Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Combinación Estatal Imperfecta
Eduardo García Gaspar
4 abril 2006
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Según las notas reportadas, el embrollo está así: los niños en México reciben educación sexual a partir del quinto año, a eso de los once o doce años. Pero eso no es suficiente, al menos según el senado mexicano que con una gran mayoría votó por hacer obligatoria la educación sexual desde la etapa preescolar.

Como toda medida gubernamental, ella tiene las más loables de las intenciones.

Se busca que sea evitada la desinformación en cuestiones de sexo, la que debemos suponer que sea enorme en niños de cuatro o cinco años y menores. Razonan los senadores que cuanto más sepan de sexo los niños mejor, pero de sexo enseñado correctamente, pues las demás formas de comunicación son inadecuadas.

Razonan también brillantemente que el sexo está presente desde que nacemos. En fin, los reportes al respecto están llenos de la basura intelectual de siempre: valorar y reforzar las opciones sexuales, informar con exactitud los aspectos sexuales humanos y demás. Llevan todos esos razonamientos a imponer por ley la educación sexual a niños de unos pocos años y establecer así una imposición a los padres que no deseen eso.

La libertad de educación en el país da un paso hacia atrás. Pretendiendo ser modernos se aniquila la libertad de educación. El embrollo tiene dos aspectos que bien valen una segunda opinión. El primero es ése, el de la violación abierta de la libertad de educación de los padres. El segundo es el de la escasa calidad de la educación en México. Veamos uno por uno. Es de sobra conocido que en México no existe en realidad libertad educativa.

El 90 por ciento de los alumnos de primaria van a escuelas públicas que son asignadas obligatoriamente por el gobierno. No hay selección de escuelas por parte de los padres. Un caso grave de violación a la libertad de educación, que es un asunto familiar no estatal.

Y ahora se añade una materia forzosa, la sexual impartida a niños, una posibilidad con la que algunos padres pueden no estar de acuerdo. Ya que la educación pública en México no incluye materias de valores, ética, ni religión, resultará que los niños serán educados para aceptar la sexualidad “en su sentido amplio”, como se reporta en una nota, pudiendo significar lo que sea.

La sexualidad sin valores, sin límites, sin idea de la naturaleza humana, será lo que los niños verán. Sin duda, algunos padres considerarán no deseable eso en los hijos. El segundo aspecto es el de la calidad de la educación mexicana. Los resultados de la OCDE señalan consistentemente a este país como el más bajo y de peor calidad en cosas como ciencia, matemáticas, asimilación de lecturas y solución de problemas.

Pongamos las dos cosas juntas para concluir que la educación sexual que reciban desde los pocos años será también de muy baja calidad. Lo que terminen creyendo acerca del sexo, por tanto, será equivocado, de baja calidad y sin complementos morales necesarios. La combinación es letal.

Se da de nuevo eso que sucede cuando un gobierno quiere ser progresista: con las más altas intenciones terminará cometiendo las más serias equivocaciones. Violará aún más la libertad de educación que los padres tienen sobre sus hijos, enseñando de manera equivocada una serie de conocimientos de graves consecuencias futuras.

El sexo es demasiado importante para dejarlo en manos de la educación pública, especialmente de una educación pública que hace de lado cuestiones morales, éticas y religiosas. Con facilidad, los cursos se prestarán a distorsiones informativas y éticas producidas por profesores incapaces que enseñan materias diseñadas por expertos que ignoran al ser humano integral.

Escuché a una persona decir que “en la edad en la que los niños deben hablar de Elmo y Plaza Sésamo, ahora acabarán sabiendo los términos médicos de los genitales”. Leí acerca de las reacciones acerca de la medida, aún en aprobación legislativa, para encontrar que en común decían que si se hacía bien, daría buenos resultados. “Se se hacía bien…”

Ése es el problema, que por diseño inevitable no se podrá hacer bien. Porque viola la libertad de educación y porque el aparato de la educación pública en México no puede enseñar bien ni siquiera las matemáticas.

Nota del Editor

Véase Curso: Promiscuidad I y Curso: Más Promiscuidad, para un examen del contenido de los libros de texto sobre el tema.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras