Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ahora Más de lo Mismo
Eduardo García Gaspar
11 enero 2008
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La manera correcta de hablar del idioma de los vascos, no es decir “idioma vasco” sino euskera de la misma manera que se habla del inglés o del francés. Es un idioma extraño, sin raíces claras. Y también complejo por reglas ajenas a la construcción más o menos lógica de otros idiomas. No es un idioma popular.

En el País Vasco, según reportó el WSJ (6 noviembre), lo hablan cerca de una tercera parte de los poco más de dos millones de habitantes. El idioma que domina es el español.

Muy bien, todo eso puede ser sólo una curiosidad, excepto por una situación: en el País Vasco existe una presión separatista para formar su propia nación, incluyendo territorios españoles y franceses. Parte de los esfuerzos separatistas es una política de su gobierno, el uso obligado del euskera. Por ejemplo, por disposición oficial toda la educación debe darse en euskera, lo que implica que muchos profesores deben aprender ese idioma. Igual para todos los empleados de gobierno, incluyendo médicos de los que no hay muchos en esa zona.

Sin duda es una reacción. Durante la dictadura de Franco el euskera fue prohibido. No me meto en los problemas de comentar esto, pero sí puedo comentar sobre los efectos de la intromisión de un gobierno en terrenos más allá de los que son su función central.  El imponer un idioma, lo haya hecho Franco o lo haga ahora otro gobierno, es algo indebido.

Hay un costo gigante, el de re-educar a quienes no hablan el idioma y que, según las cifras del WSJ, son la mayoría. El costo de oportunidad debe ser grande, pues esos recursos se emplearían en otras cosas de mayor provecho. El idioma es una decisión libre y espontánea: dejar que las personas lo decidan una por una con sus actos individuales. Imagine usted que se opte por un profesor malo que habla euskera en lugar de uno mejor porque no lo habla.

O piense usted en hacer negocios allí, forzados a hablar en ese idioma, cuando en el resto de los países usted puede hablar en el idioma que desea y donde el inglés se ha convertido en uno universal. La sociedad es un ente demasiado complejo, lleno de vericuetos y complicaciones, en el que forzar patrones de comportamiento no resulta gratuito. Piense usted en el aumento de precios debido a empaques especiales en un idioma diferente para un mercado pequeño.

Reporta el WSJ que el canal de TV en euskera tiene una audiencia mínima. Indicaciones como ésta apuntan en sentido opuesto a lo que la imposición de un gobierno persigue. Pero hay más, suponga usted que sólo se acepta un idioma, entonces los libros tendrían que ser traducidos de uno a otro, con costos adicionales. Y quien salga con educación superior sólo en euskera no se moverá con soltura si no conoce otro idioma, uno más masivo.

Lo que conozco del tema me indica que todo es más una reacción de honor nacional que una medida racional. Y lo que al respecto sé es el que honor y el prestigio nacional no son buenos consejeros. generalmente llevan a medidas de altos costos y malas consecuencias. Incluso, al final, puede producir lo opuesto de lo que persigue, que el euskera sea rechazado a la larga. Lo mismo que la acción de Franco produjo, pero en el sentido contrario.

En este caso, como en el resto de situaciones en las que los gobiernos salen de sus sanos límites, las cosas suelen salir mal al final. Tome usted el gran énfasis en el cuidado de las culturas indígenas y la preservación de sus costumbres, ayudado por programas de gobierno. Suena bien, pero preservar puede significar conservar a esas comunidades en el mismo grado de atraso que suelen tener. Buenas intenciones, pésimas consecuencias.

En su película Bananas, Woody Allen muestra la locura del nuevo dictador, cuyo primer mandato es cambiar el idioma oficial y obligar a las personas a lavar a diario su ropa interior (para facilitar la revisión de esa ropa interior, se obliga a las personas a llevarla puesta en el exterior). El absurdo causa risa cuando se ve en una cinta, pero cuando se ve ese mismo absurdo en las noticias difícilmente se entiende como tal. Incluso llega a producir aplausos.

Comprendo la opresión franquista a los vascos, lo que no entiendo es que ahora se intente hacer lo mismo, pero en la dirección contraria. Quizá sea otro caso de un gobierno que está tan opuesto al anterior que termina haciendo lo mismo.

Post Scriptum

La cita verdadera de la cinta Bananas es:

“From this day on, the official language of San Marcos will be Swedish. Silence! In addition to that, all citizens will be required to change their underwear every half-hour. Underwear will be worn on the outside so we can check. Furthermore, all children under 16 years old are now… 16 years old!”


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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