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Casualidad o Causalidad
Selección de ContraPeso.info
28 agosto 2008
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
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El caso más extremo y quizá el más famoso es uno muy revelador —existe y fue probada hace muchos años una correlación entre el largo de las faldas de las mujeres y el desempeño de la bolsa de valores de Nueva York: a faldas más cortas más sube la bolsa y a faldas más bajas, más cae la bolsa.

El dato es real y puede ser interpretado de dos maneras muy diferentes:

• Si alguien piensa que existe una relación causal entre las dos variables, llegará a pensar en la posibilidad de que el gobierno decrete una ley que obligue a las mujeres a vestir faldas muy cortas para que así se produzca una elevación del índice de la bolsa.

Claro que el orden podría ser inverso y la causa de una subida en la bolsa no sean las faldas cortas —podría ser al revés, que las subidas en la bolsa de valores sean la causa de las faldas más cortas. Algún sociólogo podría formular una tesis por la que una bolsa que sube es indicativa de una situación de bonanza que provoca un estado mental que lleva a querer mostrar las piernas femeninas.

• Pero si alguien piensa lo opuesto, eso significa una relación casual o aleatoria —sí, es real la asociación, los índices de correlación son altos entre las dos variables, pero nada hay que logre ligar a las dos variables como causa y efecto.

La falta de distinción entre lo causal y lo casual es un error muy serio incluso en círculos académicos en los que la simple existencia de una correlación hace pensar en una relación causa-efecto. Podría existir una fuerte correlación positiva entre el consumo de café y una distrofia del tendón de Aquiles y, en verdad, todo deberse a situaciones aleatorias o casuales.

Otro ejemplo muy común —las personas observan que suele acontecer que cuando ellas olvidan el paraguas entonces llueve, cosa que no sucede cuando ellas sí llevan paraguas. En broma, suele decirse que para hacer que no llueva, esa persona saca el paraguas de su casa y lo lleva todo el día con ella. Un caricaturista mexicano, Abel Quezada, solía proponer que se llevaran los juegos de béisbol a los lugares desérticos para que allí lloviera —según él, donde se jugaba ese deporte las lluvias eran más probables.

Los reclamos de democracia en naciones que viven o vivieron bajo sistemas autoritarios o totalitarios son un caso de una interpretación causal entre democracia y un mejor estándar de vida. Parten de una realidad: existe una correlación positiva entre prosperidad y un sistema político democrático. Esa asociación positiva entre las dos variables es auténtica.

Las naciones con los más altos estándares de vida tienen sistemas políticos abiertos, de amplias libertades. Los ejemplos que suelen usarse como extremos con los de países como EEUU, Canadá, Reino Unido y otros en comparación con naciones como Corea del Norte, Cuba y demás.

Agregando a eso un fuerte argumento, existe una buena cantidad de explicaciones teóricas y prácticas que explican con lógica esa relación entre ambas variables —pero lo que no está tan claro es cuál es la causa y cuál es el efecto.

En lo general, pienso que los proponentes de la democracia en países como México y otros más que vivieron mucho tiempo bajo sistemas autoritarios, suponen que la democracia es la causa de la prosperidad. Mucho menos se ha explorado la otra posibilidad, que la prosperidad sea la causa de la democracia.

El tema no es una cuestión menor. Puede con facilidad imaginarse la situación de un país poco desarrollado y con amplia pobreza que en una cierta fecha sea gobernando por los principios democráticos —¿será eso causa de prosperidad y una mejor vida para sus habitantes? La respuesta más prudente es tal vez la de aceptar que la democracia es una causa necesaria, pero no suficiente: se necesita más que un gobierno de poderes fragmentados.

Cuando alguien piensa que al cambiar de un sistema autoritario a uno democrático la consecuencia inevitable es una mejor vida para todos, seguramente sufrirá una decepción —esa persona ha supuesto una relación causal simple y posiblemente de efectos en muy corto plazo. Será una secuela sensata el que esa persona, después de cierto tiempo, sienta frustración: la democracia no logró lo que se creía y será atractivo regresar al autoritarismo previo.

La relación o asociación positiva entre prosperidad y democracia no puede tomarse al pie de la letra como una de tipo causal simple —sí resulta lógica esa relación, pero no puede ser entendida como una receta de cocina. Esa correlación debe ser más estudiada y una de las excepciones a la regla puede arrojar luz al respecto.

China es una enorme excepción a la regla que dice que existe una relación entre crecimiento económico y democracia —el ejemplo de Chile hace años contiene en sustancia el mismo caso excepcional. Vietnam también suele ser citado como en una situación igual de prosperidad creciente con autoridades no democráticas.

Como en algunos juegos infantiles, el tema puede tener un giro que ayude a conocer mejor el tema —¿qué tienen en común China e Irlanda, ambos con desempeños económicos admirables? ¿Vietnam y Estonia? Mi tesis es ir más a fondo de lo usual y cambiar a la variable “democracia” por otra mejor, que pueda ser usada como una causa que explique mejor a la prosperidad.

Creo que esa mejor variable es la libertad en general —la democracia, al final de cuentas, no es más que la libertad en campos políticos y ella sola no es suficiente; son necesarias también las libertades económicas y culturales. Por ejemplo, eso explica parte de la razón del mal desempeño de la economía mexicana: se tiene un sistema de poder fragmentado, pero la economía aún no es libre.

En el Indice de Libertad Económica, los países de mayor libertad son: Hong Kong, Singapur, Irlanda, Australia, EEUU, Nueva Zelanda, Canadá, Chile, Suiza, Reino Unido, Dinamarca, Estonia, Holanda, Islandia, Luxemburgo.

Los paises con menor libertad económica son Corea del Norte, Cuba, Zimbabwe, Libia, Burma, Turkmenistán, Irán, Bielorrusia, Baangladesh, Venezuela, Guinea Bissau, República del Congo, Burundi, Siria, Angola.

Lo que estos datos indican es que no solamente existe una relación entre democracia y prosperidad, sino también entre ésta y libertad económica —lo que debe dar una pista algo más clara: la libertad humana puede ser la causa de la prosperidad. Sería una explicación mejor que la sola exaltación simple de la democracia —recordando que oficialmente, Venezuela es una democracia con autoridades elegidas.


ContraPeso.info es un proveedor de información e ideas que buscan explicar la razón de ser de sucesos económicos, políticos y sociales.





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