Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Tamaño Importa
Eduardo García Gaspar
23 mayo 2006
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Tuve la oportunidad de escuchar una conversación interesante, en la que una de las partes expresó una opinión que vale la pena ver de cerca. Decía esta persona que las grandes empresas dominaban el mundo, que estábamos en sus manos, que eran imperialistas, que explotaban a los países pobres, que tenían enormes ganancias y una larga lista de ese tipo de cualidades.

Una vez que terminó con esa lista de defectos que tienen las empresas grandes, procedió a dar su remedio: una mayor participación de los gobiernos en la economía, más leyes y regulaciones económicas, más impuestos, más organismos de supervisión y una larga lista de medidas gubernamentales.

Es decir, al final lo que esta persona proponía era remediar el problema de empresas grandes con un gobierno aún más grande. No tiene mucho sentido.

Si el tamaño de las empresas es lo que las hace temibles, también es el tamaño del gobierno lo que lo hará temible. Y un gobierno grande es un problema mucho más serio que el de una empresa grande. Si yo no quiero a Microsoft, tengo a mi disposición otras opciones como Apple. Si no quiero Coca-Cola tengo a otras empresas y a otras bebidas.

Pero si no quiero al gobierno mexicano, tengo que irme del país. La lección es obvia. Si lo temible es el tamaño, resulta un problema menor el tener empresas grandes que gobiernos grandes. Es tonto enfrentar a las empresas grandes creando un problema aún mayor.

Y sin embargo, no hay duda de que las empresas persiguen utilidades y que esos beneficios las pueden llevar a hacer cosas indebidas o indeseables, como la de fijar precios altos, de buscar tratamientos especiales, de limitar a su competencia y otras más.

Aunque el problema es cierto, me refiero al planteado por esa persona, el de empresas demasiado dominantes, la solución propuesta de un gobierno grande es ridícula. ¿Cómo enfrentarlo con eficiencia y sin efectos colaterales indeseables?

Aquí es donde entra Montesquieu (1689-1755) al rescate, escribiendo en 1748 su famosísima obra “El Espíritu de las Leyes”. De esto hace 248 años, así que no hay pretexto para no saberlo. Lo que dice Montesquieu es que para evitar los abusos de la autoridad lo que hay que hacer es enfrentar al poder contra sí mismo, es decir, fragmentar al poder y eso es lo que conocemos hoy como división de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial).

Pues bien, lo mismo puede hacerse con las empresas grandes: ponerlas a competir y evitar monopolios. Con los poderes legislativo, judicial y ejecutivo, más elecciones periódicas y federalismo, podemos mantener a los gobiernos a raya, para que no abusen de sus poderes. Y lo mismo hacemos con las empresas. Para que no abusen las ponemos en un sistema de competencia, en el que todo el que quiere puede entrar y salir.

Es una solución mucho más imaginativa, e infinitamente superior. Tiene defectos, pero nada comparados con el problema de crear un gobierno aún mayor. El común denominador es fragmentar, dividir y evitar que una sola entidad tenga demasiado poder.

A lo que voy al final de cuentas es a poner en su perspectiva correcta a la solución socialista del problema de las grandes empresas. Es cierto que las empresas tenderán a abusar de su poder en proporción directa a su tamaño, pero lo mismo le sucede a los gobiernos. Ellos tenderán a abusar de su poder también dependiendo de su tamaño.

Por eso, la solución socialista es tonta y la solución liberal es mucho mejor. Las soluciones socialistas, casi todas, son la misma idea en diferentes palabras. Ponga usted atención en ellas y verá que todo lo que proponen para solucionar las cosas es hacer más grande al gobierno.

A eso se limita el socialismo, a hacer crecer al gobierno, a elevar el gasto, a tener más burocracia, a tener más organismos gubernamentales.

En realidad no debería llamarse socialismo, sino gobiernismo. Por eso, si usted y yo somos demócratas, eso significa que en el fondo queremos evitar abusos de autoridad, por lo que proponer democráticamente un gobierno mayor, es como proponer una nueva toalla que debe lavarse en seco. No tiene sentido. La mejor solución, por mucho, es la de hacer que las empresas compitan entre sí por la preferencia del consumidor, que es lo que da precios más bajos y calidades más altas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras