Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Hablar Sin Saber
Leonardo Girondella Mora
7 noviembre 2005
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Llamó mi atención una columna de hace ya semanas, publicada en El Norte, de Monterrey, México. Es una columna profundamente interesante, titulada Nada radical.

Mi intención es hacer un examen breve del contenido de la columna, fechada el 3 de octubre pasado —y por medio de ese examen mostrar una de las causas del subdesarrollo del país y quizá de muchos otros.

Voy parte por parte.

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• La ambientación general de la columna plantea la falta de popularidad del movimiento zapatista en el norte de México. Dice la autora,

“No me explico por qué se desprecia con tanta seguridad al zapatismo… siento que el norte del país, y Nuevo León en especial, se han mantenido no sólo ajenos, sino reacios a conocer las propuestas de este movimiento.”

Es muy posible que eso sea cierto y no tengo nada que agregar al respecto.

• Luego, la columna agrega,

“el zapatismo… se construye con base en una cosmovisión india, como por ejemplo, el respeto irrestricto a la Naturaleza… el tema indígena sí nos involucra, ya por la extraordinaria migración… ya porque en ellos se guarda la memoria histórica que nos permite tener identidad.”

Es falso, las preocupaciones ecológicas no son propiedad de los zapatistas —de hecho nacieron en su etapa moderna dentro de países industrializados.

Segundo, ignorar la influencia española en México es otro error —los indígenas no son la única identidad que tiene el país que es mucho más mestiza que india.

• Luego, la autora declara que los zapatistas han anunciado su sexta declaración —en las dos primeras declararon la guerra al gobierno mexicano (véase este análisis).

Esa sexta declaración plantea “otra campaña” de ese grupo, dentro de las actividades electorales mexicanas, pero sin ser partido político, como fue previsto en ese análisis hace tiempo, para agrupar fuerzas de izquierda en todo México.

• Declarándose de izquierda, muy claramente, la autora dice que

“… lo que me pregunto es cuántos se pueden sentir tan seguros del sistema capitalista que no se dan siquiera oportunidad de conocer otras propuestas… El capitalismo beneficia a muy pocos y mantiene en la línea de la pobreza a la mayoría. Esto es tan evidente que el mismo gobierno lo acepta. Entonces, aun a pesar de la situación crítica, ¿por qué no ver más allá?”

La argumentación es preciosa: ella define al capitalismo o sus efectos, luego lo ataca y dice que hay que ver otras opciones —es decir, la autora establece su definición del capitalismo como un sistema que “mantiene en la línea de la pobreza a la mayoría.”

Y usando su propia definición ataca al capitalismo.

Su proceso de razonamiento es desacertado, ya que no se puede criticar sobre la base de una definición diseñada para ser atacada, ganando el argumento. Si citara la columna, la definición de capitalismo, que venga de algún libro serio, el asunto se habría corregido.

La cosa empeora, pues de acuerdo a la tesis de la autora, los países que más se acercan al capitalismo serían los de mayor pobreza —esto mandaría a Australia, Hong Kong, EEUU y otros a la categoría de subdesarrollados.

Y viceversa, los países con menos pobres serían muchos de los africanos, donde son aplicadas las políticas que ella favorece. La evidencia dura, por lo visto, no obsta para escribir lo contrario.

• Continúa afirmando que el zapatismo y su campaña dentro de las elecciones tendrá un “espíritu antineoliberal y anticapitalista,” algo que supongo que es novedad y que a todos va a sorprender pues nadie lo sabía.

• Más tarde comenta, refiriéndose al socialismo, que “antes de sentirnos tan sabihondos como para despreciar lo desconocido.”

¿Desconocido el socialismo? ¿Ha sido algo jamás intentado? ¿Es una teoría nueva?

No sé dónde ha estado esta autora, que insiste que debemos intentar “todos los días nuevas formas de salir de este sistema” capitalista.

¿El socialismo es nuevo? ¿Y la URSS, Cuba, los países africanos, Corea del Norte? De Marx, nacido en 1818, ya ni mencionarlo. Ni a Owen, ni los Fabianos…

• Y, llevada al extremo, la autora afirma que “debemos integrar el sistema zapatista a nuestra realidad.” Su conclusión tiene lógica interna. Su línea de argumentación, con tantas fallas, es natural que le conduzca a un colofón de ese calibre.

Finalmente, quiero insistir en el punto central —el defecto de fondo de escritos como éste.

La base fundamental del análisis es errónea: la autora como muchos otros, parte del supuesto que México es un país capitalista y liberal, cuando no lo es y nunca lo ha sido, aunque sí ha implantado algunas medidas de ese tipo desde los 90 a un paso en extremo lento.

Las pruebas están allí en muchas evidencias y comparaciones mundiales.

Lo que sucede es un síndrome que afecta el proceso de pensamiento de escritores como el analizado: están tan encerrados en sus opiniones que hacen caso omiso de los hechos y las realidades.

No quieren que las evidencias produzcan la caída de su castillo de naipes —la tortura es pensar que alguien así puede ser creído por otros.

POST SCRIPTUM

Puede existir otra explicación, sugerida por el editor de ContraPeso.info. Es la situación de una persona, la autora analizada, por ejemplo, que ha sido afectada mentalmente por una o más personas, mayores que ella, a las que considera sus “guías” y que le han obstaculizado sus potencialidades de pensar con rigor —no lo sé.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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