.

Todo gracias a un rey fuerte, poderoso, sabio, enérgico, visionario que prometían resolver todos sus problemas. Los aplausos fueron abrumadores para esa encarnación de su obsesión gubernamental.

Y ahora la garza habla y actúa

Tocó ahora a la garza hablar ante la expectación de todas las ranas que soñaban en una sociedad en la que todos sus problemas serían resueltos.

La garza comenzó diciendo que puesto que habían pedido un gobierno que se hiciera cargo de sus problemas, ese gobierno necesitaría muchos recursos para realizar sus metas.

Y acto seguido, la garza y los cisnes que lanzaron sobre las ranas a las que se comieron en un banquete opíparo que duró varios días. Y fue así que la próspera comunidad de ranas llegó a su fin.

Las ranas sobrevivientes que pudieron escapar huyeron a otras lagunas.

Las ranas compartieron sus experiencias con el gran gobierno

Y ellas contaron sus experiencias a las ranas de esas comunidades, las que curiosamente también habían decidido ir con Júpiter para pedirle un monarca sabio que las guiara a un gobierno que resolviera sus problemas y construyera una sociedad perfecta.

Las ranas primeras contaron sus experiencias y advirtieron a las ranas de las nuevas comunidades que no hicieran tal cosa, pero no fueron escuchadas.

Ya habían ido con el dios por segunda vez y Júpiter les había enviado ese mismo pez que antes les había dicho «Sean libres y respeten la libertad de los demás».

En esa laguna está la discusión entre quienes proponen que no deben buscar otro rey que ese pez, y quienes proponen ir con Júpiter para pedirle que mande otro rey más fuerte, más enérgico que resuelva todos los problemas que tienen.

Por más que las ranas primeras habían compartido sus experiencias, en esta otra laguna la opinión pública parece estarse inclinando por hacer la tercera petición a Júpiter.

[Es mi propia adaptación de la fábula original y a la que he añadido el segmento final. La fábula original la leí en 350 Cuentos y Fábulas Que Debes Leer Antes De Morir (Golden Deer Classics) Edición Kindle.]

Kerr & Co's Aesop's fables. The frogs asking for a king. [See other side], extra six cord spool cotton. [front]

«Kerr & Co’s Aesop’s fables. The frogs asking for a king. [See other side], extra six cord spool cotton. [front]» by Boston Public Library is licensed under CC BY 2.0

La obsesión gubernamental

La fábula de las ranas muestra mucho parecido con lo que sucede entre humanos.

🔴 Búsqueda de la sociedad perfecta

Ninguna comunidad está libre de problemas. Todas los tienen. Una sociedad perfecta es imposible. A todo lo que puede aspirarse es a vivir en una sociedad con escasos problemas.

🔴 Gobierno como herramienta única

El supuesto detrás de la obsesión gubernamental es creer que solamente por medio de la acción gubernamental es posible resolver los problemas de una sociedad. Suponer que no hay otra forma de llegar a la sociedad perfecta que el intervencionismo estatal.

La hipótesis interna de esto es fantasiosa: los gobernantes son siempre perfectos, altruistas y sabios. Nada hay que pruebe que esto es posible. Supone que gobernar es sencillo y consiste en dictar órdenes para mover los controles de un panel.

El resultado neto es el crecimiento del poder gubernamental y la reducción de las libertades. Lo que causa una reducción de progreso y menos bienestar general.

🔴 Mecanismos ausentes de aprendizaje y corrección

El ansia de tener una sociedad perfecta por medio del aumento del poder del gobierno, cuando se convierte en obsesión, impide la aplicación de modos de corrección de errores de política y de aprendizaje de equivocaciones.

La obsesión es tal que ciega a gobernantes y a muchos ciudadanos. Las fallas y los fracasos del gobierno mayor son achacadas a otros, típicamente a enemigos del régimen y los culpables usuales. Más aún, las experiencias de otros países no son aprovechadas.

El problema

📌 La obsesión gubernamental es uno de carencia de mentalidad práctica y realismo, la que lleva a personas idealistas y sin sentido de la realidad a crear mundos imaginarios, como castillos de naipes, que cuando se enfrentan al mundo real producen lo opuesto a lo que intentaron.


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Más de cuatro décadas de escribir columnas de opinión y análisis políticos en periódicos y en línea. Autor de tres libros.