Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mala Televisión
Eduardo García Gaspar
14 febrero 2005
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No hace mucho que en un canal abierto de la TV mexicana, por eso de las nueve de la noche, un programa de reportajes de cosas extrañas, dedicó varios minutos a una prenda de ropa interior femenina, destinada a estimular sexualmente a quien la llevara puesta.

Fue una nota reportada como si eso fuera algo normal, digno de ser conocido por el auditorio de ese horario.

A esa basura, desde luego, hay que añadir otra, la de los tontos argumentos de las telenovelas, los estúpidos “reality shows” al estilo de Big Brother, para tener un panorama de una televisión sin rumbo, que cae en cuanta trampa se le presenta en el camino.

Es una televisión de mínimos comunes y por eso, baja, vulgar y tonta en la mayoría de sus programas.

El análisis superficial propone que eso se debe a la búsqueda insaciable de ratings y que por eso el modelo comercial de competencia en medios no funciona. No creo que sea ésa la razón porque buscar ratings no es en sí mismo algo negativo. El problema no está en querer ratings altos, sino en cómo lograrlos.

Es igual a la empresa que vende leche y desea vender más. Nada malo hay en querer vender más leche, pero sí puede haber problemas en el cómo lograr el aumento de ventas. Lo que ha hecho la televisión comercial es buscar ratings dentro de un sistema competitivo y eso, insisto, no es la falla del sistema.

El error está en querer elevar las audiencias apelando a ellas con programas vulgares, escandalosos, que reducen a sus contenidos a los más bajos comunes denominadores.

Es un error de estrategia, de pereza y de valores. Para lograr ratings hay otras maneras diferentes, que no tienen que recurrir a contenidos bobos y execrables, que son fáciles y no requieren talento. El resultado neto es la siembra real de nociones que son basura en la mente de un público masivo escasamente educado que toma a esos programas como una fuente respetable de autoridad.

Es un acto de irresponsabilidad de tal magnitud que pasa escasamente percibido.

Visto del otro lado, lo que están haciendo esos programas es deseducando a las personas, a una buena cantidad de ellas, creándoles ideas que son literalmente chatarra. Cuando es noticia la existencia de un calzón femenino que excita a quien lo lleva puesto, hay algo profundamente podrido en esa televisión… no en la institución, ni en el sistema… sino en las personas que hacen esa televisión. No hay responsabilidades colectivas, sino personales, específicas y concretas.

Lo que digo es que, en este caso, es el director del programa y el director del canal, concretamente ellos, quienes tienen la total responsabilidad de lo sucedido. No es el sistema de ratings, ni el sistema de mercados ni la competencia, son las personas que toman las decisiones las culpables. La distinción puede parecer sutil y vaga, pero no lo es.

Si usted cree que la causa de una televisión de baja ralea es el sistema de competencia por audiencias, usted querrá quitar esa competencia creyendo que así se remedia el problema. Pero si usted cree que la causa está en las decisiones personales de directores de programas y de estaciones, las cosas cambian totalmente: ya no es un problema de la competencia, sino de la preparación de las personas.

Con o sin competencia, si esas personas se mantienen realizando esos programas chatarras, la cosa no cambia y seguirán haciéndose esas porquerías, tontas, escandalosas, soeces y sin talento.

A lo que voy es a una cuestión muy sencilla y escasamente explorada. La explico. El productor de un producto cualquiera, digamos, un automóvil, tiene responsabilidades concretas de hacer un buen producto, de calidad.

Esas responsabilidades no tienen equivalente en la televisión: sus productores no han aceptado que deben dar productos de calidad, como el resto de los fabricantes deben hacerlo en mercados libres. Por eso es que se tienen los insufribles contenidos televisivos, como los “talk-shows” que exhiben casos patéticos.

En otras palabras, algunas de las personas que manejan la televisión no aceptan la responsabilidad de entregar un producto de calidad. No han entendido eso aún. No es un problema del sistema de competencia, sino de las personas que hacen televisión las que, insisto, deben competir como el resto de los fabricantes pero con productos de calidad.

El lector perspicaz seguramente criticará una parte de la tesis del artículo señalando que existen productos chatarra, como los alimentos de escaso valor alimenticio y que son producidos abundantemente. El lector tiene razón, en parte.

Esos productos chatarra son producidos bajo sistemas de higiene y calidad de producción en su gran mayoría, algo que no tiene una contrapartida en esos programas de televisión.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.


3 Comentarios en “Mala Televisión”
  1. María Elena Rodríguez Dijo:

    Excelente.

  2. Maria Fernanda Dijo:

    Creo que está dejando de lado dos cosas: 1- En general hay poca oferta de TV de señal abierta, es decir poca competencia. Si una quiere alternativas de calidad necesita cable. La responsabilidad está en los reguladores que otorgan los permisos, y las legislación que usan. 2- La colonización cultural izquierdista, en lo que Gramcsi denominó, industria cultural, también conduce a una perdida de calidad sistemática. Pero tiene Usted razón en lo de la responsabilidad de los Directivos. Gracias por todas sus esclaracedoras segundas opiniones…

  3. andres Dijo:

    me parece muy bien este reportaje porque podemos ver cómo se origina la televisión y lo mala que es………





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